Contra corriente
Cuando la política no es influyente en el desarrollo del turismo
En puertas a los procesos electorales que estamos ingresando en el país, varios candidatos si bien se sienten presidenciables otros deberían dar un paso al costado porque su tiempo expiró, ahí están algunos que firmaron un frente común, también están los de la otra vereda que confían no perder el poder aun cuando tienen procesos judiciales ineludibles, pero que no llegarán a nada, y aquellos que llevan al país a una profunda crisis económica, pero que si no logran ganar las elecciones estarán detrás del trono, por los alfiles que tienen y manejan adecuadamente sus estrategias políticas. También aparecen inmersos “actores” del gremio turístico, que asoman articulando propuestas o generando reuniones en pro de ser visibles y tener planes que les avalen políticamente, acompañan a partidos políticos convenciendo sobre sus propuestas que, según ellos, contienen la receta para los problemas estructurales del turismo en Bolivia, pero la mayoría lo hacen solo en tiempos electorales. Por supuesto que tienen el derecho y la libertad, y seguramente el conocimiento y las destrezas, pero mostrarían más credibilidad si lo harían de manera más recurrente y con mayor consecuencia.
Pero el punto no es ese, sino el de comprender adecuadamente la relación entre la política y el desarrollo del turismo que es compleja y multifacética, que abarca aspectos económicos, sociales y culturales; para una mejor comprensión expongamos los principales factores que algunos estudios profundizan y demuestran cómo la política influye en el sector turístico: 1) Políticas Públicas y su Impacto en el Turismo, estas son fundamentales para el desarrollo turístico. La existencia de una Política Nacional de Turismo puede definir la orientación y profundidad del desarrollo turístico en un país, obviamente plasmado en un plan nacional. Estas políticas pueden variar desde una fuerte intervención estatal, que podría inhibir la inversión privada, hasta enfoques más liberales que fomenten un marco regulatorio mínimo para facilitar el crecimiento del sector. Aquí, no existe ni lo uno ni lo otro, por un lado, el Estado no cuenta con una Política Nacional de Turismo y por otro tampoco genera condiciones y no tiene un plan de incentivos para el sector privado.
Asimismo, las políticas aerocomerciales, que determinan la apertura de cielos y el acceso a vuelos, tienen un impacto directo en la movilidad turística. Un enfoque liberal en el transporte aéreo puede aumentar significativamente el flujo de turistas, mientras que un proteccionismo excesivo y estatista puede limitarlo y monopolizar; aquí perfectamente cuadra lo que pasa en el país, por ahora, no se dio y no se dará la demanda de cielos abiertos, prima lo ideológico y lo político, lamentablemente varios sectores no terminan de comprender este aspecto. 2) Cambio de Paradigmas y Postulados en la Intervención Estatal, en las últimas décadas, en varios países ha existido un cambio notable en la intervención estatal en el turismo, y en otros se ha aplicado un modelo más liberal. Estos cambios han promovido nuevas relaciones público-privadas y ha transformado la gestión turística hacia una mayor eficiencia y rendimiento, y en otros ha provocado un estancamiento y retraso en el desarrollo del turismo, juzguen ustedes qué modelo se ha aplicado en el país en estos últimos 20 años.
3) Influencia de la Globalización, ha acelerado la dinámica del turismo, cambiando el enfoque de la discusión política sobre la intervención estatal hacia los propósitos detrás de esta intervención. En este contexto, se discute quién se beneficia de las políticas gubernamentales implementadas, lo que refleja un cambio en las prioridades políticas hacia intereses más alineados con grandes grupos empresariales. En el caso de nuestro país, no podemos decir mucho porque la intervención del Estado en el desarrollo del turismo ha sido casi nula y recurrente, por tanto, los beneficios no han llegado ni a un lado ni al otro, más bien podemos hablar de consultorías y estudios en el que se han gastado millones de dólares provenientes de créditos de organismos internacionales, que más tarde que temprano el Estado tiene que pagar. 4) Funciones del Turismo como Asunto Público, esto se considera cuando afecta diversos aspectos de la gestión gubernamental, como el desarrollo económico local, la infraestructura y los impactos ambientales. La política turística debe ser vista como una herramienta para abordar estos diversos temas de interés público y sus interacciones. Aquí cabe el ejemplo que, ante la quema de más de 8 millones de hectáreas de nuestro territorio en la Amazonía, el Chaco y otras zonas el pasado año, las instancias públicas que tienen que ver con el desarrollo del turismo no dijeron absolutamente nada, ninguna acción, el sector privado en la misma línea.
5) Nuevas Tecnologías y la IA, las políticas turísticas y las públicas no pueden evadir este aspecto en su nueva visión de desarrollo económico, si el gremio turístico en su conjunto no toma como aliado, amigable y para su beneficio a las nuevas tecnologías y a la Inteligencia Artificial, muchas empresas tienen los meses contados y su extinción será irreversible. Solo como dato, la Inteligencia Artificial impulsará 78 millones de empleos netos al 2030. El desarrollo de la IA acabará con millones de puestos de trabajo, pero su impacto positivo será mayor. Será clave la recapacitación de los recursos humanos.
En países sudamericanos, las políticas turísticas han mostrado variaciones significativas dependiendo de su contexto político y económico. Por ejemplo, en Argentina, en un determinado periodo se ha observado cómo las estructuras económicas influyeron en la evolución de las políticas turísticas. En Ecuador, el turismo se ha posicionado como un eje central en las políticas de desarrollo nacional, buscando promover no solo el crecimiento económico sino también la protección del patrimonio cultural y natural. En el caso del Perú, sus políticas turísticas, hasta antes de la pandemia, han logrado un desarrollo alentador de su turismo, posicionándolo entre los mejores destinos de la región. No por nada ha sido reconocido como mejor destino inclusivo en la reciente FITUR 2025 en España y estiman que su participación generará negocios por más de US$ 13 millones. Lo mismo podemos decir de Colombia que gracias a tus políticas turísticas ha logrado grandes resultados en su desarrollo y promoción, ocupando en 2024 el segundo lugar en Sudamérica en llegada turistas internacionales.
Al final, la influencia de la política en el desarrollo del turismo es evidente a través de diversas dimensiones que van desde la formulación de políticas públicas hasta las dinámicas globales y locales que afectan cómo se gestiona esta industria que es vital y determinante en el desarrollo económico de muchos países, pero que en el nuestro es aún una asignatura pendiente para políticos y partidos que buscan gobernar o permanecer en el poder.