Es líder de una banda de este género
Yelitza, la metalera que desempolva el pasado
Rebeldía, dictaduras, represión y arte; todos esos elementos se entretejieron en la década de los años 60 para que el tapiz del rock y el metal cubriera el país. Pero muy poco se escribió sobre ello, una falencia que la historiadora y cantante Yelitza Mozz busca corregir.
Para la música y académica, esa ausencia es poco menos que criminal. Ella recuerda que grupos como Los Grillos, Los Ovnis de Huanuni, Climax o Wara comenzaron a tocar sus primeras notas durante ese período y se convirtieron en algunos de los representantes más importantes del arte nacional; se convirtieron en símbolos de resistencia, pasando con fuerza de las urbes a los centros mineros y viceversa.
“Entre 1965 y 1990 surgieron muchos conjuntos que marcaron el camino del rock y el metal nacional. Sus canciones no solo entretenían, sino que cuestionaban la sociedad, la situación política nacional e internacional y presentaban novedosos enfoques artísticos, uniendo la música que llegaba del exterior con los ritmos folklóricos locales”, explicó la artista.
“Pero su historia no fue registrada adecuadamente y, con el paso de los años, muy pocos realmente se preguntaron las circunstancias en las que se dio esta nueva ola de músicos, cómo influyeron en la juventud y establecieron sus propios estilos”, agregó Mozz.
Con eso en mente, la también cantante del grupo Raven Witch comenzó a desempolvar los archivos de las diferentes hemerotecas de La Paz. No fue suficiente, por lo que se fue a buscar a los artistas que protagonizaron esas décadas, ya que existe una nula historiografía al respecto.
El resultado es el libro Entre música y política: El rock de la nueva ola en La Paz. El texto recoge las experiencias de los cantantes e instrumentistas que impulsaron el género en Bolivia, de quienes lo perfeccionaron para que se alejara del simple cover y la copia, y de quienes continuaron con el legado, todo entre los años 1964 y 1990.
El libro fue presentado este año, tanto de forma individual, como dentro del programa de la primera Feria Internacional del Libro de El Alto. Ya se encuentra a la venta en la librería el Baúl del Libro, frente al Monoblock de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Es, adelantó la autora, el primero de una serie de trabajos sobre la historia de la música y de las tribus urbanas de La Paz.
Es que para Mozz la música siempre fue parte importante de su vida. “Mi vida es una canción. La música me acompañó en todo momento, tanto en los buenos como en los malos. Por eso asumí la misión de documentar su historia, de cómo surgieron grupos legendarios como Wara”, comentó a Visión 360.
Su historia no fue registrada y muy pocos se preguntaron las circunstancias en las que se dio esta ola.
La investigación no fue sencilla y tomó cinco años, los que, incluso, le parecen muy poco tiempo. “Enfrenté varias dificultades para reunir la información que necesitaba. Principalmente porque no existe ninguna bibliografía académica sobre el tema ni tampoco memorias institucionales de las disqueras, por lo que tuve que explorar diversas hemerotecas, ya que las secciones culturales de los periódicos y revistas eran las pocas que registraban a este tipo de grupos”.
Esa fue solo una parte del trabajo. La más difícil e importante se relaciona con el aporte humano. “Principalmente busqué las maneras de encontrar y contactar a los protagonistas de esas historias, para que ofrecieran testimonios de sus experiencias”, recordó Mozz.
Es por eso que las fuentes de la obra son, principalmente, los relatos de los músicos que ayudaron a establecer el género en la Sede de Gobierno. La lista de artistas encontrados incluye nombres como Dante Uzquiano, Humberto Beto Paredes, Sara de Bejar, Francisco Canedo y Guillermo Sady Asín, entre otros.
Los entrevistados recordaron los esfuerzos por darse a conocer, el trabajo de definición del estilo propio de cada grupo y cómo migraron de las ciudades a los centros mineros y de vuelta.
“Me enteré de historias de superación personal; de sueños que nacieron chiquitos y se convirtieron en una realidad gracias al esfuerzo; de una búsqueda constante para poder cantar las letras propias y tocar melodías que fueran diferentes, que sorprendieran, aunque a muchos de los fans eso no les gustara. Me sorprendió la persistencia de esos artistas, ya que en esos tiempos no tenían los recursos que actualmente hay. Incluso poseer un instrumento era un gran privilegio”, manifestó.
