Sobre las encuestas publicadas (otra vez)
Son varias las oportunidades, en las que me tuve que referir al papel que juegan en la política, las encuestas que se publican en los medios de comunicación y ahora con gran entusiasmo y profusión a través de las redes sociales virtuales. A pesar de ello, no tengo éxito en mis intentos pedagógicos y cada vez que se publica una nueva encuesta, con cierto impacto en la opinión pública, me veo impelido por los amigos a lanzarme a una nueva aclaración.
- Al no existir, en nuestro país, una regulación para la publicación de encuestas fuera del período electoral, cualquier persona puede publicar los “resultados” de una encuesta sin cumplir ningún requisito que demuestre la confiabilidad de la misma. O sea, básicamente, cualquiera que pueda elaborar un cuadro de Excel y traducirlo más o menos estéticamente a una gráfica, puede publicar su “encuesta” con los números que más le agraden. Dibujo libre, le decimos en la jerga popular.
- Quiénes publican “encuestas”, con el objetivo de influir en el favor de los electores por uno u otro candidato, lo hacen bajo la presunción falsa e ingenua de que existe un efecto de “voto por el ganador”. O sea, creen que los indecisos se alinean con más facilidad por quién va punteando la carrera electoral. Esta conjetura está desmentida por décadas de investigación en materia de sociología electoral. La publicación de encuestas, como nos enseñó Joe Napolitan hace más de sesenta años, no influye en la decisión de los electores.
- A pesar de ello, se siguen publicando “encuestas” y es muy común, en los círculos rojos políticos (dirigentes, militantes, periodistas, etc.), que la publicación de encuestas cause euforia, desasosiego, confianza y a veces desesperación y paranoia. Luego más de treinta años de ejercicio de este oficio hermoso de la consultoría política, he renunciado a combatir esas sensaciones en estos círculos … no hay nada que se pueda hacer contra la fuerza de ese mito.
- Se aduce también, que las encuestas que se publican, influyen en los financiadores de las campañas y que aparecer en los sondeos en lugares expectantes ayuda a los candidatos a obtener fondos. Al respecto debo decir que, en mi experiencia, nadie arriesga su plata a partir de información pública de dudosa procedencia. Los financiadores suelen contratar firmas conocidas, con amplia experiencia y reputación, para que les aconsejen acerca de cuál candidato tiene o no posibilidades electorales. Esa información cuesta dinero y es estratégica, nadie la comparte sin motivo y normalmente permanece en el ámbito privado.
- Finalmente, siempre es bueno recordar que las encuestas no son predictivas, es decir, no tienen, entre sus múltiples utilidades, la de adivinar el resultado electoral. Las encuestas, cuando están bien realizadas y no están sesgadas, que no es el caso de la inmensa mayoría de las encuestas que se publican, nos indican lo que está sucediendo en el presente, de ninguna manera lo que habrá de suceder en el futuro.
Sé bien que lo que digo no frenará en absoluto la publicación de encuestas, pero aspiro a que uno o dos lectores puedan recibir las próximas con un poco más de información y cautela. Con eso me doy por satisfecho.
*La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.