2025-02-05

Fueron afectados por incendios

Tacanas de Capaina Baja y su historia de chocolate con sabor a esperanza

Mura Vita Vita se denomina el emprendimiento que impulsan siete socios de la comunidad indígena tacana, que está en el municipio de San Buenaventura, en el departamento de La Paz.

A pesar de la adversidad y la falta de atención por parte de las autoridades, un grupo de familias tacanas de la comunidad Capaina Baja, ubicada en el municipio de San Buenaventura, en el departamento de La Paz, no se rinde y apuesta por la producción de chocolate para mejorar sus condiciones de vida.

Germán Yuamona es el presidente del emprendimiento Mura Vita Vita, que nació formalmente en junio de 2023, impulsado por la organización no gubernamental Soluciones Prácticas (Practical Action), que llegó a la comunidad  para proporcionar conocimientos, asesoramiento y maquinarias a los integrantes del grupo.

En un inicio, los participantes eran 15, entre mujeres y varones; sin embargo, muchos fueron abandonando el emprendimiento porque no tomaron en cuenta que un proyecto no da frutos de la noche a la mañana. Entonces quedaron siete socios, que contaban con las parcelas de dos de los miembros, que ya tenían avanzada su producción.

“Cuando empezamos con los dos compañeros que tenían su producción, en el tema del mercado que justamente es el temor de la gente, nosotros no hemos tenido problemas”, explica Yuamona a Visión 360.

Un productor muestra el producto terminado, pasta de chocolate. Foto: Foto: CIPTA- Practical Action

Semanalmente, el emprendimiento producía entre 30 y 40 pastas de chocolate que las ofrecían al mercado en dos presentaciones, una de 250 gramos y otra de 150. Los principales puntos de venta eran los hoteles y los restaurantes, aunque también tenían pedidos de las urbes. Lo que no prosperó fue la comercialización de semilla de cacao.

Sin embargo, los incendios forestales que afectaron al país en 2023 arrasaron los dos predios con los que ellos trabajaban y la producción quedó paralizada como también, por ese tiempo, el proyecto, y junto a él los sueños y expectativas de los comunarios.
“Ahí ya no ha podido avanzar el proyecto porque el incendio ha consumido toda la plantación, hemos quedado parados”, cuenta el presidente del emprendimiento.

Ante esta situación, Soluciones Prácticas se ofreció a brindarles un préstamo para comenzar de nuevo; sin embargo, el grupo no aceptó, como si adivinara una nueva arremetida de la naturaleza. Y es que, después de los incendios forestales, llegó la  la sequía que golpeó duramente a la producción de todo tipo.

De a poco y con mucho esfuerzo, los comunarios lograron levantarse y, en la actualidad, las plantaciones están en proceso y esperan que “fruteen” para 2026.  

Yuamona explica que se decidió ubicar los viveros dentro de la comunidad, que se encuentra a siete kilómetros de la ribera del río, porque de esa manera se pueden controlar y generar las condiciones para tener un cacao criollo, porque la propuesta era traerlo de otro lugar, lo que lleva el riesgo de que sean híbridos y de ser así carecen de aceite que también es requerido en el mercado.

Una de las integrantes de la comunidad que impulsa el emprendimiento de chococalte. Foto: Río TV

“Desde que se hacen los viveros hasta que frutea, tarda tres años, dependiendo de cómo se ayude al crecimiento, al proceso”, recalca el emprendedor.

Por si fuera poco, tener que enfrentar los fenómenos naturales y la intervención humana, que causa tragedias como los incendios, la comunidad tacana debe soportar la falta de atención de las autoridades, en este caso, municipales, que alegan carecer de recursos económicos cuando reciben alguna demanda.

El emprendedor explica que de la carretera principal hasta la comunidad existe una vía, más que todo un acceso, que no está concluido y es fundamental para sacar los productos hacia los mercados, a lo que se suma la necesidad de un puente sobre un arroyo que en la época de lluvia se transforma en un lago que impide el tránsito de las personas. Esas gestiones tienen más de 10 años y hasta la fecha la respuesta se deja esperar.