Ese fue uno de los beneficios que sacó del trabajo de recolección de información. El otro es el descubrimiento de nueva música y grupos que despertaron su imaginación.
Mi vida es una canción. La música me acompañó en todo momento, tanto buenos como malos.
“Por ejemplo, descubrí el trabajo de Metalmorfosis, que me encantó. Como soy una amante del metal, el conocer a quienes nos precedieron es algo fenomenal”, contó.
La información mostró cómo la temática de la música fue cambiando con el paso de los años. Al principio las composiciones eran más de corte romántico, mucho más melódico y cercano al rock clásico. Pero todo cambió con la llegada de la década de los 70, cuando la música comenzó a relacionarse más con la política.
En ese tiempo comenzaron a llegar al país las notas más fuertes del metal. “Las bandas eran más rebeldes, más contestatarias. Obviamente, eso no gustó a parte de la población, que dejó de seguirlos, pero crearon un público muy fiel”, dijo.
Todo el material que Yelitza recolectó sirvió para elaborar su tesis de licenciatura, ya que la cantante tiene otra pasión, además de las notas: conocer el pasado.
Me sorprendió la persistencia de esos artistas. En esos tiempos no tenían los recursos que actualmente hay. Un instrumento era un privilegio.
Fue así que al momento de elegir una carrera se decantó por la de Historia, en la UMSA. Durante su período de estudio, ambos intereses se fusionaron, ya que descubrió que en Bolivia la historia de la música y del arte fue estudiada en áreas muy específicas, como la pintura, la escultura o la literatura. “Incluso en la música tienes trabajos sobre los creadores de las piezas académicas, sobre los creadores folklóricos, quienes crearon danzas..., pero de los rockeros hay muy poco, pese a que tienen una profunda relación con la construcción política, la crítica social y la formación de tribus urbanas”, consideró.
Paralelamente a sus estudios académicos, Yelitza también estudiaba cómo utilizar mejor su voz. Junto con su grupo comenzó a experimentar con los subgéneros del metal, a tal punto que este año lograron firmar su primer acuerdo con un representante, entrando de lleno en la escena profesional.
La vida de Yelitza está llena de paralelismos: así como Raven Witch comienza una nueva etapa profesional, la cantante defendió su tesis de grado. Lo hizo ante académicos de la talla del historiador Fernando Cajías y el archivista Luis Oporto, quien también es presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB).
Fue Oporto quien animó a la autora a editar el documento académico y publicarlo como un libro de historia para el público en general. Y así lo hizo con Ediciones El Rincón.
Por el otro lado, Raven Witch tiene previsto sacar este año su primer disco. Estará integrado por composiciones propias, inspiradas en el metal clásico ochentero.
Para su sorpresa el libro fue muy bien recibido en los círculos académicos, a diferencia de los musicales. “En cambio, muy pocos músicos me han hablado del libro, creo que hay que darle algo de tiempo para que lo descubran”, dijo.
BIOGRAFÍA
NACIMIENTO· Yelitza Mozz nació en La Paz el 5 de mayo de 1992.
CARRERA· Estudió historia en la Universidad Mayor de San Andrés. Es licenciada y su tesis de grado fue la investigación base del libro Entre música y política: El rock de la nueva ola en La Paz.
MÚSICA · Es cantante de metal desde su adolescencia. Se formó de forma autodidacta, escuchando a sus grupos favoritos y practicando. Desde hace un año forma parte de Raven Witch, que este año planea sacar su primer disco de estudio.
La música y la sociedad son sus sujetos de investigación
Aunque los primeros meses del año los dedicó al lanzamiento de su primer libro, Yelitza Mozz aseguró que no paró de trabajar.
Entre sus planes estaba conseguir la información necesaria para su siguiente texto, dedicado a las pandillas tradicionales de La Paz.
“Me interesa descubrir cómo se formaron grupos como los Marqueses, su relación con la sociedad y la política, ya que muchos fueron aliados de los gobiernos de turno”, contó.
Planea expandir los datos de Entre música y política... Adelantó que está pensando en una segunda edición con más información de otros grupos.
También se encuentra trabajando en un libro sobre los músicos que pelearon en las guerrillas sesenteras.