Cine de superhéroes
Triunfo en taquilla: Los Cuatro Fantásticos regresan con una historia de familia y acción
Han pasado diez años desde la última adaptación cinematográfica de la llamada “primera familia” de Marvel. En aquella ocasión, el resultado fue una lamentable producción, considerada una de las peores películas de superhéroes de la historia. Sin embargo, esta vez Los Cuatro Fantásticos regresan con una de las mejores cintas del género en el último lustro.
Y el mundo parece estar de acuerdo. La película, titulada Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos, recaudó 118 millones de dólares en su primer fin de semana en 4.125 cines de Estados Unidos y Canadá. A nivel internacional, la cinta sumó 100 millones de dólares en 52 territorios, alcanzando un debut global de 218 millones de dólares.
Estas cifras son importantes, ya que desde Spiderman Sin Camino a Casa, que los estudios Marvel, propiedad de Disney, no tenían un éxito importante, fuera de Deathpool & Wolverine, el año pasado. También es señal que el género de superhéroes, bien manejado, puede sorprender aún.
Las razones son claras. A diferencia de las otras producciones de Marvel de este año -Capitán América Brave New World y Los Thunderbolts- el espectador no necesita "hacer la tarea" para entender la historia. La producción, dirigida por Matt Shakman, no está, por el momento, relacionada con ninguna otra cinta del siempre creciente universo cinematográfico.
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Esto quiere decir que en los 114 minutos de metraje se presentan los personajes, el origen de sus poderes, motivaciones y enemigos. A diferencia de lo que ocurre con las otras dos cintas ya mencionadas, que, si bien no son malas, para entender los personajes y el conflicto presentado se necesita haber visto cintas anteriores e, incluso, series de televisión.
Esto hace que la película Los Cuatro Fantásticos apele a un mayor público. Y también impide que se formen expectativas, o se prevea el final, en base a anteriores entregas.
De esta forma, el espectador conoce a los protagonistas: el científico y fundador Reed Richards (Pedro Pascal), con el poder de manipular su cuerpo como si estuviera hecho de goma; la líder, responsable de organizar tanto al equipo y sus relaciones con el mundo, además de ser la más poderosa con su capacidad de alterar la luz y manipular campos de energía, Susan Storm (Vanessa Kirby); el impulsivo, mujeriego y literalmente ardiente hermano de Susan, Johnny Storm (Joseph Quinn) y el alma del equipo y mejor amigo de Reed, Ben Grimm (Ebon Moss-Bachrach), cuyo cuerpo está formado por rocas anaranjadas.
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Una cinta que sabe muy bien de que trata
Otra de las grandes ventajas del estreno es que el equipo de guionistas -Jeff Kaplan, Ian Springer, Josh Friedman, Cameron Squires, Eric Pearson y Peter Cameron- saben muy bien de qué va la historia. Si bien fue concebida como parte del género de superhéroes en 1962, pronto los escritores y dibujantes se dieron cuenta que la saga de Los Cuatro Fantásticos va por otro camino: es una historia de aventuras de ciencia ficción y, principalmente, de una familia.
Es que la lucha contra supervillanos tradicionales, que si los tiene y aparecen en la cinta (aunque sea como parte del trasfondo), no es el plato fuerte. Los son las relaciones entre los cuatro integrantes y cómo se enfrentan a desafíos más allá de lo normal.
Después de una corta introducción de su historia, contada acertadamente con cortos flashbacks y audio sin imágenes, la primera parte del filme gira en torno al mayor reto del equipo: la llegada de Franklin, el hijo de Reed y Susan. Contada con mucho corazón, esta parte aborda tanto los problemas mundanos de un acontecimiento similar como cuestionarse si uno está listo para ser padre, si todo va bien durante la gestación y como proteger al niño de su fama; como los de una cinta de ciencia ficción, es decir si Franklin heredará los poderes de sus padres, será normal o tendrá problemas.
En la segunda parte es cuando recién se entra de lleno a la aventura de ciencia ficción. Llega de manos de una mujer denominada la Surfista de Plata (Julia Garner), la heraldo de Galactus (Ralph Ineson), el devorador de mundos.
No es la primera vez que ambos antagonistas son vistos en la pantalla grande. En 2007, ambos aparecieron en Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer, cinta cuestionada porque si bien su Surfista de Plata se ve imponente, Galactus fue mal diseñado y objeto de burla.
No ocurre lo mismo en esta nueva entrega. Ambos personajes son presentados de la forma que se lo hace en los cómics, como seres que van más allá del entendimiento, criaturas de poder tan basto y existencia tan compleja que son básicamente imparables. Y nada de matizar a Galactus, es un gigante de más de 304 metros de alto que se alimenta de planetas y que es capaz de alterar la realidad como le plazca.
Y en esto radica la grandeza del filme. No hay historias paralelas que le añadan metraje innecesario, no hay otros héroes o un villano oculto detrás de la amenaza de la cinta (por el momento). La historia es directa y se enfoca en un solo arco argumental.
Incluso los famosos cameos y easter eggs tradicionales de las películas de superhéroes son tratados de manera sobria. Los hay, pero no quitan espacio y desvían la atención, como por ejemplo ocurre con Superman.
Y, los más importante, uno sale satisfecho de la sala, tranquilo y con la sensación de pasar un momento muy agradable con la (primera) familia.