El bombero voluntario de Guarayos rescata animales
Aguilar, el panadero que combate los incendios
No fue fácil hablar con Óscar Aguilar Urapiña. Como muchos de sus compañeros estos días, este panadero y bombero voluntario de 35 años sale temprano en las mañanas para enfrentarse a las llamas que amenazan su comunidad y el resto del país.
“Todos los días salimos lo más temprano posible. No podemos descuidarnos, ya que la situación aún es grave. Con los vientos corremos el riesgo de que se vuelvan a prender algunos puntos y se extiendan las llamas hasta otros lugares”, cuenta Aguilar en una entrevista con Visión 360.
Aguilar es uno de los voluntarios de la Fundación de Búsqueda y Rescate (Funsar ), institución que se encuentra en cinco locaciones en el departamento de Santa Cruz para luchar contra los incendios forestales.
4.000.000
de hectáreas se perdieron en los incendios que actualmente afectan distintas regiones de la Amazonia boliviana. Aún se lucha contra los focos de calor.
Como el resto de sus compañeros, trabaja tanto en los esfuerzos por sofocar las llamas como en el rescate de personas y animales y en la instrucción de nuevos voluntarios.
“Una de las labores más importantes que tenemos es instruir a la gente que llega para ayudar. No importa si son jóvenes, mayores o, incluso miembros de las Fuerzas Armadas; tienen que estar preparados para lo que se van a enfrentar, cómo deben reaccionar y qué acciones tomar al lidiar con los heridos o animales en peligro”, explica.
Es que él también, cuando era adolescente, recibió el entrenamiento necesario para poder llevar adelante su labor.
Todos los días salimos lo más temprano posible. No podemos descuidarnos, ya que la situación está grave.
Preparación temprana
Óscar Aguilar Urapiña nació en Ascensión de Guarayos, Santa Cruz, el 17 de junio de 1989. Desde pequeño fue consciente del peligro que conllevan los focos de calor en esa región del llano.
“Aprendimos a tener cuidado, especialmente durante la época seca. Conocíamos el riesgo que enfrentábamos y al que nos exponían quienes realizaban las quemas de los montes”, recuerda el bombero.
300 integrantes
tiene aproximadamente la Fundación de Búsqueda y Rescate (Funsar) en el departamento de Santa Cruz. Entre ellos hay bomberos, rescatistas y gente de soporte.
Pero fue en 1999 cuando decidió capacitarse para cumplir con las tareas de búsqueda, rescate y extinción de siniestros. Ese año ocurrió una terrible tragedia.
Comprendí que debía prepararme correctamente para que no volvamos a pasar algo así.
Ese año, el sábado 14 de septiembre, se produjo un gran incendio, que comenzó en los alrededores y en la misma población de Ascensión de Guarayos. Según los reportes de prensa, en el desastre ardieron 560 viviendas, de construcción rústica; se confirmaron dos víctimas fatales y más de cinco mil personas quedaron, literalmente, en la calle con lo que pudieron cargar en ese momento.
“Comprendí que debía prepararme correctamente para que no volvamos a pasar algo así. Y si ocurría, por lo menos ayudar a paliar sus efectos y frenar las llamas antes de que se cobren las vidas de las personas”, recuerda el voluntario.
Así, gracias al trabajo de varios bomberos e integrantes de las Fuerzas Armadas, Aguilar consiguió los conocimientos que necesitaba para ayudar a la gente y luchar contra el fuego. Paralelamente dominó el oficio de la panadería, que es en lo que trabaja cotidianamente cuando no tiene que lanzarse al infierno en el que se convierte la selva cuando las quemas de mediados de año se salen de control.
Aguilar indica que se acerca a las dos décadas de trabajo como voluntario. No solo reacciona cuando se desatan los siniestros en la zona. También colabora con otras labores como el rescate de personas y animales en zonas de difícil acceso o que fueron víctimas de accidentes.
“Tenemos muchas funciones. Nos preparamos continuamente para reaccionar de manera adecuada”, agrega.
Para su trabajo de rescate cuenta con la ayuda de sus compañeros del Funsar Bolivia, institución con la que trabaja desde hace casi una década, cumpliendo funciones como bombero voluntario e, incluso, instructor de nuevos talentos.
Trabajo destacado
Funsar fue creada el 23 de mayo de 1993, con alrededor de 30 personas. Sus principales fundadores y colaboradores fueron el doctor Fionnaini, Fernando Gonzales, Joaquín Aspiazu, Elvio Callaú Barbery “Chuny” y otras personas, las que continúan siendo parte de la organización.
