2025-04-21

Inseguridad

Robos y violencia en Sopocachi: una zona en riesgo por la creciente inseguridad

UN EXPERTO afirma que la prevención, contención y respuesta son los ejes de un plan de seguridad, que involucra a la Policía, alcaldías y ciudadanos.

En los últimos tiempos, de forma recurrente, los vecinos de Sopocachi han sido testigos de actos vandálicos, robos y peleas en sus calles y avenidas, lo que les ha llevado a catalogar su barrio como una “zona roja” de la ciudad de La Paz, es decir, un área considerada peligrosa debido a la creciente inseguridad.

“Es correcto decir que es una zona roja. Nos hemos convertido en una el sábado, creo que tuvimos más crímenes. Entonces, definitivamente, somos una zona roja”, dijo Romi Montaño, presidenta de la Junta de Vecinos de Sopocachi, en una entrevista con Visión 360.

Montaño se refirió a lo ocurrido entre el sábado y la madrugada del domingo pasado, cuando, según informó, se registraron tres hechos de sangre que alarmaron a los vecinos, aunque solo uno de ellos fue difundido por los medios de comunicación.

Según la dirigente, el domingo la plaza Abaroa amaneció con “charcos’ de sangre, debido a un asalto violento. La víctima fue trasladada a un hospital, y la Policía aprehendió a una persona. El segundo caso fue el levantamiento de un cuerpo sin vida, mientras que el tercero —el más conocido— está relacionado con el joven que, disfrazado de Joker, apuñaló a tres muchachos a la salida de una discoteca; uno de ellos falleció en un establecimiento de salud.

En este último hecho, un juez de medidas cautelares determinó detención preventiva de un mes para Manuel A.Z., de 25 años, y detención domiciliaria para su pareja, Mayra F., de 35 años.

Lo sucedido generó polémica, incluso, por el tratamiento de la información. Sin embargo, según Montaño, lo que hizo fue alertar a las autoridades, tanto policiales como de la Alcaldía de La Paz, puesto que su intervención es urgente y necesaria.

Este medio solicitó una entrevista con el secretario de Movilidad y Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de La Paz, Ariel Torrez, pero su asesora respondió que estaba fuera de su oficina atendiendo unas reuniones y no sabía cuándo retornaba.

De acuerdo con el boletín número 7 del Observatorio Boliviano de Seguridad Ciudadana y Lucha Contra las Drogas (OBSCD), dependiente del Ministerio de Gobierno, en el país, entre enero y septiembre de 2024 se registraron 59.184 denuncias de delitos considerados de alta connotación social, lo que significa un 0,47% de incremento en relación con el mismo periodo de 2023 cuando se reportaron 58.905 demandas.

Los delitos de alta connotación social comprenden denuncias por violencia familiar; delitos contra la vida; delitos contra la libertad sexual; trata de personas y delitos conexos, como el tráfico de personas; delitos contra la libertad; delitos contra las personas; delitos contra la propiedad —incluyendo el robo y robo agravado de vehículos y motocicletas—, así como delitos relacionados con armas de fuego y casos de avasallamiento.

En Sopocachi, según Montaño, el incremento de la delincuencia responde a la proliferación indiscriminada de locales nocturnos, discotecas y cafés que ofrecen bebidas alcohólicas, muchos de los cuales operan de manera ilegal. Como resultado, los propietarios no se preocupan por la seguridad de su clientela, convirtiéndo estos lugares en escenarios de violencia e ilícitos.

“De cafés que, como ellos bien saben, funcionan como lenocinios o bares de remate, donde pildorean y sirven alcohol adulterado, y de donde mucha gente sale ebria y fácilmente se convierte en víctima de las pandillas que vienen a asaltar”, relató la representante de los vecinos.

Eduardo Alarcón, miembro de Control Social de Sopocachi, coincidió con Montaño y dijo  que las actividades económicas en la zona se han incrementado, entre ellas muchas al margen de la normativa vigente. Pero, agregó que pese a que la Subalcaldía de Cotahuma, a la cual pertenece Sopocachi, trabaja en cerrar los negocios ilegales, estos permanecen clausurados un par de semanas; posteriormente se abren en el mismo lugar o cambian de ubicación, en la misma zona.

