Mira al mercado internacional
Empresa boliviana de calaminas Cóndor se instala en Hong Kong
Opera desde 2006. Aquel sueño que nació como un proyecto de tesis de Edwin Quisbert Alarcón, hoy es una empresa líder en la fabricación de calaminas plásticas y otros productos, la que ahora ha dado el gran salto al convertirse en la primera compañía en abrir una sucursal en Hong Kong para exportar a Europa y a otros mercados. Pronto prevé instalarse en Shanghái.
La Compañía Internacional de Franquicias Cóndor SRL, con innovadores diseños en el rubro de las calaminas, politubos e hidromasajes, se ubica entre las empresas más exitosas de Bolivia y ahora alcanza trascendencia internacional.
7 líneas de producción tiene Cóndor: calaminas plásticas, moldeados para hidromasajes, reciclaje, politubos, tanques de agua, sanitarios portatiles, asesoramiento para empresas mineras y petroleras.
Edwin Quisbert Alarcón, gerente general de la empresa, en una entrevista con Visión 360, contó que la idea de fabricar calaminas plásticas nació en una tesis de licenciatura en la carrera de Auditoría en la Universidad de La Salle y es por eso que en 2006 se comienza con la producción de estos productos, pero en un solo modelo, color y tamaño de 1,80 metros.
El primer mercado fue la ciudad de Puno y, a medida que la marca se hizo más conocida, se inició la fabricación de calaminas plásticas de 2,15 metros, 2,40 y tres metros. Se ingresó al mercado de las ciudades de Oruro, Potosí, La Paz, Tarija y hoy tienen presencia nacional.
En principio, el sistema de trabajo era manual y artesanal, pero luego la empresa diseñó su propia maquinaria que mide 54 metros de largo, y comenzó a fabricar piscinas, hidromasajes, tanques de agua con fibra de vidrio, gracias a la transferencia de conocimiento de los proveedores de materia prima.
La empresa también empezó a prestar asesoramiento técnico, con el apoyo de especialistas estadounidenses, mexicanos, brasileños, chilenos, a empresas mineras y petroleras, y la producción de domos y productos anticorrosivos para esta industria.
En la actualidad, la compañía cuenta con al menos siete líneas de producción en su fábrica.
1.- Línea de calaminas plásticas.
2.- Línea de moldeados, para tanques, piscinas, hidromasajes.
3.- Línea de reciclaje para producir materia prima propia.
4.- Línea de fabricación de politubos para microrriego y agroindustria.
5.- Línea de producción de tanques de agua de polietileno.
6.- Línea de producción y alquiler de sanitarios portátiles para eventos públicos.
7.- Asesoramiento técnico y logístico en líneas de corrosión para empresas mineras y petroleras.
El trabajo continuo y la calidad del producto lo llevaron a internacionalizarse y buscar una sucursal en Hong Kong.
Quisbert cuenta que, gracias al asesoramiento de su hijo, que estudió Negocios Internacionales en la Escuela de la Producción y la Competitividad (EPC) de la Universidad Católica Boliviana (UCB) y la Universidad de West Virginia, en Estados Unidos (EEUU), tomó la decisión de expandir la empresa a nivel internacional.
De esa manera, el año pasado se iniciaron los trámites legales y se ha logrado obtener la licencia para abrir su primera sucursal fuera del país.
“El objetivo de esta sucursal es poder interactuar desde Bolivia, mediante Hong Kong, para sacar nuestros productos de exportación al mundo. Así también captar inversiones para que se pueda traer a Bolivia nueva tecnología”, resaltó Quisbert.
Se obtuvieron las licencias en enero y la compañía está lista para operar desde ese centro financiero internacional.
De esta forma, dijo que se va a cubrir la demanda del exterior, porque ya tienen requerimientos en Sudáfrica y Centroamérica, debido a que los productos de la empresa no tienen nada que envidiar a los materiales elaborados en otros países.
De acuerdo con el portal The Observatory of Economic Complexity, en 2023 Hong Kong fue la economía número 39 del mundo en términos de PIB, el número 38 en exportaciones totales, el número nueve en importaciones totales, la economía número 25 en cuanto a PIB per cápita.
Shanghái en la mira
El sueño de la Compañía Internacional de Franquicias Cóndor SRL no termina en esa región china con administración especial, sino tiene la mira puesta en el centro internacional de comercio Shanghái.
