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Periodistas a festejar y afrontar los retos y riesgos con ética
El ejercicio periodístico en un Estado y en una sociedad es imprescindible, importante y de utilidad. La Constitución Política del Estado consagra dos artículos vitales para el periodismo: el 106 y 107, a través del cual el Estado garantiza las libertades de expresión, de prensa y el propio oficio del periodismo.
Los periodistas le han dado al oficio la fortaleza, la trascendencia y los aportes en cada periodo histórico, los cuales han tenido sus características peculiares y con más intensidad y conflictividad los actuales momentos que afrontamos.
Pero más allá de festejar, de realzar y de felicitarlos por el Día del Periodista, que sin duda, se lo merecen, es oportuno realizar miradas internas y análisis de una autocrítica sincera sobre el rol del periodismo y el ejercicio periodístico, que en estos últimos tiempos en la Bolivia Plurinacional ha estado afrontando tantos problemas, riesgos, desafíos y contradicciones, las cuales hay que saber asimilarlos y sacar enseñanzas.
El hombre y mujer de la prensa no vive en una burbuja de cristal, ni tampoco es un dios todopoderoso o que está más allá del bien y del mal. Y que no está sujeto a las críticas de la gente, la misma que ahora se hace escuchar porque tiene sus propios instrumentos de expresión: el tiktok, Facebook, Instagram, YouTube, WhatsApp y otros.
Veamos algunas opiniones de los ciudadanos referidas al trabajo de los periodistas, que se han difundido en las redes sociales:
Alicia Tejada: Los que viven de la mentira y del espectáculo, supuestos "comunicadores" cuya tarea es confundir, tergiversar y hasta ejercer violencia verbal y presión sobre personas que tienen opinión propia. El perjuicio no sólo es económico, esta gente obstaculiza la participación ciudadana, el control de la sociedad y la libertad de expresión.
Lilian González: Lo que pasa es que los periodistas tienen que ser imparciales. Sino pierden credibilidad.
Rubén Claros: En Bolivia la práctica del periodismo no tiene valores y códigos, solo es negocio.
Mario Barragan Algarañaz: Periodismo, creo que ya no existe en Bolivia. Todo menos periodismo de Investigación, con conclusiones.
Carlos Vic: Todos los periodistas en este país tienen su precio y se venden al mejor postor
Juan Américo Alconcé Soto: El mercenario de la información.
Franrey C Chuquimia: Hoy en día ya no hay periodistas con ética cada cual vela como va facturar ya sea de cualquier lado.
Ivan Salazar: Lamentablemente hay mucho lineamiento de los periodistas y se acomodan acorde a sus necesidades.
Adolfo Luna Flores: No son periodistas, son comunicadores del gobierno.
Claudio Tola: No hay ni un solo periodista con ética profesional que informen a la sociedad con la verdad. Muchos de ellos son medios de terrorismo mediático comunicacional.
Estas y tantas otras expresiones de malestar y de críticas de la ciudadanía deben ser escuchadas por los periodistas en ejercicio, no mirar a un lado, ni autoalabarse de su trabajo. Además, agregar a ello, las fuertes pugnas públicas de dos periodistas (Arias vs Pomacusi), que tienen audiencia, acusándose mutuamente de recibir dinero del gobierno y de otros poderes. Y la denuncia del gobernador de Santa Cruz de que algunos periodistas eran pagados por la anterior gestión a cambio de entrevistas.
Son golpes saludables, pero que los mismos llegan a poner en la misma bolsa al conjunto de los medios de comunicación, de los programas de prensa en las redes sociales, de los periodistas y de los gremios de la prensa; que, a la vez, deben servir para mirar de frente, fortalecerse y tomar nuevos impulsos en la dinámica de construir un periodismo decente, constructivo, responsable y altamente comprometido con la verdad y el pueblo, que son dos instancias a las que debe servir.
Pero hay que hacer diferencias sustanciales: El periodista no es aquel que se convierte en relacionador público del poder. No es el que ofrece la noticia como una mercancía. No es aquel que hace programa y difunde las noticias como un circo, como un espectáculo. No es aquel que seduce y manipula a la opinión pública como vendiendo un producto de consumo. No es aquel que hace marketing para los comercios y para la propaganda política. No es ese que se hace llamar influencers, youtubers, tiktoker. No es periodista que a nombre de la libertad de expresión se cree con licencia para insultar, mentir, manipular, tergiversar, desinformar y destruir.
Precisamente con el auge de las redes sociales y el maravilloso aparato del celular, nos ha convertido aún más en seres de comunicación, que nos da la potestad de producir, generar, difundir, consumir y comercializar las noticias. Esto a la vez hay que tomarlo como un reto para mejorar y profundizar la ruta del periodismo que se necesita toda sociedad.
A la vez este enorme espacio virtual ha dado la oportunidad al nacimiento, desarrollo y aportes de un conjunto de periodistas que nos ofrecen plataformas de prensa de alto nivel noticioso, cumpliendo con las premisas de un buen periodismo.
“El periodismo no es un circo para exhibirse sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su entorno combate por una vida más digna y menos injusta”, nos plantea el periodista y escritor argentina, Tomas Eloy Martínez, consejo que hay que tomarlo muy en serio, asumiendo que el periodismo es un oficio para toda la vida y se constituye en refugio y pilar para esa lucha permanente por la justicia, la libertad, los derechos humanos, la verdad y la dignidad.
Papá ¿por qué te hiciste periodista?
Para tratar de contar, narrar y compartir siempre la verdad mi niño.