2024-10-13

Contra corriente

La demagogia del desarrollo sostenible y la ilusión del fútbol

Cuánta falta nos hace a los bolivianos creer en algo palpable, recuperar nuestro sentido de pertenencia, en medio de la degradación moral y la mentira de la famosa revolución cultural.

Carlos Marín Peñaranda

 

Dicho y hecho, hace un mes, en una de mis columnas de opinión había denunciado que las quemas indiscriminadas, programadas, incentivadas, protegidas desde el gobierno, por élites locales, organizaciones sociales, interculturales y empresas internacionales, que a estas alturas llegaron a más de 7 millones de hectáreas, estaban quemando el futuro de los que vienen y las actuales generaciones, pero no solo eso, al turismo sostenible y comunitario en nuestra única y maravillosa Amazonía y Chiquitania, se le ponía en riesgo ante su real deterioro y extinción, recuperarlo sería una desafío arduo y tedioso.

En este contexto, debemos comprender, sociedad y gobierno, porque nunca es tarde, que el desarrollo sostenible en los países en vías de desarrollo como el nuestro, enfrenta múltiples obstáculos que impiden el avance por diferentes factores, entre los que podemos mencionar la desigualdad económica y social frente a los países desarrollados que se convierte en un impedimento significativo. Esta brecha dificulta la implementación de políticas de desarrollo sostenible, debido a que estos países a menudo carecen de recursos financieros, inversión pública y tecnológicos para adoptar estrategias efectivas. Otro factor, es la Dependencia Económica, que fomenta un modelo económico que prioriza el crecimiento inmediato sobre la sostenibilidad ambiental, llevando a la explotación desmedida de sus recursos y la degradación de su medio ambiente. Es el camino que se optó, a nombre de chaqueo, en la Amazonía y la Chiquitania boliviana.

Otro elemento a tomar en cuenta, es el impacto del cambio climático que representa un desafío adicional, ya que muchos países en desarrollo son particularmente vulnerables a sus efectos, como sequías e inundaciones. Sin un apoyo o un plan adecuado para adaptarse a estos cambios, dificulta aún más el camino hacia un desarrollo sostenible; a esto se suma la falta de infraestructura y capacidades desde el gobierno, gobernaciones y municipios que no cuentan con planes o estrategias hacia el cambio climático y solo apelan a discursos demagógicos de proteger la madre tierra porque a la vuelta de esquina dejan pasar tres meses para pedir ayuda internacional y dicen hacer todos los esfuerzos para mitigar el fuego pero sin contar con los recursos técnicos y adecuados. 

Otro componente a considerar, son las políticas inadecuadas que se adoptan y que frecuentemente no consideran las realidades locales ni las necesidades específicas de las comunidades, el importismo sobre las consecuencias que genera la depredación, la imposición de modelos de desarrollo ajenos sin adaptación a contextos locales conlleva a fracasos significativos. Además, la falta de participación comunitaria en la toma de decisiones limita el éxito de las iniciativas propuestas. Es una ofensa y agravio decir, por ejemplo, a esas comunidades indígenas que han perdido todo por el fuego, que se les dotará de viviendas, ¿De verdad es la solución?

Esta realidad dura la enfatiza también de manera clara, el estudio de Oxfam Bolivia, “A fuego y mercurio: crisis ecológica y desigualdades en Bolivia”, en la que en una de sus partes señala, “la minería aurífera y la agroindustria degradan cada vez más el medio ambiente, con mayores pérdidas de bosques y ecosistemas, lo que provoca un aumento de las temperaturas y sequías, entre otros problemas. Esto ha afectado al 50% de las comunidades en la Amazonía y la Chiquitanía”.

“Hemos visto que más o menos el 50% de la población rural ha perdido sus medios de vida en los últimos cinco años. Eso significa que tiene problemas de seguridad alimentaria, incremento en la desnutrición infantil, mayores riesgos en las mujeres embarazadas y en los ancianos”, enfatizó en una entrevista la coordinadora de investigación de Oxfam, Natasha Morales.

“Tanto la minería como la agricultura intensificaron su producción y expandieron sus tierras sin límites. Aunque se piensa que estos sectores contribuirán al desarrollo económico del país, en realidad generan brechas de desigualdad. Esta visión de considerar que estos sectores serán pilares del desarrollo económico del país está generando lo contrario: empobrecimiento, desigualdad y teniendo como resultado que alrededor de 100.000 familias migren cada año de estas áreas.”, sentencia la investigadora.

La pregunta del millón es, ¿Qué estamos haciendo en el país con nuestros recursos naturales y nuestras comunidades indígenas?, nada, más que actuar con demagogia y con doble moral ante la madre tierra, desde las instituciones del estado en complicidad con otros sectores. Obvian intencionalmente que, para lograr un desarrollo sostenible, es crucial que implementemos políticas que promuevan el uso responsable y sostenible de los recursos naturales. Esto incluye fomentar prácticas agrícolas sostenibles, invertir en tecnologías limpias y asegurar que las comunidades locales sean parte del proceso y toma de decisiones relacionado con la explotación, y asegurar un acceso equitativo a los recursos naturales.

Cuánta falta nos hace a los bolivianos creer en algo palpable, recuperar nuestro sentido de pertenencia, en medio de la degradación moral y la mentira de la famosa revolución cultural, necesitamos que nos devuelvan la fe, en un país que sí puede avanzar hacia su desarrollo, construirse adecuadamente, en la aparición de líderes que sean probos e íntegros. Es el caso del futbol, que en estas últimas semanas nos dio un mensaje, de que se puede avanzar y lograr triunfos a pesar de las adversidades, depositando la confianza en nuestros jóvenes deportistas, en otrora ignorados por “expertos” extranjeros. El fútbol, más allá de sus matices oscuros que también tiene y que debemos acabar, es generador de ilusiones y esperanzas que tanta falta nos hace a los bolivianos, pero sobre todo a las actuales generaciones. Esto solo se logra cuando se trabaja en serio, sin demagogia y se da las riendas a las personas indicadas, que trasmiten confianza y creencia en sus dirigidos. Paso a paso, y como decía su técnico, con prudencia, sin exitismos de decir que ya estamos en el mundial, porque aún hay camino por recorrer.

*La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.

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