2024-11-14

Dueño de una fábrica colchones

Alfredo Solares, el empresario que cumple una gran labor social

Sus acciones de caridad son virales en redes sociales porque se trata de ayudar a los más necesitados. Sus videos conmueven y tienen miles de reacciones positivas.

Las historias de Alfredo Solares conmueven y arrancan lágrimas. Como la de aquel joven argentino que perdió la vista y vende dulces en un mercado o la señora de la tercera edad a la que ayudó comprándole todo lo que vendía.

Entre sus publicaciones en redes sociales también se puede ver al señor que invitó a ver el partido entre Bolivia y Venezuela o cuando llevó colchones, agua y víveres a gente de la Chiquitania.

Alfredo Solares creó la empresa Colchones Confort Solares, que ha crecido de a poco y es muy reconocida en Bolivia. Pero no solo es un empresario próspero, sino que hoy se lo reconoce por su labor social y humanitaria.

Los colchones que Alfredo fabrica en su empresa, instalada en Santa Cruz.

Sus videos son virales y en la red social Facebook tiene 810 mil seguidores. Cada una de sus publicaciones es compartida o recibe la reacción y comentarios de miles de personas, algunas de las cuales confiesan que les arrancaron algunas lágrimas. En TikTok sus seguidores son más de 1,2 millones.

Una de las historias más conmovedoras es la de un joven argentino que perdió la vista y vende dulces en un mercado popular de Santa Cruz, para llevar algo de dinero a su hogar donde lo esperan su esposa y su bebita de dos meses. Alfredo no solo le compró al joven tres chupetes, le regaló pañales, 200 bolivianos y otras bolsas de chupetes para que continúe vendiendo. “Dile a tu hija que tiene un buen papá. Dile a tu esposa e hija que fue Dios quien nos envió”, se despidió Solares de un joven conmovido. El video del 3 de octubre tuvo 119.570 vistas y 2.400 comentarios.

Otra historia, comentada por 1.800 personas y con 69.900 reacciones fue el encuentro que tuvo este emprendedor con un señor que pintaba con los colores de la bandera tricolor a los hinchas que fueron a ver el partido Bolivia-Venezuela en Villa Ingenio de El Alto. Solares le pagó toda la posible ganancia de ese día y lo invitó a presenciar el espectáculo y apoyar a la Selección.

Recientemente, el empresario también se solidarizó con la Chiquitania, que este año ha vuelto a sufrir por los voraces incendios forestales provocados por el chaqueo.  Por ejemplo, llegó hasta la comunidad San Martín de Porres donde muchas familias pudieron dormir en un colchón. Entregó víveres, medicamentos y agua, donados por otras personas solidarias. También llegó a San Javier con medicamentos, agua y víveres donados por la comunidad boliviana que vive y trabaja en Sao Paulo, en Brasil.

El emprendimiento

Solares comenzó a trabajar muy joven y a los 16 años empezó a manejar un micro de la línea 55 con el que trabajó como asalariado. A los 21 años cumplió su sueño de comprar su propio vehículo con un préstamo y la colaboración de un garante.

Sin embargo, a los dos años perdió el motorizado y quedó en la ruina con una deuda de 18 mil dólares. Confiesa que tuvo que escapar de su casa para eludir a los acreedores, aunque después tuvo que dar la cara y luego se empleó como chofer asalariado en la línea 79.

“Vivía y trabajaba para pagar intereses y no el capital. Vivía en un pequeño cuarto en alquiler con mi esposa y pequeño hijo. Esa época nunca pensé tener una empresa de colchones y otros emprendimientos”, subrayó.

Con su acercamiento a Dios comenzó a predicar su palabra en esa línea de micro, pero vio que no podía hacerlo de manera más amplia y, por eso, para tener tiempo en el día, se empleó como taxista desde las tres de la mañana hasta las tres de la tarde. En un año y ocho meses logró cancelar su deuda de 18 mil dólares con los ingresos que le generó esa actividad y canceló el capital. Luego enfermó de cirrosis y hasta fue desahuciado por los médicos, pero fue cuando más reafirmó su fe en Dios y logró salir adelante.

