Contra corriente
Mientras la IA dinamiza el sector turístico, aquí pidiendo peras al olmo
Para variar, de manera inverosímil, a menos de seis meses de realizarse las elecciones nacionales y ante un probable cambio en el poder gubernamental, algunos sectores privados del turismo y sus representantes demandaron al gobierno acciones conjuntas para este rubro, sustentado en mayor compromiso para el sector, inversión, promoción y otros, ¿Qué les hace pensar que lo harán ahora, cuando en 19 años no lo hicieron? y más todavía en un escenario económico crítico en el que actualmente nos encontramos. Se suma a esto, la demanda de cielos abiertos en la que nos hemos encasillado, facilitándole al gobierno una salida, asegurando que en Bolivia sí existe aquello, que hay dos líneas aéreas que están buscando su certificación para operar rutas internacionales, cuando el problema no son esas rutas sino el acabar con el monopolio aéreo en el mercado aeronáutico nacional, eso se arregla con voluntad y decisión política del gobierno, pero es lo que menos existe en este momento, por tanto, no lo harán. De la misma forma, en el marco de la celebración del Bicentenario, inventaron reconocer o premiar a 200 destinos, cuando en casi dos décadas no han tenido la capacidad de crear una marca país y posesionar al destino Bolivia.
En cambio, allá afuera, en el mundo real, países y destinos van abriéndose cada vez más al mercado y adaptándose a la llegada de las nuevas tecnologías, es el caso de la inteligencia artificial que está abriendo un proceso de personalización del viaje sin precedentes, despejando un enorme potencial de ingresos en el sector turístico. Tecnología que será capaz de identificar las múltiples facetas de los viajeros y respondiendo a sus necesidades con gran precisión.
Por tanto, es un momento trascendental y un camino sin retorno para que las empresas y los recursos humanos del sector turístico en el país adopten decisiones propias a la adaptabilidad, amigabilidad, a los beneficios de las nuevas tecnologías de información y comunicación, y esto va en la línea de una publicación de tecnohotelnews, “En los próximos años veremos sistemas más avanzados que no solo entenderán quién es el viajero, sino también el propósito de su viaje. La clave no será solo contar con IA, sino emplearla de forma estratégica para comprender y monetizar los matices de cada experiencia”, manifiesta en una de sus partes la investigación. No dudo de que algunas empresas turísticas en nuestro medio ya estén utilizando la IA para ofrecer recomendaciones básicas en cuanto al contacto y fidelización del cliente. Sin embargo, “El éxito dependerá de encontrar un equilibrio entre personalización y privacidad, las empresas deberán garantizar que los viajeros se sientan valorados y no invadidos, respetando en todo momento las normativas de protección de datos y promoviendo la confianza de los clientes”.
La investigación también resalta el rol que cumplirá la IA de aquí en adelante, en aspectos como: 1. Optimizar la gestión de incidencias y las operaciones. El sector turístico pierde miles de millones de dólares al año debido a incidencias operativas como retrasos, cancelaciones y problemas con la gestión de personal. Gracias a algoritmos predictivos, los sistemas basados en IA serán capaces de anticiparse a problemas y gestionar los recursos de forma proactiva. Por ejemplo, podrán sugerir cuándo retrasar un vuelo para facilitar las conexiones de los pasajeros, optimizar los niveles de personal en función de la demanda o automatizar las reservas en caso de cancelaciones. En lugar de sustituir a los empleados, la IA potenciará su desempeño, permitiéndoles tomar decisiones más rápidas y fundamentadas. 2. El intercambio de datos permitirá experiencias de viaje más fluidas. El sector turístico avanzará hacia un ecosistema de colaboración basado en el intercambio seguro de datos entre aerolíneas, hoteles y otros proveedores. Este tipo de integración permitirá ofrecer experiencias de viaje más conectadas, ágiles y personalizadas, siempre respetando la privacidad del cliente. Por ejemplo, si un vuelo se retrasa, el sistema podrá ajustar automáticamente la reserva del hotel o coordinar la recogida de un coche de alquiler. 3. La IA transformará la gestión de personal y los ingresos. Será una herramienta indispensable para gestionar funciones clave del sector turístico, como la planificación del personal y la optimización de ingresos. Los sistemas de gestión impulsados por IA permitirán predecir la demanda de forma dinámica, programar horarios más eficientes para los empleados y ajustar las tarifas en tiempo real para maximizar los beneficios. Por ejemplo, un hotel podría anticiparse a un aumento de reservas en una determinada fecha y ajustar automáticamente los turnos del personal, garantizando una experiencia de calidad sin incurrir en costes innecesarios. 4. La IA como herramienta para empoderar a los empleados. Más allá de las aplicaciones dirigidas al cliente, se convertirá en un recurso esencial para empoderar a los empleados del sector turístico y hotelero. Desde el personal de atención al cliente hasta los directivos, las herramientas de IA ofrecerán soporte en tiempo real, optimizando flujos de trabajo, proporcionando datos clave y mejorando la toma de decisiones. En el caso de las aerolíneas, la IA podría optimizar la configuración de asientos o gestionar de manera más eficiente las nuevas reservas de última hora para viajeros afectados por incidencias.
En síntesis, la inteligencia artificial ha iniciado una transformación profunda en el sector turístico, se perfila como un recurso indispensable para las empresas que busquen diferenciarse en un mercado competitivo, está en manos de las empresas y organizaciones en el país no llegar tarde a esta realidad que tiene más beneficios que perjuicios, mucho más si se lo aplica de forma equilibrada. Son oportunidades en medio de los cotidianos y estructurales problemas que atraviesa el rubro del turismo, como aquella buena noticia que la ruta de la mujer Tacana, del destino Rurrenabaque Madidi-Pampas, será reconocida en la ITB DE Berlín 2025, de gran impacto para el turismo sostenible y comunitario en nuestro país.