miércoles 3 de junio de 2026

Conflicto social

Suman tres ministros que dejan el gabinete en 33 días de bloqueos que exigen la renuncia del presidente Paz

El bloqueo de carreteras, el cerco a la ciudad de La Paz, continúan con más fuerza en medio de amenazas de afines al expresidente Evo Morales de someter a la población al desabastecimiento de alimentos, hasta que se unan a las protestas que exigen la renuncia del presidente, Rodrigo Paz. A la fecha, debido a la negativa de los bloqueadores de permitir el paso a las ambulancias e impedir el tránsito vehicular, ocho personas fallecieron.
Tres ministros renunciaron en los 33 días de bloqueos.  Foto: Composición
Tres ministros renunciaron en los 33 días de bloqueos. Foto: Composición

Tras 33 días de bloqueos y pedidos de renuncia al presidente Rodrigo Paz, han dejado el cargo tres ministros. La noche del martes presentaron su dimisión los ministros de Defensa, Marcelo Salinas, y de Educación, Beatriz García, mientras que el pasado 21 de mayo fue destituido el ministro de Trabajo, Edgar Morales.

La situación de conflictividad que afecta a casi los nueve departamentos de Bolivia, por el bloqueo de carreteras instruido por la Central Obrera Boliviana (COB) a partir del 2 de mayo, fue acatado gradualmente en varios departamentos, principalmente por las federaciones de campesinos, quienes lograron dejar al país incomunicado.

Aunque el departamento de La Paz es donde más se siente la medida de presión, debido a que se encuentra la sede de Gobierno, la COB y la Federación Departamental de Campesinos de La Paz Túpac Katari lograron instalar un cerco que impide el ingreso de alimentos, medicamentos y combustible, exigiendo la renuncia del primer mandatario, que cumplió seis meses y 25 días de su gestión de cinco años.

Además del cerco, la sede de Gobierno sufrió actos de vandalismo, robos y violencia contra la población e instituciones públicas y privadas. Una masiva marcha que bajó desde la ciudad de El Alto, en la que participaban mineros, campesinos, fabriles y otros sectores sociales, desató el temor de la población, después de fracasar en su intento de ingresar a la Plaza Murillo, y derivó en violencia contra la ciudad.

Pese a las convocatorias de diálogo y los intentos de acercar al Gobierno y a los dirigentes de los sectores movilizados, los encuentros no tuvieron éxito, principalmente porque estos grupos se niegan a sentarse en una mesa para resolver los conflictos. Detrás de esta situación también se observa el protagonismo de la cúpula del evismo del Chapare en los bloqueos y las protestas de El Alto.

El pasado 21 de mayo fue destituido del cargo el ahora exministro Morales, quien no pudo iniciar la negociación con la COB sobre el pliego petitorio. Previamente, Paz anunció que habría un reajuste en el gabinete de ministros debido a que no estaban cumpliendo con sus funciones de escuchar y atender las demandas de la población. El abogado constitucionalista William Bascopé fue posesionado en su lugar.

Este martes, dos ministros del gabinete del presidente Rodrigo Paz presentaron su renuncia, en medio de la crisis política y social que atraviesa el país por 33 días de bloqueos y protestas sociales que demandan la renuncia del Jefe de Estado.

Según fuentes del Gobierno, Marcelo Salinas renunció al cargo de ministro de Defensa, mientras que Beatriz García dejó la cartera de Educación.

El viernes 22 de mayo, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, en conferencia de prensa, anunció la realización de un operativo humanitario “Banderas Blancas”, que fue ejecutado por la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas en ausencia del ministro de Defensa, logrando abrir el paso a los vehículos que se encontraban varados en la carretera La Paz-Oruro; sin embargo, después de unas horas los puntos de bloqueo volvieron a instalarse, dejando nuevamente a la sede de Gobierno cercada.

Desde la Asamblea Legislativa, entre el 24 y el 26 de mayo, se sancionó la abrogación de la Ley 1341, que regula la declaración de estados de excepción, la cual fue promulgada de inmediato por el presidente, lo que provocó el rechazo y las amenazas de los sectores movilizados.

En medio de esa coyuntura de confrontación, los directores de hospitales y centros de salud informaron que quedaron sin oxígeno debido a que los bloqueadores impedían el paso, lo que generó una situación de emergencia y riesgo ante la imposibilidad de atender a los pacientes por la falta de oxígeno medicinal, insumos, alimentos y medicamentos.

Esta situación ya había sido denunciada con anterioridad, cuando además de los hospitales se reportó la falta de alimentos en los centros de acogida de niños y adultos mayores, lo que llevó a los administradores a racionar la alimentación.

Los bloqueos no solo afectaron a la población de las ciudades, también causaron la pérdida de ocho vidas de pacientes que eran trasladados a hospitales y fueron impedidos de llegar por los bloqueadores.

Entre las víctimas se reportan dos niños fallecidos, cuatro mujeres y dos varones, uno de ellos un conductor que se hallaba en condiciones inhumanas, atrapado en las carreteras junto a cientos de choferes del transporte pesado, quienes en varias oportunidades denunciaron que los bloqueadores impedían su paso y clamaban por ayuda debido a la falta de alimentos, enfermedades y ausencia de servicios higiénicos.

Los fracasos de las convocatorias al diálogo

Las iniciativas de convocar al diálogo con los sectores movilizados fracasaron. El presidente del Estado invitó directamente al secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, y al máximo dirigente de la Federación de Campesinos de La Paz, Vicente Salazar, quienes no respondieron.

Otra iniciativa promovida por el vicepresidente Edmand Lara, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo, si bien tuvo señales de apertura al diálogo, fracasó, a pesar de que se cumplió la exigencia de dejar sin efecto las órdenes de aprehensión contra Argollo y Salazar.

Un ampliado de la organización sindical descartó la asistencia al diálogo y anunció que las medidas serían radicalizadas exigiendo la renuncia de Paz. En medio de las movilizaciones, dirigentes afines al expresidente Evo Morales, quienes llegaron en una marcha desde Patacamaya, tomaron bajo su mando la movilización.

La cúpula del evismo del Chapare en El Alto

Este martes, Feliciano Vegamonte, exdiputado y exviceministro de Interculturalidad cuando Evo Morales ocupaba el cargo de presidente del Estado, y Dieter Mendoza, vicepresidente de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, participaron en el cabildo convocado por la Federación de Juntas Vecinales de El Alto para llamar a la masificación de las movilizaciones y exigir la renuncia de Rodrigo Paz. También se observó a Vicente Choque y Wilma Colque Sánchez, altos dirigentes cocaleros del ala evista.

Mendoza amenazó a la población paceña y alteña con que seguirán sufriendo el desabastecimiento de alimentos y el alza de los precios de la canasta familiar hasta que no se sumen a las movilizaciones.

Por su parte, Choque, dirigente de la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) afín a Morales, anunció un plan para llegar al centro de la ciudad de La Paz junto a grupos de campesinos que están llegando a la sede de Gobierno, para tomar la ciudad hasta lograr la renuncia de Paz.

Este martes, a consecuencia de la contundencia del bloqueo y debido a la afectación a la población de las ciudades de La Paz y El Alto, la Gobernación declaró emergencia humanitaria y sanitaria, debido a que los hospitales carecen de oxígeno, por lo que los hospitales de tercer nivel tuvieron que suspender cirugías programadas y atender únicamente cirugías de emergencia.