Otro problema, según Alarcón, es que la Policía cuenta con un número reducido de efectivos y vehículos, lo que le impide realizar rondas nocturnas como se desearía, aunque acude al llamado de los vecinos cuando estos se ven en peligro.

El concejal Javier Escalier, del Movimiento Al Socialismo (MAS), recordó que en la gestión del entonces alcalde Luis Revilla, hoy prófugo de la justicia, se elaboró el plan denominado “Sopocachi Seguro”, y se aplicó por un tiempo; sin embargo, después quedó en el “abandono”. Indicó que en su momento fue presentado como un plan integral para mejorar la convivencia y prevenir hechos delictivos, pero hoy solo queda en el recuerdo.

Indicó que su despacho recibió denuncias de vecinos que alertan sobre la inauguración descontrolada de nuevos locales nocturnos en áreas donde, según el plan original, no debían darse nuevas licencias. “Estamos verificando estas denuncias y solicitaremos un informe detallado al ejecutivo municipal sobre el estado actual del programa y las responsabilidades correspondientes”, dijo.

Según Escalier, otro de los compromisos incumplidos del programa es que en cada local se debían instalar cámaras de vigilancia, dirigidas a la vía pública y contar con personal de seguridad en las puertas, como parte de una red de control. “Estas condiciones no se están aplicando, lo que debilita por completo la estrategia de prevención”, agregó Escalier.

Para el experto en temas de seguridad ciudadana David Crespo, el tema de la seguridad en los barrios se circunscribe al papel de la Policía, lo cual es incorrecto porque el tema es multisectorial, pues implica sí a la Policía, pero también a las alcaldías y a los propios ciudadanos. “La Policía obviamente no puede estar cuidando en cada cuadra”, dijo.

Refirió que son tres los ejes de la seguridad: la prevención, la contención y la respuesta, además se trata de políticas de Estado, que en el país no existen.

En lo que concierne a la Policía, consideró que, más que una reforma, hace falta un cambio en los procedimientos que se aplican para evitar la corrupción.

De acuerdo con Crespo, en Bolivia la tasa de criminalidad es baja. Por ejemplo, por cada 100 mil habitantes se registran entre seis y ocho homicidios, en comparación con Venezuela, donde se reportan entre 60 y 70 hechos. No obstante, la percepción de la inseguridad es elevada, lo que responde al temor que tiene la población a raíz del descuido de las autoridades locales.

“Si usted camina en su barrio de noche, que conoce perfectamente, y encuentra arboledas tan crecidas y una mala iluminación, tendrá la percepción de inseguridad, y ese es el miedo que siente”, explicó.

Escalier coincidió con Crespo y señaló que la percepción de inseguridad sigue siendo alta e, incluso, en algunos sectores, ha aumentado. Esto se debe, principalmente, a la falta de una estrategia municipal sostenida de prevención y al debilitamiento de los mecanismos de control.

“La seguridad ciudadana se construye con la presencia constante del Estado, el diálogo con los vecinos y el cumplimiento riguroso de la normativa. Mientras eso no se garantice, seguiremos viendo cómo la desconfianza y la inseguridad se instalan en nuestras calles”, aseguró.

Según el Estudio Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Ciudadana de 2023, del OBSCD, el 90,5% de los encuestados ven en los bares, cantinas, discotecas y pubs los lugares más peligrosos. La mayoría señala que sabe o escuchó que en torno a su vivienda existe consumo de alcohol (73,8 %); calles sin iluminación (65,5%); y en tercer lugar riñas y peleas callejeras (61,5%).

Experto sugiere aplicar nuevos modelos de prevención en temas de seguridad ciudadana

“Una manera de aportar a la seguridad ciudadana en los barrios es a través de la prevención, pero no aquella entendida solo como campañas de educación, que corresponden al viejo modelo. Es necesario, en cambio, apuntar a nuevas formas de intervención”, aseguró David Crespo, especialista en temas de seguridad ciudadana.

“Los viejos estándares de prevención consistían en hacer campañas de educación, como decir: ‘No camines de noche, guarda tu dinero y denuncia la violencia’, entre otras cosas. Esos eran los viejos desafíos de la prevención, por eso nadie los tomaba en cuenta, ya que se creía que eran medidas muy superficiales”, dijo el experto.

