viernes 22 de mayo de 2026

Injerencia diplomática

Esperemos que este impase diplomático, entre Bolivia y Colombia, no tenga repercusiones en la economía, comercio e integración para nuestro país.
viernes 22 de mayo de 2026

El impase diplomático de los últimos días entre Colombia y Bolivia, generado por las declaraciones del presidente colombiano, con relación a los conflictos sociales que se desarrollan en nuestro país, fue considerado por el gobierno boliviano como una injerencia en temas internos, por lo cual se declaró persona “non grata” a la embajadora colombiana, extremo que está deteriorando las históricas relaciones de amistad entre ambos países.

De hecho, se trata de un impase netamente político, producto de la coyuntura conflictiva existente en nuestro país, pero que puede tener repercusiones en otros aspectos como el económico-comercial, así como el deterioro y debilitamiento de espacios de integración conjunta de tipo regional.   

Nuestro país aplicó el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de la conferencia de las Naciones Unidas sobre relaciones e inmunidades diplomáticas de 1961, el cual dispone la posibilidad que el estado receptor (Bolivia) pueda, en cualquier momento y sin tener que exponer los motivos de su decisión, comunicar al estado acreditante (Colombia) que el jefe u otro miembro del personal diplomático de la misión es persona “non grata”, o que cualquier otro miembro de la misión no es aceptable. Siendo que el estado acreditante debe retirar a esa persona poniendo término a sus funciones en la misión, de acuerdo a procedimiento establecido para estos casos.

En días pasados la cancillería boliviana había rechazado los dichos del presidente colombiano, recordando el principio de “no injerencia” en temas internos. Nuestro país pudo aplicar procedimientos previos, como el llamado a consultas al embajador, ordenando el retorno temporal del representante acreditado para discutir los dichos de la mencionada autoridad, mostrando de esta manera una señal diplomática de descontento por dichas declaraciones, pero no lo hizo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia afirmó que no se trata de una ruptura de relaciones diplomáticas, pero a menudo, este hecho se considera como un paso previo a la ruptura de dichas relaciones. Es de esperar la posición de Colombia que inicialmente, por el principio de reciprocidad, podría también declarar persona “non grata” al representante diplomático boliviano acreditado en tierras colombianas.

Por su parte, la economía y el comercio no son ajenos a este tipo de impases diplomáticos, mucho más considerando que la relación comercial entre Bolivia y Colombia es superavitaria, cuyo componente principal de exportación son productos no tradicionales. Al cierre de 2025, Bolivia exportó 36,5 millones de dólares e importó 8,4 millones de dólares desde Colombia, dando como resultado un balance comercial positivo de 28,1 millones de dólares. Esta relación superavitaria se mantuvo durante los últimos años, aspecto beneficioso para nuestro país ya que, entre otros, genera divisas para la economía nacional.

Los principales productos de exportación nacional, a diciembre de la pasada gestión, fueron los piensos para animales (alimentos balanceados para animales), grasas y aceites vegetales fijos, crudos, refinados o fraccionados, productos lácteos y huevos de aves. En tanto que los principales productos importados fueron aceites esenciales, resinoides y materiales de perfumes, preparaciones de tocador, pulido y limpieza, maquinaria y aparatos eléctricos, entre otros.

En el escenario internacional, existen declaraciones y publicaciones de presidentes y altas autoridades de diferentes gobiernos sobre temas internos de los países, incluido el nuestro, que, de hecho, podrían ser interpretados como injerencia y que lamentablemente afectan a la diplomacia y las relaciones internacionales, sobre los cuales también deberían existir acciones concretas por parte de la cancillería boliviana, en defensa de la soberanía nacional y en observancia a la Convención de Viena. 

Esperemos que este impase diplomático, entre Bolivia y Colombia, no tenga repercusiones en la economía, comercio e integración para nuestro país, quedando solamente como un desencuentro político entre estados “amigos”, que comparten una historia y visión regional común.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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