viernes 26 de junio de 2026

La Tribuna

Pausa de mercantilización

Hoy la medida “médica” reza que todos los partidos del mundial 2026 serán interrumpidos a los 22 minutos de cada fracción para que ambos equipos dispongan de tres minutos de rehidratación.

Ante el inminente goce que trae consigo cada cuatro años la fiesta máxima del deporte rey, no tardaremos en notar que en la misma medida que disfrutamos el tan esperado evento, en este mundial más que en ningún otro, somo víctimas redondas de un capitalismo exacerbado. Yes que a nuestros amigos del norte no les bastó con inundar de publicidad cada espacio visible, ellos necesitaban sacudir la estructura misma del viejo soccer.

En la antesala de la fiesta futbolera organizada por México, Canadá y Estados Unidos, el ente rector del balompié y su nuevo mimado, y socio comercial, anunciaron que su altruismo e infinito interés por el bienestar de los atletas participantes de la Copa, los llevaron a introducir el cooling break, como norma y ya no como una situación excepcional. La pausa de hidratación fue implementada por primera vez en el Mundial de Brasil 2014 donde realmente existían temperaturas muy altas que alcanzaban los 39 grados con una sensación térmica aún más alta, pero además, este espacio de descanso lo decidía el árbitro si, y solo si, él consideraba que el calor fuera realmente un factor que afecte en el desarrollo normal del juego y duraba como máximo un minuto.

Hoy la medida “médica” reza que todos los partidos del mundial 2026 serán interrumpidos a los 22 minutos de cada fracción para que ambos equipos dispongan de tres minutos de rehidratación con el fin evitar golpes de calor o cualquier otra complicación debido a las salvajes temperaturas que azotan las sedes que albergan el certamen. Pero aparte de velar por la salud e integridad de los futbolistas, esa grieta de tres minutos significó una nueva hoja en el catálogo de activos publicitarios de las cadenas televisivas que desembolsaron los millones para poder transmitir el fútbol. Y claro, alegremente las compañías dueñas de los derechos de televisación, nos metieron dos pausas comerciales extra en pleno partido, algo que seguramente había existido solamente en las pesadillas más escalofriantes de los futboleros puristas.

Pero no se trata de cerrarse a los cambios por tozudez, ni mucho menos, esta hipócrita medida afecta de manera directa y violenta a la fluidez del juego, sino pregúntenle a los ecuatorianos que tenían a los marfileños contra las cuerdas cuando la campana de hidratación salvó a los africanos, pero no es box, no lo olviden. Y es que en realidad, un rábano o menos le importa a la FIFA la integridad de los futbolistas mientras los papeles verdes sigan llegando, clara muestra de ello fue el partido entre Canadá y Qatar que fue interrumpido por más de cinco minutos a raíz de una dura lesión del canadiense Koné, pero a pesar de esa pausa orgánica, luego de tres minutos de reiniciadas las acciones, volvieron a detener el partido para dar paso al nuevo espacio lucrativo. Ya lo había advertido antes de iniciar el torneo Manolo Zubiria, director de competiciones de Estados Unidos para la Copa Mundial de la FIFA, “En cada partido, independientemente de dónde se juegue, si hay techo o la temperatura, habrá una pausa de hidratación de tres minutos. Serán tres minutos desde el pitido inicial hasta el final de cada tiempo”.

Este nuevo negocio, según cálculos y estimaciones del portal de economía y actualidad Workweek, podría significar US$500 millones, puesto que en los 104 encuentros a disputarse en el Mundial 2026, se liberarán 624 minutos para nuevas tandas publicitarias. Evidentemente son cifras que a más de un directivo televisivo ha provocado una salivación instantánea, obligándolos a rediseñar sus inventarios publicitarios.

Mientras los desafortunados televidentes nos rasgamos las vestiduras cada que los jugadores van a tomar algo, los bienaventurados asistentes de cuerpo presente son anestesiados en las tribunas con un poco de Bon Jovi o Vicente Fernández. De cualquier manera, nos endosaron cuatro cuartos como si fuera la NBA. Pero esto de la americanización no es reciente, a fines de los 90´, la creciente MLS intentó implementar nuevas reglas como los shootoutsy otras, pero rápidamente fracasó y la FIFA, en aquel entonces, fue tajante y le dejó claro a los norteamericanos que si querían ser parte de los certámenes internacionales, tendrían que acogerse a las reglas convencionales. Ahora la estrategia fue distinta, usaron el poder del dinero y se pusieron a la FIFA en el bolsillo.

A pesar del bochorno, el viejo y querido fútbol sigue y seguirá siendo, como dicen Las Pastillas del Abuelo“ese dulce de agridulces que se encargan del futuro de otro lunes sin destino”, solo resta esperar, aunque suene difícil, que no lo invadan, que lo practiquen y disfruten.