Contra corriente
Auditoría al sector turismo, ¿Cuándo?
Una auditoría al sector turismo en una gestión de gobierno es fundamental para garantizar la transparencia, eficiencia y sostenibilidad de las políticas y recursos públicos destinados a este sector. Permite identificar fortalezas y debilidades en la gestión, evaluar el cumplimiento de normas y metas, y detectar oportunidades de mejora en la calidad de los servicios y la experiencia turística.
Por ello, es imperativo que no solo los sectores del turismo sino el mismo gobierno en función tome la iniciativa de realizar una auditoría, por los menos de los últimos 10 años ¿Cuánto de presupuesto ha manejado el ente rector del turismo a través del Tesoro General de la Nación? ¿Cuánto a través de financiamientos o préstamos externos?, ahí están los casos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y al Banco de Desarrollo de América y el Caribe (CAF). Solo como ejemplo, esta última institución financiera multilateral que apoya proyectos de desarrollo sostenible e integración regional, hizo un préstamo de $us 21 millones de dólares para el Programa de Dinamización Turística del Destino Salar de Uyuni Laguna de Colores (PDUL), programa que trabaja bajo el enfoque de apoyar el desarrollo turístico de 12 municipios en el Departamento de Potosí, desde hace varios años.
Si bien es el ente financiador el que hace el seguimiento y garantiza la transparencia del programa y no dudo de ello, pero sería oportuno que las nuevas autoridades del Ministerio de Turismo Sostenible, Cultura y Gastronomía, tengan la información detallada de cómo se ha manejado desde el ente rector del turismo este programa, el avance del mismo, montos económicos desembolsados a la fecha, consultoras o empresas adjudicadas dentro del programa, informes técnicos y/o finales detallado de cada una de las consultorías, si hubo empresas supervisoras o a cargo de quiénes estaban la aprobación de avances de las consultorías y de las planillas de desembolso, cuánto se ejecutó en presupuesto y cuánto queda por ejecutar, entre otros datos.
Ahí radican los beneficios de una auditoría a un periodo gubernamental, porque mejora la gestión pública al optimizar procesos y reducir el desperdicio de recursos, lo que aumenta la eficacia de las políticas turísticas, fortalece la transparencia y la rendición de cuentas, lo que contribuye a prevenir la corrupción y a generar confianza ciudadana, permite evaluar el impacto económico, social y ambiental del turismo, asegurando su sostenibilidad y competitividad a largo plazo, ayuda a detectar deficiencias en el cumplimiento normativo y en la operatividad de los servicios, facilitando la toma de decisiones estratégicas para el desarrollo del destino.
De la misma forma, para la nueva gestión gubernamental este mecanismo es fundamental, debido a que le proporcionaría información objetiva y verificable sobre el estado del sector, lo que le permitiría ajustar planes y proyectos, reorientar inversiones y fortalecer la coordinación entre los actores públicos y privados. Además, facilitaría la rendición de cuentas ante la ciudadanía y los organismos de control, lo que es clave para la legitimidad y el buen funcionamiento de la gestión pública en el ámbito turístico.
A esto se suma la necesidad de hacer un diagnóstico serio y objetivo a la gestión de turismo en el país, desde el Estado, pasando por las gobernaciones, terminando en los municipios, es vital contar con una radiografía clara, más aún cuando se aproximan las elecciones Subnacionales y el turismo nuevamente se pondrá en la vitrina política, con ofertas desde incrementar 3 veces la afluencia de turistas en 5 años, alcanzar los 3.000 millones de dólares en impacto económico, construir instituciones turísticas fuertes, modernas y orgullosas; ojalá que a corto y mediano plazo sea así, aunque elegiré siempre la cautela, porque la mayoría de las veces la prudencia y la sensatez es la mejor consejera cuando se trata de asumir responsabilidades públicas.
Además, si no tenemos la hoja de ruta clara y real, será más de lo mismo, aquí la gestión y los resultados es con trabajo, trabajo y más trabajo, con inversiones seguras y transparentes, no hay mejores herramientas estratégicas que permitan optimizar la gestión gubernamental, mejorar la calidad de los servicios y asegurar el desarrollo sostenible y competitivo del turismo en un destino.