Contra corriente
El revés a la economía y al turismo de Santa Cruz
En medio de las acusaciones que van y vienen, entre las autoridades del gobierno central y la gestión anterior de la gobernación de Santa Cruz, indigna más, no solo a los cruceños, sino al país en su conjunto, que intenten por todos los medios lavarse las manos y evadir responsabilidades que ha desembocado en un perjuicio económico enorme a esa región y a la imagen del país que echaron por los suelos, con la suspensión de la final de la Copa Sudamericana de Futbol que debería desarrollarse en aquella ciudad. A quienes hemos visto y constatado una gestión desastrosa en materia económica y turística desde el Estado y las gobernaciones en estos años, y no poder terminar de ejecutar un evento deportivo cuando se tenía los tiempos y las advertencias anticipadas para cumplir con las demandas de infraestructura deportiva, no nos sorprende, es más de lo mismo en inoperancia e ineptitud de desarrollar proyectos de desarrollo económico y turístico para las regiones y el país. Menos mal que faltan días para que se vayan y esperemos que el remedio no sea peor que la enfermedad.
Pero cuál es la estimación del impacto económico local de un evento deportivo de esta magnitud, suficiente acceder a la información de la final de la Copa Sudamericana celebrada en Asunción, Paraguay, en 2024, que generó una inyección económica aproximada de 50 millones de dólares, representando un crecimiento del 72% respecto a la edición anterior de 2019. Este impacto se debe principalmente a la llegada de más de 60.000 aficionados de varios países, la ocupación completa de hoteles, el aumento del consumo en sectores como gastronomía, transporte y comercio, y la generación de alrededor de 4 mil empleos directos vinculados al evento.
En el caso de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, se proyectaba generar un impacto económico cercano a los 40 y 43 millones de dólares y atraer a más de 20 mil turistas a esta final Sudamericana, beneficiando a múltiples sectores como hotelería, gastronomía, transporte, comercio y proveedores locales. Se habría estimado además una inyección de 5 millones en la cadena de proveedores y la creación de alrededor de 3 mil empleos directos. Por tanto, la cancelación de esta sede ha provocado pérdidas económicas estimadas en más de 40 millones de dólares, evidenciando la relevancia económica del evento, obviamente dependiendo del país y la ciudad sede.
Para ser más específicos sobre el impacto económico local de una final Sudamericana de Fútbol, apelamos al portal de Economía y Finanzas en base a estimaciones y tendencias económicas, por demás interesantes, que desglosa los 45 millones que podría haber movido ese evento deportivo en Santa Cruz. Esta aproximación también se basa, según el portal, en el análisis general de la economía turística en Bolivia donde estos sectores crecen significativamente en eventos turísticos y deportivos destacados. Según datos sectoriales, la hotelería y la gastronomía muestran crecimientos importantes en sus ingresos durante eventos destacados, mientras que el transporte aéreo y terrestre también reporta aumentos visibles en facturación. Si se aplica esta distribución para los 45 millones, se tendría: Hoteles, de 18 a 22.5 millones de dólares; Gastronomía, de 11.25 a 13.5 millones de dólares; Transporte, de 6.75 a 9 millones de dólares y Otros sectores, de 4.5 a 5 millones de dólares. Para un desglose exacto, normalmente las entidades organizadoras y estudios especializados hacen análisis de impacto económico más detallados post-evento.
A todo esto se debe agregar que un evento deportivo de esta magnitud tiene un efecto de promoción turística a nivel internacional, con transmisión televisiva en 194 países, lo que posiciona a la ciudad y al país como destinos turísticos atractivos y genera beneficios a largo plazo con la llegada de futuros visitantes.
Por todo lo que tiene Santa Cruz en materia de cultura y turismo, sus eventos programados, fiestas temáticas, eventos culturales que han venido cobrando mayor fuerza en estos últimos años, la recuperación de su casco histórico, su infraestructura hotelera, la apuesta del sector privado a su visión industrial y modernismo, no se merece un final tan impactante para su economía por la irresponsabilidad y no importismo de las autoridades del nivel central, en realidad, ninguna ciudad del país se merece tener las autoridades y el gobierno que tenemos.