“Nuestro municipio no es un municipio que se puede decir pobre, pero cada vez que vamos a reclamar, nos dicen: ‘No hay dinero, no hay plata’. Entonces, en la gestión de los anteriores alcaldes lo único que han hecho es robarse la plata y están en deuda”, reflexiona Yuamona.

Un requerimiento mayúsculo es agua potable, que es inexistente en la comunidad.
Mientras aguardan al próximo año, los comunarios de este emprendimiento producen maíz, yuca y plátano, de manera individual, pero los ojos están puestos en el chocolate, que es más demandado en el mercado interno y externo.

El principal objetivo del emprendimiento, según Yuamona, es elaborar las pastas de chocolate, tarea que está a cargo de las mujeres; los varones se hacen responsables de implementar las parcelas.

Indica que se pensaría en producir derivados como el aceite, además, porque hay interesados que quieren apoyar esa actividad. “La meta es aumentar la capacidad y llegar a formar una microempresa que quizá exporte el producto”, menciona, porque, por ejemplo, en Perú y Ecuador están requiriendo el producto.

Aunque tropiezan con un “enorme” problema, que es la falta de herramientas, al margen de eso aseguran que los ánimos están muy “elevados” para seguir implementando las parcelas y producir el chocolate.

Un comunario observa las hojas de un árbol de cacao. Foto: Foto: CIPTA- Practical Action

 

Viven de la producción de alimentos y artesanías

Los habitantes de la comunidad tacana Capaina Baja se dedican a la producción de maíz, yuca y plátano, principalmente. Algunas familias trabajan con artesanías y muy pocas producen chocolate, aunque ven que este último producto tiene muy buen rendimiento y, por lo tanto, la generación de ingresos es favorable. No faltan quienes salen de la comunidad porque hacen otro tipo de trabajos, se dedican a “jornalear”.

“Como nosotros no tenemos, digamos, un empleo seguro, entonces la gente busca de un lugar a otro”, indica Germán Yuamona, presidente del emprendimiento Mura Vita Vita.En total son 42 familias las que habitan en la comunidad, las que reúnen aproximadamente a 200 personas.

La comunidad cuenta con una posta de salud, una escuela y una sede social. En la región reina un clima cálido, con elevadas temperaturas casi todo el año, aunque la época de lluvias genera bastante preocupación debido a que las precipitaciones son copiosas.

Capaina Baja pertenece a la TCO San Buenaventura, forma parte del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi y del Corredor de Conservación Madidi-Pilón Lajas-Cotapata.

Luego de  los incendios de 2023, algunas familias decidieron migrar debido a que perdieron sus plantaciones y cultivos; en cambio, otras volvieron a sembrar los productos a corto plazo dentro de un proceso de recuperación temprana.

Los habitantes de esta comunidad tacana y de las otras que componen el pueblo indígena, y sobre todo las mujeres, tienen un gran arraigo con el medio ambiente y la biodiversidad; por ende trabajan también en su defensa, por ejemplo, evitando los químicos en la producción de los alimentos y más bien apuestan por una  producción orgánica.

Por tanto, las mujeres indígenas tienen un papel clave dentro de sus pueblos en lo que se refiere a la transmisión intergeneracional de sus tradiciones, mitos, leyendas y filosofía de vida en el manejo de los recursos naturales.

Familias de la comunidad trasladan su producción de plátano. Foto: RRSS

 

Datos

INICIOS. El emprendimiento de producción de chocolate nació en junio de 2023.

IMPULSO. La organización no gubernamental Soluciones Prácticas incentivó a los comunarios y les brindó asesoramiento, capacitación y maquinarias.

BÚSQUEDA. Hoy, los emprendedores marchan solos y buscan financiamiento para dotarse de herramientas.

OBJETIVO. A corto plazo es producir pasta de chocolate, pero a largo plazo es convertirse en una microempresa que exporte su producto.

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