Dice que un momento crucial para su vida fue cuando conoció a don Alfredo Prado, quien le prestó ocho mil dólares para comprar un auto, en un momento en el que nadie podría haber confiado en él. “Él es como un mentor, me ayuda hasta ahora. Incluso me ayudó a comprar la casa que ahora tengo. También un minibús cuando ya había terminado de pagar el préstamo del auto”, resaltó.

Con el minibús comenzó a trabajar como transportista escolar en el barrio, así nació un Alfredo Solares empresario. Como tenía tiempo se fue hasta el Plan Tres Mil donde un señor, que fabricaba y vendía colchones, le propuso ir a vender a diferentes barrios aprovechando su vehículo.

Con megáfono en mano comenzó a ofrecer el producto. “Con unos amigos vendíamos diez a 20 colchones por día. Incluso para llevar más colchones, añadimos una chata al minibús”, añadió.

Como ya tenía un capital ahorrado, decidió proponer al fabricante la compra de una cantidad de colchones a crédito y luego venderlos, pero no aceptó la oferta de 1.100 bolivianos por cada unidad, sino 1.300. “Es ahí que decidí comprar un tambor de esponja, resortes, espirales, colchas, alambres y una mesa para fabricar los colchones y en el patio donde vivía instalé mi propia fábrica con una malla sombra. Pensaba ponerle de nombre Amanecer con Solares, pero ya había ese nombre con otra empresa, por eso nace Colchones Confort Solares con un capital para fabricar inicialmente 40 colchones”, precisó.

Contrató a un trabajador colchonero de la otra empresa que se encargaba de la elaboración y cada día Solares salía a las calles a vender a crédito o al contado, de tres a cuatro colchones.

Sin embargo, vendiendo a crédito se iba a quedar sin capital y por eso buscó un inversionista;  primero propuso a su mentor Alfredo Prado que compre la deuda de los colchones que se entregaron a crédito, pero no aceptó. Pero a insistencia, Solares consiguió que el novio de su hija se animara a invertir 50 mil dólares comprando la deuda.

“Ahí comenzó la era fuerte de Colchones Confort Solares. Contraté empleados y cada día vendíamos 15 a 20 colchones. Pero se vino la pandemia y para entonces ya teníamos capital para fabricar 90 colchones, pero no se podía salir, nos quedamos casi sin dinero porque habíamos comprado material”, subrayó.

A fuerza de trabajo

Otra vez Dios tocó su corazón y tomó la decisión de elaborar pan y repartir a las comunidades 10 unidades a cada familia. En esas circunstancias una familia a la que vendió colchones decidió pagarle mil bolivianos. Con eso decidió cocinar y llevar comida a los barrios.

También llevaba desayunos a los puestos policiales. “Uno de los comandantes me sugirió ofrecer los colchones a los policías interesados y también apoyo para que me pueda movilizar en las entregas a otras familias que compraron, porque esa época estaba restringida la salida. En plena pandemia logré vender más colchones que nunca”, puntualizó.

Con los recursos obtenidos, una parte se destinó a la compra de productos y alimentos que se entregaban a la gente necesitada.

Crecimiento constante

Luego de la pandemia en 2021, la periodista Cecilia Bellido le animó a ingresar a la Expocruz, sacar el NIT de la empresa y licencia de funcionamiento. En el stand que instaló Solares, reconocidos influencers y una futura Reina del Carnaval lo ayudaron a promocionar el producto, incluido el colchón más grande. Ese año la empresa también fue invitada a la Feicobol.

Fabricaba los colchones en el patio de su casa y, casualmente, el dueño de la vivienda vecina, que tenía un taller de gas, abandonó el negocio y entonces Solares decidió ampliar su fábrica. Actualmente, Colchones Confort Solares tiene siete tiendas en Santa Cruz y hay planes para expandirse a La Paz con la modalidad de una franquicia, muy pronto.

Además, el empresario ha creado la escuela Solares Fútbol Club para niños y una empresa constructora de techos metálicos, en sociedad con un ingeniero y un arquitecto. 

“Yo ahí gano solo el 10% que destino a mi labor social. Pero hemos construido varias casas. Vivo feliz con la empresa de colchones, tengo dos talleres y cada día elaboramos de siete a ocho colchones en cada uno, doy garantía de cuatro años reales y usamos tela americana y resortes personalizados”, resaltó.

Ahora, también fabrica espaldares, somieres con palo María de calidad, poltronas y almohadas, que empiezan a conquistar el confort de sus clientes.

 

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