lunes 28 de septiembre de 2026

Ganado

Máximo y Boston, los sementales que dejaron en alto el nombre de la Granja Casa Blanca de Huarina

Los toros de la raza Fleckvieh tienen dos años y pesan aproximadamente 1.000 kilos. La Granja Casa Blanca, ubicada en la provincia Omasuyos de La Paz, participó con seis ejemplares: dos de la raza en cuestión y cuatro de la raza Pardo Suizo.
Máximo y Boston, los toros de la raza Fleckvieh, que participaron en la Expocruz. Foto: Víctor Hugo Quispe/Granja Casa Blanca.
Máximo y Boston, los toros de la raza Fleckvieh, que participaron en la Expocruz. Foto: Víctor Hugo Quispe/Granja Casa Blanca.
lunes 28 de septiembre de 2026

Máximo y Boston son dos sementales que dejaron en alto el nombre de la Granja Ganadera Casa Blanca de Huarina, provincia Omasuyos (La Paz), al destacarse por su porte, genética y desempeño en las competencias ganaderas de la Expocruz. Ambos ejemplares se convirtieron en referentes de la crianza desarrollada en esa hacienda del altiplano paceño. El propietario de la granja, Víctor Hugo Quispe, señaló que la raza Fleckvieh logró adaptarse a la altura del altiplano boliviano gracias a los cuidados que reciben.

En contacto con Visión 360, Quispe manifestó que se presentaron por segundo año consecutivo en la Expocruz y que esta vez lo hicieron con dos razas: la Fleckvieh, a la que pertenecen los dos sementales, y la Pardo Suizo, con ganado de producción y terneras.

“Antes que nada, aclarar que hemos ido con dos razas, las razas Fleckvieh, que son justamente los dos sementales que se han presentado Boston y Máximo, y también hemos ido con cuatro vacas de la raza Pardo suizo, dos vacas en producción y dos terneras. Claro que los toros han tenido más curiosidad, porque ver a estos toros de dos años y de ese tamaño pues les ha prácticamente sorprendido. Todo este trabajo que se tiene es resultado también de años de trabajo”, indicó Quispe a este medio.

Contó que él forma parte de la segunda generación que está detrás de la Granja Casa Blanca y que su padre inició el proyecto de crianza de ejemplares de Pardo Suizo. “Estoy 10 años ya dirigiendo. En estos últimos años, estamos incursionando con la raza Fleckvieh, y ahí tenemos los primeros resultados. Por ejemplo, Máximo y Boston son dos toros de nuestra granja que ya se ha ido trabajando esas razas para hace diez años, o sea, son años de experiencia para poder tener este tipo de resultados, esto en el tema genético”, indicó el propietario.

Manifestó que el proyecto comenzó mediante la transferencia de embriones, con la incorporación de las primeras tres cabezas de Fleckvieh, y posteriormente se complementó con el uso de semen importado. Actualmente, la cabaña cuenta con más de 20 ejemplares de esta raza.

“Nosotros ya tenemos casi 10 años con el tema del Fleckvieh. Nosotros hemos empezado con el tema de la transferencia de embriones. Se ha hecho transferencia de 10 embriones, de los cuales solamente nos han resultado tres y no estaba bien. Esas tres vacas han agarrado y pues ha habido las primeras crías en la raza Fleckvieh y con esas hemos iniciado trabajando. Ahorita estamos más o menos con más de 25 cabezas de la raza Fleckvieh, entre toros sementales, vacas en producción, tenemos vaquillas, terneras, terneros, ya tenemos pues de todas las categorías”, indicó Quispe.

Logró adaptarse 

Dijo que la raza Fleckvieh logró adaptarse a la localidad de Huarina, que está en el altiplano boliviano, a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar, y agregó que una de las dificultades no fue el frío, sino la altura. “No es el frío como muchos dices. Nosotros le pusimos galpones calientes. No es el frío lo que le perjudica a la raza. No es el frío, es la altura. La altura es el problema”, afirmó.

Sostuvo que la genética es el pilar para tener esas más de 20 cabezas de la raza Fleckvieh, pero que también son importantes la alimentación y la infraestructura en la que se cuida a los animales. “El tema de la alimentación obviamente es bien importante, pero la genética sí es un pilar fundamental, Para un buen rendimiento, no solamente es la raza, sino está casado con la genética y con la infraestructura. Estas tres cosas son las que no se pueden descuidar. La genética es la base, pero hay que darle una buena alimentación y dotarle una muy buena infraestructura en tema de los dormitorios, comederos, bebederos”, aseveró.

Sin embargo, dijo que, al tener la granja en un lugar altiplánico, se vieron limitados “con la alimentación, porque en el altiplano” se tiene “medio año de invierno” en el que se está sin alimento y “medio año donde podemos aprovechar todo lo que hay”.

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Boston y Máximo, de dos años, tienen un peso aproximado de 1.000 kilos cada uno. En la Expocruz se coronaron como campeones, ya que no tuvieron competencia de otras cabañas que crían ejemplares de la misma raza.

“Boston y Máximo han tenido un juzgamiento. Han ingresado al juzgamiento. Un jurado argentino se sorprendió y preguntó de dónde eran. Los dos ejemplares, al no tener competencia de otras granjas, porque no hay la crianza de esa raza en otras cabañas, ellos automáticamente han tenido el reconocimiento de campeones. Tienen dos años, se llevan por poquito y su peso está por los 1.000 kilos cada uno”, señaló Víctor a este medio.

Expresó que la raza Fleckvieh tiene la característica de tener un doble propósito, ya que brinda producción de leche y también de carne, y que ese es precisamente uno de los aspectos que la Granja Casa Blanca busca: “una genética productiva, bajo cuidados adecuados, puede desarrollarse y adaptarse a las condiciones del altiplano”.