Contra corriente
Datos y la dura realidad que nos deja el turismo en 2024
Cuando varios países Sudamericanos han recuperado y superado sus cifras prepandémicas de llegada de turistas extranjeros (no residentes), algunos, como el nuestro, todavía está muy distante de esa realidad. Sumado a la crisis aérea que estamos librando los usuarios, provocada por el monopolio intencionado que se generó desde agosto de 2023, con la salida de la línea aérea Amaszonas, el colapso de la demanda ante una oferta aérea que no abastece, desnuda las falencias fatales en el servicio, en el incumplimiento de horarios, suspensión de vuelos, deudas o pérdidas de la línea aérea monopólica, según declaraciones oficiales, que suman los 100 millones de dólares.
Si a eso agregamos la retención por parte del gobierno de 42 millones de dólares que denunció la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la carencia de dólares en el país, líneas aéreas internacionales que condicionan el pago de boletos en moneda estadounidense y que analizan la posibilidad de dejar el país por las pocas condiciones y la falta de seguridad jurídica. La comisión que BOA repuso a las agencias de viaje, por ahora, para calmar las aguas, el combustible de aviación que también por el momento se ha repuesto su pago en bolivianos; todavía abren una interrogante de lo que podría ocurrir en el país con la aviación comercial en los próximos meses.
Pero vayamos a los datos fríos que ha dejado el turismo internacional en Sudamérica en 2024 y que nos sumergen también a una realidad muy dura como país, veamos: Bolivia, en mayo de este año, el Gobierno, por medio de su viceministro de Turismo, proyectaba la llegada de 1,3 millones de turistas ¿En base a qué?, no lo sé. Pero según datos de Instituto Nacional de Estadística (INE), a octubre se tienen datos preliminares de 831,992 visitantes extranjeros. Haciendo una proyección con los datos mensuales cerraríamos el año con 920 mil visitantes del exterior (mayor duda, con la excusa de los 23 días de bloqueo), aún lejano a los datos prepandémicos de 2019 de 1,2 millones de llegadas del exterior. Argentina, según el Ministerio de Turismo y el INDEC, se estima que recibió 5,44 millones de turistas internacionales no residentes. La caída en los ingresos de visitantes se relaciona directamente con el tipo de cambio que ya no es favorable para los extranjeros, como lo fue en 2023.
Brasil, según datos del Ministerio de Turismo, arribaron entre enero y noviembre de este año 5,97 millones de turistas extranjeros, número superior en un 12,9 % al de los primeros once meses de 2023 y el mayor para el período en la historia de ese país, y espera cerrar el año 2024 con un récord de 6,8 millones de turistas del exterior. Colombia, El País de la belleza, sigue consolidándose como uno de los principales destinos turísticos de América Latina. Así lo confirman los datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con el ingreso de 6,2 millones de turistas extranjeros no residentes. Chile, la Subsecretaría de Turismo y el Sernatur celebran el crecimiento continuo en la llegada de turistas internacionales a ese país, porque hasta octubre han recibido un total de 4.085.940 turistas internacionales, lo que representa un aumento del 38,8% respecto al año 2023 y un 7,7% más que en 2019, y cerraría el año con 4.8 millones de turistas internacionales no residentes. Ecuador, a noviembre de este año, recibió 1.123,496 de turistas extranjeros, y a diciembre cerraría con aproximadamente con 1,2 millones visitantes de exterior, según el portal del Ministerio de Turismo de ese país, datos que no superan los del 2023, cuando arribaron 1.426,514 turistas internacionales. Paraguay, según la Secretaría Nacional de Turismo, entre enero y julio arribaron más 570,477 mil turistas extranjeros, con los datos de los meses de agosto a diciembre y la realización de la final de copa sudamericana en el mes de noviembre, se estima que cerrarán el año con más de 1 millón de turistas extranjeros. Perú, a noviembre de este año, ha recibido 2 millones 976 mil turistas extranjeros, y se estima que cerrará el año con 3,2 millones de turistas del exterior, aún lejos de los 4,3 millones de turistas extranjeros que arribaron en 2019. Por último, Uruguay. Durante el primer trimestre del 2024, un total de 1.135.103 visitantes ingresaron a ese territorio, haciendo un aproximado de 4.5 millones de turistas extranjeros que ingresarán durante el año que concluye, según proyecciones del Ministerio de Turismo de ese país.
Con estos datos se puede constatar, un año más, que como país seguimos compitiendo junto a Paraguay el último lugar en Sudamérica en llegada de turistas extranjeros, porque de manera enfática el gobierno no tiene en su agenda económica y política al desarrollo y la promoción del turismo, plasmado en un plan nacional de turismo. Las cifras arriba mencionadas responden precisamente a esa realidad y además no corresponden al trabajo de promoción del gobierno y del ente rector del turismo, sino al sector privado, las redes sociales y al ingreso de turistas por Argentina y Perú que hacen el total del 90 por ciento de ese pequeño universo de turistas. Mientras los otros países con cifras muy alentadoras y que impactan enormemente en sus economías aseveran que sus resultados en llegada de turistas internacionales responden al cumplimiento de sus planes nacionales de turismo, en el que están inmersas sus estrategias de promoción y posicionamiento regional e internacional y los presupuestos asegurados para su ejecución.
Solo como ejemplo, hago eco de lo manifestado por el ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Carlos Reyes Hernández, país que ocupa ahora el segundo lugar en la región, desplazando a la Argentina: “Esta cifra histórica es el reflejo de que el mundo nos ve como un destino atractivo para realizar un turismo ecológico, comunitario y sostenible. Hemos trabajado, de la mano con las comunidades para potenciar experiencias únicas, experiencias que le muestren al visitante extranjero que, además de la gran riqueza natural y cultural que tenemos, también hay una historia por contar, de resiliencia y de superación. Ese turismo integral es el que hoy en día buscan los extranjeros”.
Para el turismo boliviano el panorama es caótico y desalentador, por lo menos en esta coyuntura, pero por lealtad a este rubro seguiré reiterando: Se hace urgente e imprescindible plantear una estrategia nacional de turismo para los próximos 10 años. También es prioritario implementar cambios en el Ministerio de Desarrollo Productivo y el Viceministerio de Turismo, promover una mayor participación del sector privado o empresarial, trabajar de manera conjunta y estratégica con las regiones para potenciar su desarrollo turístico integral y sostenible, sin mentiras ni demagogias, sin mostrarnos un país que no existe, en el que vamos perdiendo día a día su valor, su autenticidad y el orgullo de ser bolivianos.