Su objetivo, según explicó el equipo de prensa, es la búsqueda y rescate de personas en situaciones de emergencia. Con la capacidad de operar en todo el territorio boliviano, Funsar cuenta con un equipo altamente capacitado y experimentado en operaciones especiales, así como con una amplia red de colaboradores y aliados, tanto institucionales como individuales, quienes facilitan su tarea.
Con ellos, Aguilar participó en varios casos de emergencia, como los incendios que se desataron en 2019, que están entre los mayores desastres en la historia del país, ya que se perdieron cinco millones de hectáreasâ de bosque seco de la Chiquitania. También trabajó con ellos en apagar los focos de calor de 2021, 2022 y 2023.
Además del trabajo en campo, gran parte de las acciones de Funsar se dirigen a la educación y trabajar en la prevención de los siniestros.
Con una fuerte presencia en las redes sociales, el equipo de comunicación informa acerca de las acciones que se toman y las necesidades que tienen para cumplir con sus objetivos, además de agradecer el aporte de los colaboradores.
De esta manera, en sus cuentas de redes sociales se puede ver los requerimientos para luchar contra el fuego y atender a los damnificados; los puntos donde se puede hacer donaciones. Por ejemplo, estos días se destacó el aporte de Farmacias Chávez, que permitió la habilitación de un Centro Médico Chávez para la atención gratuita para las agrupaciones de bomberos; de personas individuales como Franz Dosanto Gonsález, que facilitaron vehículos -algo que la fundación necesita- o de la iglesia Santuario de Copacabana, que donó botas.
Además, se publican consejos para lidiar con la contaminación causada por las humaredas y consejos para evitar los desastres ecológicos. El internet sirve para destacar el trabajo de sus voluntarios, como lo hicieron con Runy Elvio Callaú Monasterio y, este año, Aguilar.
“Óscar Aguilar Urapiña, tu valentía y entrega en la lucha contra los incendios forestales de Guarayos nos llena de orgullo en Funsar. Eres un ejemplo de compromiso y dedicación para todo nuestro equipo. Sabemos que el trabajo es arduo, pero tu esfuerzo está haciendo una gran diferencia”, reza el texto que acompaña a una foto del voluntario cuando rescató a una tortuga.
“Los animales están entre las víctimas más vulnerables. Cada día encontramos algún pobre animalito quemado de gravedad, asfixiado o deshidratado. Trabajamos duro para poder ayudarlos. Un ejemplo es esa linda tortuga que se ve en la foto”, explica Aguilar.
Los especímenes que son recuperados son tratados por veterinarios y llevados al Parque Nacional Aguaragüe, para su reubicación y protección. No es algo nuevo, ya que una visita por las cuentas de Facebook de Funsar y del mismo Aguilar permite ver fotografías de rescates de todo tipo de animales, tanto en los incendios u otras ocasiones.
Por estos días, la rutina es agotadora, debido a la emergencia. Los voluntarios salen de los campamentos y viviendas temprano en la mañana. De hecho, cuando Visión 360 se comunicó con Aguilar a las 07.00, él ya se encontraba montado en un camión cisterna camino a una de las tantas zonas afectadas en los alrededores de Guarayos.
La ruta se define la noche anterior, cuando se realizan las reuniones de planificación. Sin embargo, no se tiene una hora exacta, ya que depende de cómo se desarrolle la jornada,
“Normalmente tratamos de estar de vuelta a las 20.00. Presentamos el informe y evaluamos cómo se dio el trabajo. Con base en eso y los reportes de otras instituciones, determinamos dónde debemos ir”, cuenta Aguilar.
La semana pasada, los esfuerzos se centraron en un territorio que forma parte de la hacienda El Jurichi, que está camino a la ciudad de Trinidad. Allí se identificaron varios focos de calor que, teme Aguilar, se conviertan en grandes incendios por los vientos. Por esa razón, el bombero y sus compañeros no dudan en mantenerse alertas todo el tiempo.
Una vida preparándose para luchar contra llamas
1 NACIMIENTO. Óscar Aguilar Urapiña nació en Ascensión de Guarayos el 17 de junio de 1989. Aún vive en esa población.
2 BOMBERO. Cuando tenía 10 años ocurrió un gran incendio en su ciudad. Eso lo llevó a capacitarse en rescate y ayuda.
3 VIDA. Óscar Aguilar Urapiña trabaja, principalmente, como panadero. Tiene dos hijos y espera al tercero.
4 EQUIPO. Forma parte de la Fundación de Búsqueda y Rescate, con la que lucha contra los fuegos.