Complicidad
Los militares implicados en una violación grupal intentaron convencer a la víctima de que no haga la denuncia
El comandante del Batallón de Ingeniería VI Riosinho, en Cobija, Pando, Luis Fernando D. S.; el estafeta del comando, soldado Gabriel L. S. y el teniente Daniel E. A. coordinaron para tratar de encubrir una violación grupal presuntamente cometida por los tres contra una subteniente de 22 años, el 20 de diciembre.
Al día siguiente de la agresión sexual, el estafeta, quien había grabado toda la agresión sexual, fue el encargado de trasladar a la subteniente a su cuarto, fuera de la unidad militar. Horas más tarde, el teniente Daniel E. A. se presentó al lugar y con disimulo la sacó a comer y negó que haya ocurrido algo indecoroso durante el consumo de bebidas alcohólicas, que se dio el en cuartel, luego de una “coa” o rito andino.
El teniente la trató de convencer de que él no participó en la agresión sexual, que no recordaba nada y que lo sucedido noche antes se trata de algo normal que puede pasar cuando una persona está mareada.
“En la noche (del 3 de enero) me acerqué al comandante (Luis Fernando D. S.) para hablar sobre la situación y él me dijo que iba a tomar cartas en el asunto, que me mandaría a un puesto militar de producción, ubicado en Cachimayu, hasta el día sábado, ya que los soldados se iban a licenciar y que el soldado que había abusado de mí ya se iba a ir y ya no me molestarían y él (Luis Fernando D. S.) se comprometió a hablar con el Jefe del departamento primero para que me cambien de destino”, relató la víctima ante las autoridades de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv).
Los tres hechos, con el teniente, el estafeta y el teniente coronel, fueron parte de una estrategia para encubrir la violación, según el abogado de la joven, Omar Durán, quien aseguró que este no es el primer caso de abuso que se vive en los cuarteles y la mayoría quedan impunes, por el amedrentamiento que sufre la víctima.
La madre de la víctima, que tuvo que viajar de emergencia desde La Paz hacia Cobija, exigió justicia, ya que halló a su hija internada, luego de que ella intentó atentar contra su vida, sumida en un cuadro de depresión.
La cronología de hechos inició el viernes 20 de diciembre por la noche, cuando Luis F. D. S. ordenó que se realice una coa y delegó la organización a la subteniente. Luego del ritual, relató la víctima, el oficial superior instigó al consumo de bebidas alcohólicas, en el que participaron, además del teniente y Luis F. D. S., otros tres capitanes.
La subteniente afirmó que intentó retirarse del lugar, pero obedeció las órdenes de Luis F. D. S., quien, según la madre, había ordenado el arresto de la joven, por otro incidente menor anterior. Durante una de las rondas, consumiendo botellas de cerveza, la joven cayó inconsciente y se cometió la agresión.
A las cinco de la mañana, otra oficial, la capitana Violeta D. Q. quien se había retirado temprano, llegó al lugar y descubrió que el estafeta estaba dormido con el celular de la subteniente en el pecho, y que en el mismo se había grabado a él y los otros dos oficiales, cometiendo el crimen.
Fue ella quien le rebeló la verdad a la subteniente, quien afirma que días antes, había pagado a otro superior 2.500 bolivianos, para que le den permiso y pueda salir de vacación hasta el 3 de enero. Fue así que ella pasó las fiestas en su casa, en La Paz, donde halló a su madre enferma.
La subteniente se reincorporó a pedido de Luid F. D. S. y fue durante el 3 de enero que comenzó a ser víctima de burlas y hostigamiento, por parte la tropa. Fue por ellos que habló con el teniente coronel, quien trató de frenar la denuncia destinándola a Cachimayu.
Para la madre, la capitana también debe ser procesada, por haber conocido todo el hecho, pero no haber hecho la denuncia.
Ayer, la Fiscalía de Pando procedió a la aprehensión del comandante del Batallón de Ingeniería VI Riosinho, en Cobija, Pando, Luis Fernando D. S. y el estafeta del comando, soldado Gabriel L. S., quienes fueron imputados por violación agravada y, según un reporte de la Felcv, se declararon inocentes.
Hoy, el Comando General del Ejército y el Ministerio de Defensa se limitaron a emitir un comunicado, afirmando que coadyuvarán en la investigación y sanción del hecho.
La madre de la víctima afirma que el teniente Daniel E. A. logró fugarse de Pando y estaría en Cochabamba, destinado a otra unidad militar. Los fiscales fueron muy escuetos en la información y señalaron que el caso quedó bajo reserva, hasta dar con los otros militares involucrados.