Crespo explicó que en la actualidad es importante trabajar sobre la base de nuevos modelos de prevención que atacan las causas del problema, a partir de la labor unificada entre la Policía, la Alcaldía y los vecinos.

Contó que ahora los modelos de prevención  se manejan a través de tres líneas que son la prevención social, situacional y comunitaria. La primera tiene que ver con los factores de riesgo; la segunda, con la creación de barreras psicológicas en el entorno, en el ambiente de los delincuentes; y la última, con la resolución de conflictos de manera pacífica.

Citó como ejemplo de esta segunda línea un puente o un lote baldío donde se reúnen personas para consumir alcohol. En ese lugar se genera un conflicto, los vecinos llaman a la Policía, los efectivos los retiran, pero a los dos días el grupo vuelve al mismo sitio.

“¿Por qué sucede esto?, porque ese entorno en el barrio está generando condiciones para que maduren actividades delincuenciales y crean inseguridad”, dijo Crespo.

Señaló que de la tercera línea se descolgó la Policía Comunitaria, que nunca funcionó en el país, porque no es una unidad que se crea, sino una filosofía de trabajo, que no se la entendió cabalmente.

Según indicó, las alcaldías son las llamadas a aplicar planes preventivos con los recursos económicos que reciben a través de la Ley de Seguridad Ciudadana del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). No obstante, ese presupuesto solo se destina a la compra de vehículos o insumos para la Policía, pero nada para el ciudadano.

Entonces, dijo que es fundamental el hecho de retomar programas de prevención, de protección y de contención, entre otros, para equilibrar la situación porque cuando no hay ley y no hay institución, el delito campea.

Agregó que la población debe tener una participación activa en este tipo de prevención, porque no todo es  trabajo de la Policía, sino del conjunto de los habitantes de  un barrio o municipio; claro está que la  responsabilidad mayor recae en las autoridades, respaldadas por las normas.

Sopocachi, uno de los primeros barrios que se alzaron en la hoyada

Sopocachi es un barrio antiguo, uno de los primeros que hubo en la ciudad de La Paz, que albergó a intelectuales y artistas, por lo que es conocido como una zona bohemia, de acuerdo con el libro Historia de 100 barrios paceños, contadas por los propios vecinos, editado por el gobierno municipal paceño en 2009.

Por su configuración, la zona se divide en Sopocachi Alto y Bajo, al primero se lo nombró Cristo Rey porque esta parroquia le da una fisonomía especial. Es un barrio donde el aire que se respira al pasear por sus calles inspira solemnidad y respeto.

En este barrio paceño nacieron muchos de los próceres, especialmente artistas de renombre internacional.

En la calle Abdón Saavedra todavía se levanta la morada del que fue el precursor de la pintura indigenista Cecilio Guzmán de Rojas; su obra el Cristo Aimara es reconocida como uno de los mayores logros entre los pintores. La vivienda fue habitada por su hijo, el escritor Iván Guzmán de Rojas, quien fue presidente de la Corte Nacional Electoral (CNE), que falleció en 2022.

Los vecinos coinciden al afirmar que gran parte de este barrio perteneció a la familia Ninahuanca que tenía una lechería, huertos y pastizales que fueron vendidos poco a poco para solventar sus famosos prestes.

La zona también reúne episodios desafortunados y macabros como lo sucedido en la casa de Claudio San Román, a quien se le atribuyen las torturas a los ciudadanos durante el Gobierno de entonces. En ese terreno se encuentra, en la actualidad, la unidad educativa Bolivia.

Es correcto decir que es una zona roja. Nos hemos convertido en una el sábado, creo que tuvimos más crímenes”.
ROMI MONTAÑO, Junta de Vecinos Sopocachi

“Solicitaremos un informe al ejecutivo municipal sobre el estado actual del programa Sopocachi Seguro y las responsabilidades correspondientes”
JAVIER ESCALIER, concejal del MAS

“Si usted camina por su barrio de noche y se encuentra con arboledas crecidas y una iluminación deficiente, tendrá una percepción de inseguridad”
DAVID CRESPO, experto en seguridad

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