2025-06-08

Contra corriente

El país que pretende turistas de mayor poder adquisitivo

En esta línea, preferiré que salgamos del fondo que ocupamos en Sudamérica en cantidad y llegada de turistas internacionales y que vayamos escalando en base a un trabajo serio y con voluntad política.

Es innegable que Bolivia es un país poseedor de una inmensa y diversa riqueza turística que atrajo en muchos casos de manera natural al turista extranjero, sin tener o poner en marcha, en más de dos décadas, una real política nacional de turismo, tampoco una estrategia de promoción y posicionamiento, por ello es que los números en las estadísticas del turismo receptor no nos han acompañado, aun cuando han existido avances en la mejora en las comodidades y la seguridad durante el tiempo de estadía del visitante. En 2001 tuvimos el ingreso de 378 mil visitantes del exterior y en 2024 llegamos a los 903 mil, significa que en dos décadas y media hemos incrementado tan solo 525 mil visitas del exterior. Lo que además ha representado un aporte económico al ingreso de divisas al país de 180 millones de dólares a 736 millones de dólares en estos 24 años, que al parecer no fueron motivantes ni suficientes para que el Estado le dé mayor relevancia a este sector.

En cualquier parte del mundo los principales factores que afectan positivamente al flujo de turismo receptor son: inversión en el sector turismo, educación y seguridad. Si bien se han tenido experiencias  interesantes en lo referente a inversión en lo que es la hotelería, también en infraestructura turística en algunos departamentos o ciudades como Sucre (Parque Cretácico o el Casco Histórico), Potosí (Toro Toro), La Paz (La producción de café, el turismo de aventura en los Yungas y el Teleférico en la ciudad), Santa Cruz (Las Misiones, el Festival de Música Barroca o el de las Orquídeas),  Cochabamba (Villa Tunari, su hotelería y el turismo de aventura), El Madidi, el Salar de Uyuni y otros, apuestas que, como dijimos reiteradamente, corresponden en la mayoría de los casos a emprendimientos privados o a la ayuda de la cooperación internacional, que han registrado cambios interesantes y que han favorecido de alguna manera al desempeño del sector, pero que lamentablemente no han caminado equitativamente o de la mano con los datos estadísticos en cuanto al turismo receptor, seguimos por debajo del millón de visitantes del exterior, no pudiendo recuperar aún los datos prepandémicos.

En este escenario y ante la pregunta ¿Puede Bolivia captar turistas de alto gasto?, primero, no entraré al debate del psicoanálisis de cómo cautivar al turista extranjero por la complejidad del tema y hasta me parece innecesario, mejor apelaré a lo dicho por el filósofo Friedrich Nietzsche: “Más allá del bien y del mal está la realidad”, y la realidad me dice que el Estado boliviano, en más de dos décadas no tuvo la capacidad ni la voluntad política de darle la importancia y el lugar en la economía para que el turismo sea generador de divisas y una alternativa más en el desarrollo económico del país; y en cuanto a la aplicación del turismo sostenible, el impulso al turismo comunitario, la defensa de los recursos naturales, casi nada, seguimos en el intento y en contracorriente, solo recordemos los 12 millones de hectáreas quemadas y devastadas en 2024, deberían ser nuestras autoridades del gobierno que deberían visitar un psicólogo para tratarse sobre este holocausto que permitieron.

Segundo, un país que aspire a recibir turistas con mayor poder adquisitivo debe reunir una serie de condiciones y desarrollar una oferta diferenciada que satisfaga las expectativas de este segmento, podemos detallar algunos factores claves que necesita un país para recibir turistas de mayor poder adquisitivo: 1. Oferta de lujo y experiencias exclusivas; alojamientos de alto nivel como hoteles boutique, resorts cinco estrellas, villas y opciones innovadoras como glamping de lujo. 2. Experiencias personalizadas; actividades privadas, acceso exclusivo a sitios culturales o naturales, servicios de concierge, chefs personales, tratamientos de spa de alto nivel, y eventos exclusivos. 3. Restaurantes de alta gastronomía y tiendas de marcas de lujo, así como actividades de ocio, etc. 4. Infraestructura de calidad internacional; transporte eficiente y cómodo, incluyendo aeropuertos internacionales bien conectados, servicios de transporte privado y carreteras en buen estado. 5. Seguridad y estabilidad; tanto en términos de orden público como de salud, para garantizar una experiencia sin contratiempos, servicios de atención al cliente multilingües y personal capacitado en hospitalidad de lujo. 6. Diversificación y personalización de la oferta; diversificar productos turísticos más allá del turismo masivo, apostando por segmentos como turismo de naturaleza, cultural, de bienestar y de compras de lujo. 7. Promoción y posicionamiento internacional; estrategia de marketing clara y activa, presencia en línea y en ferias internacionales de turismo de lujo. 8. Entorno favorable y políticas públicas; políticas migratorias ágiles y amigables, como visados simplificados o exenciones para ciertos países. 9. Sostenibilidad financiera y ambiental; garantizando que el desarrollo turístico aporte valor sin dañar el entorno ni la comunidad local.

Destinos como París, Dubái, Nueva York, Seychelles o la Toscana han consolidado su atractivo para turistas de alto poder adquisitivo gracias a la combinación de lujo, exclusividad, patrimonio cultural, infraestructura de primer nivel y experiencias únicas. En Latinoamérica, ciudades como Cartagena y Bogotá han ampliado su oferta de hoteles boutique y experiencias exclusivas, incluyendo islas privadas y glamping de lujo.

Después de esto, la pregunta cabe, ¿Estamos en condiciones de recibir turistas o visitantes de alto poder adquisitivo?, por supuesto que no, aparte de los factores arriba mencionados, debemos trabajar en temas primarios como inversiones en infraestructura y servicios básicos y de calidad en el sector, en la educación que está en franco retroceso y adoctrinamiento, y en la seguridad que es la base para el desplazamiento de los turistas, sin soñar que seremos un país sin conflictos sociales sino trabajar en políticas preventivas.

En esta línea, preferiré que salgamos del fondo que ocupamos en Sudamérica en cantidad y llegada de turistas internacionales y que vayamos escalando en base a un trabajo serio y con voluntad política, en una visión de país en el que un plan nacional de turismo agresivo e integral esté inmerso, sino preguntémosle a los colombianos como lograron escalar, en 20 años, al primer lugar en Sudamérica y al tercer lugar en Latinoamérica, después de México y República Dominicana, con 6.7 millones de turistas extranjeros en 2024, generando ingresos de 10.083 millones de dólares.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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