2025-08-03

Contra corriente

Mientras Europa rechaza turistas; Sudamérica debería aprovechar

Deberían realizarse reuniones técnicas con los candidatos presidenciales, con el objetivo de presentar el Plan Estratégico de Turismo Sostenible 2026–2030, aún mucho mejor si fuera al 2035.

Empezando el mes de agosto nuevamente Perú se puso en la vitrina del mundo y en el epicentro del turismo de las Américas al ser sede de la 70° Reunión de la Comisión Regional de ONU Turismo para las Américas (CAM), principal espacio de gobernanza turística del continente, evento realizado el pasado viernes 01 de agosto, contando con la presencia de ministros, viceministros, autoridades de turismo, organismos internacionales, academia y sector privado de 26 países de la región para promover un desarrollo turístico más innovador y sostenible, revisar los avances del Programa de Trabajo 2024–2025 y analizar los principales desafíos que enfrenta el sector en la región.

Para el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú, esta importante reunión fue una prueba más para demostrar que este país está preparado para recibir eventos internacionales de gran escala, con impacto directo en el PBI turístico. Según esta misma fuente, solo en el último año el turismo de reuniones generó 1,235 millones de soles, más de 75 mil empleos y cerca de 350 millones de soles en salarios.

Esto conlleva a que países como Perú que se ponen en la vitrina del mundo atraigan más turistas internacionales producto de estos eventos y el posicionamiento de su imagen de país, aprovechando además, el escenario de lo que está ocurriendo en Europa, con el rechazo al incremento de turistas extranjeros o al crecimiento del turismo masivo o "sobreturismo" que está afectando la calidad de vida de los residentes locales. Ciudades europeas populares, como Barcelona, Venecia, Ámsterdam, Lisboa y otras, enfrentan problemas derivados del exceso de turistas, que incluyen saturación urbana, encarecimiento de la vivienda impulsado por la demanda turística y el uso de espacios para alojamientos turísticos tipo Airbnb, lo que desplaza a los residentes, deterioro ambiental y cultural, desplazamiento de residentes locales o visitantes que superan la capacidad de gestión sostenible de las ciudades, saturación de servicios públicos y transporte, junto al desgaste acelerado de monumentos históricos y ecosistemas naturales. Todo ello ha generado manifestaciones y un sentimiento antiturismo, que se han extendido por múltiples ciudades del sur de Europa, donde los habitantes expresan molestia por cómo el turismo está afectando sus barrios y su entorno cotidiano.

Pero el rechazo no es un cierre total al turismo, sino una reacción al modelo actual de turismo masivo que provoca desequilibrios sociales, económicos y ambientales. Se busca un turismo de menor volumen, más sostenible y que preserve la calidad de vida de los residentes y el patrimonio local. Obviamente que estamos hablando de países europeos que anualmente reciben de 50 a 80 millones de turistas extranjeros.

Ante esta coyuntura, Sudamérica tiene una oportunidad estratégica para beneficiarse del fenómeno de sobreturismo que está afectando a los principales destinos europeos ¿Cómo Sudamérica podría aprovechar esta coyuntura? 1. Promoviendo un turismo sostenible y con experiencias auténticas; los turistas europeos, cada vez más, buscan destinos menos masificados y experiencias auténticas, priorizando la sostenibilidad y la interacción genuina con culturas locales. Sudamérica, con su diversidad natural y cultural, puede consolidarse como un referente en turismo regenerativo y eco-turismo, promocionando destinos menos convencionales y experiencias responsables que, además, beneficien a las comunidades locales. 2. Destacar destinos con menor saturación; el fenómeno del sobreturismo está provocando que viajar a Europa en temporada alta se vuelva caro y logísticamente complicado. Sudamérica puede atraer ese flujo turístico desarrollando campañas para posicionarse como una alternativa viable durante los meses de mayor saturación europea, especialmente en destinos andinos, amazónicos o de montaña, como los que ya atraen turistas internacionales, ejemplo de esto son Machu Picchu, La Patagonia, el Salar de Uyuni y otros. 3. Enfatizar el valor por el dinero y la diversidad climática; muchos europeos buscan destinos con buen equilibrio entre calidad y precio, escapando tanto de la saturación como del encarecimiento europeo. Sudamérica ofrece opciones variadas y más económicas, además de atractivos climáticos que permiten contrarrestar las olas de calor europeas, especialmente durante el verano boreal. 4. Innovar en seguridad y calidad del Servicio; los destinos sudamericanos que apuesten por políticas de seguridad eficaces y mejoras en infraestructura pueden atraer más turistas y mejorar su competitividad internacional. Capacitar en idiomas y hospitalidad también es clave para recibir turistas europeos acostumbrados a altos estándares de atención. 5. Impulsar el turismo de intereses específicos; existe un auge de viajeros que buscan rutas gastronómicas, experiencias culturales, turismo de naturaleza y aventura. Sudamérica tiene una gran ventaja por su diversidad en riqueza gastronómica, patrimonio histórico y biodiversidad.

A contracorriente, en nuestro país, aparte de la inoperancia gubernamental de hacer gestión turística, otros sectores nos llevan a la tramoya de hacer foros de turismo con partidos políticos convenciéndoles de que el turismo es la respuesta, cuando deberían ser ellos los que nos convenzan a través de sus planes de gobierno, que este rubro productivo y de servicios es un eje prioritario para el desarrollo económico del país, o la discusión vana e insulsa de qué partido político ofrece un Ministerio de Turismo si asume el gobierno. Cuando más bien, y lo dijimos hace meses, deberían realizarse reuniones técnicas con los candidatos presidenciales, con el objetivo de presentar el Plan Estratégico de Turismo Sostenible 2026–2030, aún mucho mejor si fuera al 2035, con presupuesto e inversión garantizada y, trabajar en una hoja de ruta con propuestas concretas y reales para el desarrollo del sector, buscando posicionar al turismo como una industria clave para la economía nacional.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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