2024-07-17

Buscan exportar

Emprendimiento cochala produce pisos de llantas recicladas y tiene planta en Paraguay

Esta historia tiene tres protagonistas: Ronald Gonzales y los hermanos Antonio y Manuel Laredo. Hace 12 años soñaron con una industria amigable con el medioambiente.

Con tres sucursales en Bolivia y una fábrica en Paraguay, Mamut, una empresa que produce “pisos amortiguantes” a partir de llantas usadas, se ha convertido en una planta sostenible que resume un caso de éxito en el país. Hace 12 años, la firma era un sueño compartido de tres jóvenes, que poco a poco fue tomando forma en el patio de una vivienda de la zona Queru Queru, en Cochabamba.

En la actualidad, Mamut cuenta con sucursales en los departamentos del eje del país: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz; y además tiene una planta de producción en Paraguay.

Los creadores de este emprendimiento que nació en marzo de 2013. Foto: Grupo Mamut

Esta historia tiene tres protagonistas: Ronald Gonzales y los hermanos Antonio y Manuel Laredo. Cuando se inició la “aventura”, el año 2012, Ronald y Manuel querían crear una industria amigable con el medioambiente. El segundo tiene una maestría de polímeros, la cual cursó en España, y trabajó en un centro de desarrollo tecnológico. Gonzales, por otro lado, desarrolló la parte creativa del proyecto.

“Comenzó la búsqueda de una empresa que tenga tecnología, pero que también ayude al medioambiente”, cuenta Antonio Laredo, encargado de relaciones institucionales y asuntos corporativos de la firma.

Con un bosquejo de ideas, el grupo desembarcó en el concurso de emprendimientos Innova Bolivia. Ese espacio, destaca, les permitió armarse de distintas herramientas para formar un modelo de negocio.

“Fuimos atravesando varios puntos y ahí yo ingresé al proyecto, formamos el negocio y empezamos el emprendimiento”, recuerda Antonio Laredo. 

Es en ese espacio que nace la idea de reutilizar las llantas usadas y convertirlas en caucho molido para crear baldosas amortiguadoras.

Ya en la etapa final del concurso, el equipo debía presentar un producto mínimo viable; es decir, el primer modelo de baldosa. El momento de la consumación fue plasmado en una foto en la que Manuel y Ronald, tras hacer cocer el caucho, sostienen una muestra del producto en la cocina de la familia Laredo. La imagen es también un recuerdo de que ese año, el 2012, los emprendedores se hicieron ganadores del proyecto Innova Bolivia.

La primera baldosa. Foto: Grupo Mamut

 

Aunque el galardón de cuatro mil dólares fue un gran impulso, no fue suficiente. “Nos ayudan a conseguir un financiamiento del Banco BISA; don Jorge Velasco trabajó con nosotros abiertamente para poder apoyarnos con créditos y obtenemos el primer crédito para la implementación de la planta”, destaca Antonio Laredo.

Con el premio, el crédito y otros préstamos, y con la complicidad de las familias de los integrantes, Mamut nació de forma oficial en marzo del 2013.

No obstante, a pesar de que tenían una gran idea en mente y la maquinaria estaba en camino, este grupo de jóvenes tenía otro reto: presentarse y conquistar a posibles clientes.

Laredo explica que conseguir al primer cliente implicó un doble reto, primero para convencer al cliente y luego para entregar las primeras muestras de baldosas. “Las máquinas tenían que llegar en marzo y mientras llegaban nos enfocamos en el desarrollo comercial. Era un producto nuevo en un mercado nuevo y debíamos tener una estrategia diferenciadora para poder entrar al mercado, para que nos compren. Comenzamos a tocar puertas, con la idea de que todavía no teníamos el producto, pero ya teníamos que comenzar a vender para que el primer día empecemos a operar. Todo el mundo nos cerró la puerta, hasta que llegó una franquicia de restaurantes que está en Santa Cruz”.

Esta franquicia, por normativa internacional, necesitaba las baldosas para el parque infantil de uno de sus restaurantes y requería muestras de los pisos amortiguantes para enviarlas a Estados Unidos (EEUU). La reunión fue un viernes, las máquinas llegaron el sábado y las muestras debían ser entregadas en tres días después del encuentro. “Ellos (los de la franquicia) no sabían que no teníamos operativa la fábrica y Ronald durmió en la fábrica, se esforzó, hizo todo y logró sacar la pieza que mandamos hasta Perú y de ahí a EEUU. Finalmente, nos dijeron: ‘Bueno, te hago el pedido’”.

