Contra corriente
Por ahora, los dólares no vendrán por el turismo
Sin ser escéptico ni muchos menos desmerecer el criterio correcto que tiene Gonzalo Chávez, a través de una de sus columnas de opinión, cuando de manera clara dice que los dólares están en el turismo, porque para muchos países, regiones, municipios y/o comunidades en el mundo es la opción y el camino más práctico para su desarrollo económico dentro el rubro de las exportaciones, llamado bien o mal industria sin chimeneas; lamentablemente por aquí a través de este sector aún no vendrán los dólares porque en la práctica para el actual gobierno y los anteriores no es un sector estratégico, no es un opción para nuestro desarrollo económico, incluso, aun cuando en el reciente encuentro del gobierno con sectores privados haya creado un gabinete para impulsar su desarrollo.
Sustentaré porqué, sin antes convenir en lo que manifiesta Lykke E. Andersen, en su trabajo de investigación “Turismo con propósito y la Agenda 2030 en Bolivia”, y que bien lo replica Chávez: la posibilidad de que el turismo podría generar en un tiempo prudente unos 3.000 millones de dólares, “Con poca inversión y tiempo”; porque su dinámica podría permitir la entrada a la economía magra que estamos atravesando de divisas o dólares, pero eso también es un sueño boliviano de vieja data.
Veamos entonces cuál es esa realidad que debería anteponerse para que los dólares vengan a través de la actividad turística: Primero, a) Ser competitivos, que salgamos de la postergación en la que se encuentra el turismo receptivo nacional, significa dejar el penúltimo lugar en Sudamérica en llegada de turistas internacionales, los datos son relevantes al respecto: En 1990 Bolivia recibió 217 mil turistas extranjeros, en 2000 se llegó a 319 mil turistas del exterior, en 2019, antes de la pandemia, cerramos con 1.2 llegadas de visitantes del exterior y el 2023 arribaron 1.009,247 visitantes extranjeros, cifra que permite establecer que aún no llegamos a los datos prepandémicos.
En este contexto y más allá que las comparaciones podrían ser subjetivas por la características propias, formas, planes de desarrollo y modelos económicos peculiares de cada país, pero que no dejan de ser un espejo o un parámetro para medir la competencia y que además reflejan las distancias que se han generado entre países en promoción y desarrollo del turismo, como ejemplo tenemos a Perú, que en los inicios de la años 90 la distancia en turismo receptivo con el nuestro era mínimo, ellos contabilizaron 232 mil turistas extranjeros, una diferencia de apenas de 17 mil turistas del exterior. Después, en el año 2000, Perú cuenta con la llegada de 1 millón de turistas, la brecha se extendía, en 2019, antes de la pandemia, Perú cerró con 3.5 millones de llegadas de extranjeros, la distancia se hizo más grande, los números están ahí, la pregunta es ¿Qué hicieron ellos que no hicimos nosotros?
Con estos datos duros pero reales y en la línea de convertirnos en un sector estratégico y de aporte al desarrollo económico conlleva, b) Inversión en planes y estrategias de promoción, marketing y posicionamiento, con el objetivo de incrementar el ingreso de divisas y llegadas de manera descentralizada y sostenida, fomentar la diversificación de destinos y segmentos turísticos; que esos supuestos 580 millones de dólares que generó el turismo receptivo el pasado año, sean 1000 millones de aquí a 5 años. Para ello se requiere insertar en la estrategia: c) elección de mercados prioritarios potenciales exploratorios lejanos, d) elección de mercados prioritarios potenciales cercanos, e) asistencia a ferias internacionales de turismo, no a una o dos como lo hacemos actualmente, f) organización de seminarios y Workshops, Fam Trips o viajes diseñados especialmente para los tour operadores y/o agencias de viaje extranjeras, g) promover nuestra gastronomía o diversidad culinaria resultado de investigaciones sobre su esencia, legado e historia, h) contar con representantes en destinos potenciales, i) establecimientos de alianzas estratégicas en base a programas educativos, j) posicionamiento agresivo en redes sociales y estrategias de marketing, etc.
Segundo, para llevar a cabo toda esta estrategia se debe contar con una dependencia de Estado, fortalecida, estructurada y bien organizada, con visión de país, con políticas claras en turismo a corto y mediano plazo, con técnicos y profesionales bien formados, con una asignación presupuestaria segura acorde al plan y estrategia diseñada, no hay otra forma.
Tercero, debemos contar con datos estadísticos fiables y objetivos, dependemos en pleno 2024 de la pernoctación de los turistas en establecimientos de hospedaje, que son publicados por el Instituto Nacional de Estadística (Que está en una fase poco creíble), cuando las nuevas tecnologías de información y comunicación están disponibles y se puede realizar un trabajo independiente, eficiente y más imparcial.
Ser nuevamente parte de la Cuenta Satélite de Turismo, creada por la ex Organización Mundial del Turismo, que como dice Cristina Varisco, docente e investigadora del Centro de Investigaciones Turísticas de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de la Plata, “Es una metodología de medición del impacto económico del turismo y su objetivo es generar un material que sirva para la difusión de un sistema estadístico. Su implementación analiza en un proceso gradual, de necesaria adaptación a los contextos nacionales, y las perspectivas para su mejora en los próximos años”. Y Añado que es fundamental para la elaboración de procesos de planificación y estrategias en el ámbito del turismo, lo contrario solo es demagogia.
Como podemos constatar, no tenemos ni lo uno ni lo otro, estamos perdidos y sin norte desde el ente rector del turismo, para el gobierno el turismo no es una prioridad como sector estratégico, ni como opción real de desarrollo económico y la formación de un gabinete para impulsar el turismo es a largo plazo, y la crisis requiere de acciones inmediatas. El extractivismo sigue siendo la apuesta al desarrollo económico, como es el caso de la explotación del oro, no es que no lo sea, pero no en la vía de la depredación, más aún en zonas o regiones que van en contra ruta de la preservación y conservación de nuestros recursos naturales y culturales, y que están establecidas en los objetivos de desarrollo sostenible y el cuidado de la madre tierra, por lo tanto, el que vengan los dólares a través del sector del turismo solo es un deseo, una ilusión vana y engañosa, por ahora.