Chile y Paraguay
Diferencias y similitudes entre el censo de Bolivia y el de otros países de la región
Este sábado 23 de marzo se llevará adelante el Censo de Población y Vivienda en Bolivia. Por eso, la jornada tendrá características especiales, comenzando por la prohibición de salir de las casas y el Auto de Buen Gobierno. Pero, ¿todos los censos se realizan igual? En la región hay dos ejemplos, en Chile y Paraguay.
El caso de Chile es particular, ya que el registro nacional no se realiza en un solo día. El censo del vecino país se extiende por tres meses, comenzó el pasado 9 de marzo y se espera que finalice el 2 de junio.
Según explicaron las autoridades del vecino país a los medios locales, el proceso se trata de un censo de derecho, por lo que se obtienen datos de aquellas personas que residen habitualmente en el hogar, aunque no estén presentes en el momento del levantamiento de información. Este formato es diferente al censo de hecho -sistema utilizado en los censos de 2002 y 2017- que se desarrolla en un solo día.
Mientras que en Bolivia el cuestionario está formado por 59 preguntas, el de Chile tiene 50, distribuidas en cuatro módulos: datos de la vivienda, datos del hogar, registro de personas del hogar y datos de las personas. Se recopila información sobre temáticas sociodemográficas como sexo, edad, parentesco con la o el jefe de hogar, educación, características del empleo, pueblos y credos, discapacidad, distribución territorial y tendencias migratorias de la población, fecundidad, género, características de la vivienda y servicios básicos, entre otros.
Otra gran diferencia es que, en Bolivia, deben responder al cuestionario censal todos los habitantes de una vivienda, mientras que al tratarse de un censo de derecho, en Chile, no es necesario que todas las personas estén presentes. Basta con uno que sea mayor de 18 años, resida en la casa y que conozca los detalles del lugar.
Además, el censo se extenderá por diversos barrios y localidades de Chile, por calendarios y sectores diferidos. Las personas que se nieguen a contestar, o que entreguen respuestas erróneas de manera deliberada, pueden recibir multas que van desde los 11 hasta 247 dólares. Si el encuestado rechaza contestar por segunda vez, el monto de la sanción económica se duplica para llegar a casi 525 dólares.
Paraguay realizó, en 2022, un censo similar al planificado para Bolivia. El 9 de noviembre de ese año, fue declarado feriado para que los pobladores respondan a 73 preguntas.
La gran diferencia está en que el proceso paraguayo se dividió en dos: el urbano y el indígena. En el segundo, los pobladores originarios fueron los absolutos protagonistas, tanto como encuestadores como censados.
Los resultados se presentaron el año pasado, en agosto. Fue una revelación preocupante, ya que la población fue menor a los siete millones, lo que provocó que se cuestionara el proceso y el resultado. Y no faltaron antecedentes, ya que su censo de 2012 fue considerado inválido.