Yañee
¡Odio a los indiferentes!
Un texto de Antonio Gramsci, que a lo largo de su trayectoria se convirtió en uno de los más grandes e imprescindibles intelectuales de Italia y de Europa, se convierte hoy de urgente lectura y de enorme actualidad: “Odio a los indiferentes”, un grito de libertad y de provocaciones para todos aquellos que no quieren involucrarse para nada, ni opinando ni siendo parte de los procesos de transformaciones que el mundo y Bolivia va afrontando día a día.
Publicado por primera vez el 11 de febrero de 1917, censurado por largos años, nos interpela desde la entrada y lea bien: “Odio a los indiferentes. Vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera”.
Reflexión que la trasladamos a todos ustedes con esta batería de preguntas, cuyas respuestas la tendrá usted querido compañero profesional, empresario, indígena, campesino, transportista, gremial, universitario, mujeres, dirigentes y mirándose al espejo se dirá si es indiferente o si está haciendo uso de sus derechos constitucionales de opinar, participar, denunciar, interpelar cuando tiene frente a sus narices tantos hechos denigrantes a la condición humana, al desarrollo de la democracia y a la salud de la madre tierra y sus seres vivos. Sin miedo, con libertad y valentía asuma sus derechos.
¿Cómo no vamos a interesarnos y participar en la política, si depende de la buena gestión política para asegurarnos una democracia, un Estado que respete los derechos humanos, leyes que la asumamos todos, en la que se resuelvan los conflictos de forma pacífica? ¿Cómo no vamos a interesarnos por la política, si de ella depende que tengamos salud, educación, sueldos, mercados, derechos humanos, libertades, transportes, viajes, reuniones, formación superior? ¿Quién nos impedirá que seamos mejores ciudadanos? ¿Por qué no meternos en política para construir un gran edificio de la ciudadanía en democracia? ¿Cómo no estar presentes en una marcha, en una manifestación que reclama por medidas a favor de más democracia, más libertades, más justicia, más orden, más salud para tu sociedad? ¿En qué medida puedo ser parte de esa construcción de ser un ciudadano de la democracia? ¿Qué debo hacer frente a algunas acciones y medidas contrarias al bienestar común? ¿Creerás al poder que dice no hay crisis y que todo está bien, mientras la realidad es otra y nos golpea cada día?
¿Vas a dejar que los fascistas, los racistas, los odiadores, los extremistas, los demagogos hagan lo que quieran con vos y el país? ¿Vas a permitir que tu voto te lo hipotequen y lo manipulen? ¿Vas a dejar que algunos cuantos decidan por vos y tu futuro? ¿Vas a permitir que violen tus derechos y te dejen podrido en la cárcel? ¿Vas a permitir que los tecnócratas y oportunistas te impongan un modelo de sociedad y de país? ¿Vas a cruzarte de brazos si ves que la corrupción va ganando el partido? ¿Vas a volcar la mirada si las leyes no se cumplen? ¿Te harás a un lado si ves alguna injusticia que te afecte directamente? ¿Reaccionarás o seguirás en tu cama si el poder golpea a tu familia? ¿Vas a permitir que el poder se siga enriqueciendo a costa de tu sacrificio y de tu trabajo? ¿Seguirás soportando la enorme inequidad en los salarios, ya que mientras un sector minúsculo como los militares reciben el 100% de su jubilación, millones de personas cada mes reciben una renta miserable para sobrevivir?
¿Vas a permitir que te roben, que te rifen el presente y el futuro de tu ciudad y de tu país? ¿Vas a ser cómplice con cosas peores y malas que pueden pasar, mientras escondes la cabeza igual que el avestruz? ¿Vas a orinarte de miedo si viene el lobo? ¿Vas a mirar de lejos que destruyan el Amboró, el Choré, Noel Kempff Mercado, Tucavaca, el TIPNIS, Tipuani, Cordón Ecológico del Piray? ¿Te quedarás en el dormitorio esperando que pase la tormenta política? ¿Porque eres joven no debes inmiscuirte en los hechos revoltosos y que tu vida pase de jarana en jaranas?
¿Dejarás que la justicia siga siendo un antro de corrupción, negociados y de favoritismos? ¿Aplaudirás a esos fiscales y jueces que vienen liberando a feminicidas, infanticidas, corruptos? ¿Y qué de los policías que son encontrados con cargamento de cocaína y que son poderosos económicamente? ¿Estás tranquilo cuando en tu propia ciudad cometen robos millonarios y se lleven millones de $us como el Plan Cuotitas, ítems fantasmas, aseo urbano, etc? ¿Seguirás aplaudiendo las bellacadas y las corrupciones del alcalde Johnny Fernández y de su entorno palaciego?
Como verá mi amable amigo hay bastante motivos para indignarnos, molestarnos, involucrarnos, y ojo que ahora hay un montón de mecanismos para participar y opinar, que muchas veces la indignación general ha provocado que se rectifiquen los errores; pero no cruzarnos de brazos y ver pasar los hechos, los actores, las desgracias, mira que esa indiferencia que demuestres no te dejará estar en paz contigo mismo y en armonía con tu entorno social.
Gramsci dice la “indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula”.
El poeta inglés, John Donne, prefería estar en todas opinando e indignándose, nos decía que prefería “antes muerto que mudado”.
Así que, si no quieres ser odiado por Gramsci, entierra tu indiferencia y atrévete, como canta Calle 13. Si, atrévete a golpear al poder, a las injusticias, a la intolerancia, a la corrupción, a la violencia, al racismo.