La Paz
A los 71 años, Eulogia se tituló junto a su hija en la UMSA
Lo que para muchos puede ser solo una fotografía de graduación, para Eulogia Condori representa una victoria personal. A sus 71 años, levantó su título con orgullo en el Paraninfo de la Universidad Mayor de San Andrés, donde se tituló junto a su hija Camila Soldado Condori, tras una vida marcada por el esfuerzo y la perseverancia.
Cuando Camila supo que el proyecto de grado podía defenderse en pareja, no dudó en elegir a su madre como compañera. “¿Quién mejor que mi mamá?”, recuerda. Eulogia había egresado en 2005, pero su trabajo y su dedicación a la familia habían postergado la titulación durante años. Esta vez, madre e hija decidieron cerrar juntas ese capítulo.
Pero la historia de Eulogia empezó mucho antes de la universidad. Nació en el municipio de Santiago de Huata, en La Paz, donde las oportunidades de estudio para las mujeres eran escasas durante su infancia. En su familia había seis hijos, cinco varones y ella. Como ocurría en muchos hogares del área rural, la prioridad de estudio era para ellos, mientras que a las niñas se les enseñaba a cuidar y atender la casa.
Durante años, su sueño de estudiar quedó guardado. Primero vino la familia, el trabajo, las responsabilidades, pero el deseo de aprender seguía allí. A los 44 años, Eulogia tomó una decisión que cambiaría su vida: volver a la escuela para terminar el colegio. En el aula se sentaba entre niños, siendo la única adulta. “Las profesoras me animaban mucho, ellas me hablaban para que yo no sintiera miedo o vergüenza” recuerda.
Cuando finalmente obtuvo su bachillerato, sintió que no podía detenerse ahí. Decidió continuar estudiando y encontró en la UMSA un lugar donde la edad no era una barrera. Ingresó a la carrera de Lingüística e Idiomas, donde comenzó otro camino de aprendizaje, uno que terminó reuniéndola nuevamente con su hija, pero esta vez como compañeras de investigación.
Compañeras de investigación
Juntas desarrollaron el proyecto de grado “Programa de enseñanza y aprendizaje del idioma aymara para médicos especialistas del Hospital Boliviano Japonés”, una propuesta que busca mejorar la comunicación entre médicos y pacientes que hablan aymara. El trabajo incluye un texto guía bilingüe, en castellano y aymara, que recoge conversaciones cotidianas entre médicos especialistas y pacientes en cinco áreas médicas. La idea surgió al observar las dificultades de comunicación cuando el paciente habla principalmente su lengua materna.
Para Eulogia, el proceso fue mucho más que una investigación académica, fue la oportunidad de recorrer hospitales, conversar con médicos y comprender de cerca los desafíos de la atención en salud cuando existe una barrera lingüística. Para Camila, en cambio, significó compartir uno de los momentos más importantes de su vida con la persona que más admira.
Además de los años de estudio, el título que obtuvieron juntas representa una historia de perseverancia que ahora quieren mostrar a las nuevas generaciones de su familia “para que vean que nunca es tarde para estudiar. Mi mamá es un ejemplo de eso y yo la admiro más por no dejarse con obstáculos que a veces hay en la vida”, expresa la joven.
Hortensia lo resume con sencillez y afirma que muchas mujeres, especialmente en el área rural, sienten que la universidad no es un lugar para ellas, pero su experiencia demuestra lo contrario. Hoy, con su título en las manos, no piensa detenerse, pues su siguiente sueño es convertirse en docente y seguir estudiando. Porque si algo aprendió en este camino es que el deseo de aprender no tiene edad.
En historias como la de Eulogía se refleja uno de los valores más profundos de la UMSA y la universidad pública, instituciones que forman profesionales y también abren caminos de superación que muchas veces parecen cerrados. Para personas que crecieron en contextos donde estudiar no era una opción evidente, especialmente mujeres del área rural, la universidad se convierte en una puerta a nuevas oportunidades y conocimiento.
Fuente: DCOM-UMSA