Una muestra del pavimento continuo. Foto: Grupo Mamut

 

Tras los primeros clientes, Ronald y los hermanos Laredo se dieron a la tarea de recorrer el país con sus productos en sus mochilas y “con las baldosas bajo el brazo” en busca de otros clientes. “Hemos tocado millones de puertas”, destaca Antonio Laredo. En el camino de buscar nuevos compradores, Mamut también apoyó a los barrios y abrió el camino para instalar pisos amortiguantes en los parques infantiles. 

“Era un parque con tierra, cuando llovía no se podía llevar a los niños, corrían y se caían, comían tierra”, así es como Antonio describe al parque Wiracocha de la ciudad de Cochabamba, que se encuentra en el barrio Cala Cala, cerca de Queru Queru. Fue la primera área recreativa en la que Mamut colaboró con los pisos amortiguantes. La empresa que se encarga de los residuos sólidos en Cochabamba apoyó con la mitad del presupuesto y el grupo Mamut con la otra parte.

En febrero de este año, donaron rompemuelles a una unidad educativa, cuyo principal problema era que, debido al tráfico vehicular en las calles adyacentes, se registraron varios accidentes, pues los motorizados no respetan la señalización y exceden la velocidad.

“Vinieron los padres de familia y preguntaron: ‘¿Cómo podemos solucionar nuestro problema con lo que ustedes hacen?’. Les propusimos que nosotros les regalamos los rompemuelles y ellos deben conseguir los tornillos, los tirafondos y el presidente de la OTB consigue el permiso de la Alcaldía, para que nos permita colocar nuestros rompemuelles ahí”.

Los rompemuelles son parte de las 14 ofertas de Mamut.

Laredo explicó que a esta iniciativa se sumó el municipio de Cochabamba (Cercado), y que gracias a los trabajos en esa escuela, realizaron un proyecto piloto. Es decir, pronto más unidades educativas contarán con rompemuelles ecológicos, fabricados a partir del reciclado de llantas.

Esa característica, ayudar a solucionar problemas barriales, es parte de la filosofía de esta empresa; además, les funciona como estrategia de marketing. “Nosotros trabajamos con la gente. Encontramos problemas del día a día de la gente y trabajamos en solucionarlos. Eso genera una oportunidad de desarrollo de mercado, porque ese problema lo tienen muchas personas”.

En la actualidad, el grupo Mamut cuenta con una gama de 14 productos elaborados a partir del caucho de las llantas en desuso, como: baldosas amortiguantes, pisos deportivos, reductores viales, topes, piso podotáctil, protector angular y hasta pistas atléticas.

También ofrecen pisos deportivos.

 

Además, sus creadores tienen en mente fabricar materiales de construcción a partir del reciclado de botellas y de envases de champú o del tetra pak (envases de cartón y otros elementos para alimentos, como la leche).

“Estamos pensando en que vamos a llegar a tener una gama de otros 14 productos. Ahora, vamos a trabajar no solo con la economía circular de la llanta, sino con la economía circular del plástico”, afirma el entrevistado. El nuevo sueño de estos emprendedores es convertir a  Cochabamba y Bolivia en un referente del reciclaje del tetra pak, para que la basura local se convierta en producto local.

Operadores realizan su trabajo con el producto de la empresa. 

 

Mamut y su “clave del éxito”

La alegría que Ronald y los hermanos Laredo sintieron tras vender 80 metros cuadrados de piso al primer cliente fue inexplicable y aún ahora, luego de más de una docena de premios y reconocimientos, la historia del primer comprador se ha convertido en un recuerdo inolvidable para ellos. Antonio Laredo considera que el éxito de Mamut es saber valorar los pequeños resultados, esos que, para él, se consiguen con “la cultura del trabajo”.  

Aunque “trabajar en Mamut no es fácil”, Laredo asegura que la cultura de trabajo marcó la diferencia y fue parte del éxito de Mamut. “Vamos teniendo nuevos retos que al principio se ven un poco sombríos, porque son cosas que no sabemos hacerlas, que nos cuestan mucho, que estamos tratando de que se hagan realidad y realmente hacer que las cosas se hagan realidad tiene mucho esfuerzo; pero después, cuando miras atrás y lo que has conseguido, lo que has hecho, y el equipo que has formado, realmente es una satisfacción”, destaca.  

Después de 11 años de su fundación, Mamut cuenta con tres oficinas en Bolivia: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, en esta última se encuentra también su planta. Además de una oficina y una planta de producción en Asunción, Paraguay.

Antes de la pandemia, Mamut exportaba sus productos a Panamá, pero las exportaciones cambiaron por el Covid-19. Ahora, uno de los nuevos retos es conquistar el mercado centroamericano. 

La fábrica de baldosas.
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