“Se han iniciado los trámites correspondientes para abrir otra sucursal en esa ciudad; allá esto dura seis meses y es la otra estrategia de expansión de la empresa”, destacó Quisbert.
De acuerdo con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), desde la apertura de la economía china al mercado, en la década de los años 70, esta ha venido creciendo con un importante ritmo hasta convertirse en la segunda economía mundial.
La productividad está apoyada principalmente en la industria, la cual representa casi el 50% del PIB chino, con sectores tan variados como el procesamiento de metales; ensamblaje de maquinaria; fabricación de armamento; textiles; automóviles; equipos electrónicos y de telecomunicaciones; y, finalmente una muy amplia gama de productos de consumo general.
Según Quisbert, Bolivia tiene mucho potencial productivo y que, en su caso, por la experiencia que ha ganado con la empresa a nivel internacional, mantiene un constante contacto con varias empresas.
En el exterior, dijo, hay oportunidades para invertir en el país, pero la regulación y la política ponen frenos. Dijo que hoy se habla mucho de que el gas se acaba, pero el país tiene excedentes de energía eléctrica que puede exportar para generar ingresos que incluso pueden superar a los de los hidrocarburos.
“Hay empresarios en el exterior que pueden invertir mil millones, 1.500 millones de dólares, hay inversionistas”, recalcó.
La empresa apunta a fabricar buses eléctricos para Bolivia
La oportunidad de llegar a Honk Kong y abrir una sucursal ha permitido a la Compañía Internacional de Franquicias Cóndor SRL realizar contactos internacionales con inversionistas. Es así que el próximo paso de la empresa es fabricar buses eléctricos para el transporte de pasajeros.
Su gerente, Edwin Quisbert Alarcón, informó que están en negociaciones con empresarios del exterior para ejecutar una inversión de al menos 20 millones de dólares y ser la primera industria boliviana en lanzar al mercado estos vehículos eléctricos.
Incluso, dijo que la idea es que la empresa pueda fabricar su propia batería de litio, ya que actualmente solo en países del exterior se obtiene este producto final.
Explicó que los vehículos que se piensa producir están diseñados para el transporte de pasajeros y la idea es que tengan una autonomía de 300 kilómetros.
Con la tecnología que se implementará, se está pensando en aprovechar las bajadas de la ciudad de La Paz para recargar las baterías.
“En las bajadas, los vehículos tendrán la opción de autorrecarga de baterías, con lo cual aumentará su nivel de autonomía. Con la tecnología el uso de la batería se vuelve más eficiente. Con esto los vehículos tendrán cero costos en combustibles y lubricantes”, dijo el empresario.
Para Quisbert esta es la respuesta a la actual coyuntura en la que el país enfrenta una escasez de diésel y gasolina, porque además se alcanzará un importante ahorro en la importación de carburantes y en la subvención.
“Con esto se puede disponer de buses a bajo costo; por ejemplo, el PumaKatari es un buen servicio, pero recibe una subvención y necesita de mantenimiento. Con un transporte eléctrico, los costos bajarían a la mitad; lo mismo los buses municipales de El Alto tienen costos muy altos por el combustible y mantenimiento”, apuntó.
De acuerdo con Quisbert la empresa trabaja con fibra de carbono y se aprovechará este material en la fabricación de estos vehículos.
Añadió que se está evaluando la regulación y normativa boliviana y se han enviado notas a las autoridades competentes. En función de eso se darán los próximos pasos y se cumplirán las disposiciones.
Además, para los próximos meses se espera la llegada de piezas del exterior para realizar testeos, porque los autos deben adaptarse a las condiciones geográficas y presión atmosférica de la ciudad de La Paz.
“Nuestro cronograma establece que para junio ya se tendría el modelo de vehículo y las pruebas finales serán en agosto o septiembre. Va ser un producto netamente made in Bolivia”, adelantó el gerente de la Compañía Internacional de Franquicias Cóndor SRL.
Bolivia posee inmensas reservas de litio, pero tras más de 10 años de explotación no se logró dar el salto y se ha optado por cambiar de tecnología para obtener la materia prima para la elaboración de carbonato de litio, mediante el método de extracción directa. Además, se gastan millones de dólares en importar carburantes.