2026-05-13

¡Viba el majizterio!

Las transformaciones educativas en los países del primer mundo están cada vez más lejos de nuestra realidad, mientras los “maestros” en Bolivia sólo reclaman “incremento”.

“No es el hambre, ni los terremotos, ni los microbios, ni el cáncer sino el hombre mismo, el mayor peligro del hombre para el hombre, pues no existe protección adecuada contra las epidemias psíquicas que son más devastadoras que la peor de las catástrofes naturales” - Carl Gustav Jung

Corría el 20 de enero de 1955 durante la presidencia del Dr. Víctor Paz Estenssoro, cuando era promulgado el Código de la Educación Boliviana, iniciando de esta manera la masificación de la educación a través de la universalización, gratuidad y obligatoriedad, además de producirse la expansión hacia las escuelas rurales. Producto de la influencia ejercida sobre los dirigentes del magisterio por el partido de gobierno (MNR), el sector se encontraba completamente politizado, por lo que priorizaban las demandas salariales por encima de objetivos claros que buscasen mejorar los estándares de calidad del sistema educativo boliviano.

A más de setenta años vista de producirse aquella reforma educativa posrevolucionaria, los indicadores en la calidad de la educación en Bolivia son verdaderamente preocupantes. La prueba ERCE (Estudio Regional Comparativo y Explicativo), que es una prueba de evaluación para América Latina y el Caribe realizada por la UNESCO, fue aplicada en Bolivia únicamente en la fase piloto durante el año 2019, debido a que los resultados preliminares obtenidos revelaban un desempeño muy por debajo de los esperados. Esta prueba realizada a estudiantes de 3er y 6to de primaria, mostró que 60% no alcanzaba los niveles mínimos en lectura y matemáticas.

Por su parte, la evaluación realizada por el Observatorio Plurinacional de Calidad Educativa (OPCE) durante el año 2023, mostró que únicamente el 3% de estudiantes de un número de 3.600 seleccionados, superó las pruebas de matemáticas, química y física, confirmando que el porcentaje con deficiencias en lectura, redacción y gramática supera el 80%. Una muestra clara de la profunda crisis educativa que experimenta Bolivia, exacerbada por la aprobación de la Ley 070 “Avelino Siñani – Elizardo Perez”, que más que una reforma educativa constituye un instrumento de adoctrinamiento, ideológico, descolonizador, antiimperialista que prioriza la interculturalidad y el plurilingüismo, sin mecanismos ni objetivos que permitan mejorar las competencias de los estudiantes.

El proceso histórico de la educación boliviana está marcado por el conflicto y el deterioro. Las contrarreformas realizadas entre la década de los años sesenta y ochenta, no evitaron que los sindicatos de maestros mantengan los paros para exigir el incremento salarial, olvidándose una vez más de los pedidos que busquen mejorar la calidad. Durante el II Congreso Pedagógico Nacional realizado de 1979, realizado en la ciudad de La Paz, que tenía como objetivo propiciar cambios significativos en la enseñanza pública, los dirigentes concentraron su atención en la crítica a las dictaduras militares y la reivindicación del Código de 1955, pasando por alto el objetivo principal de mejorar la calidad de la educación.

La Ley 1565 de Reforma Educativa aprobada en 1994, manejaba un principio de equilibrio y equidad, interculturalidad, priorizando la meritocracia en la carrera docente, lo que fue interpretado por los dirigentes de la Confederación de Trabajadores en Educación Urbana de Bolivia (CTEUB), como una amenaza, debido a que señalaban que era propicia para el clientelismo partidario, indicando además de afectaba su escalafón salarial. En esta fase se creó el CONED (Consejo Nacional de Educación) que diluyó los consensos y convirtió una vez más el escenario en un espacio de negociación salarial antes que de discusión para el avance pedagógico.

Durante el primer cuarto del siglo presente, las huelgas y movilizaciones se han convertido en un fenómeno recurrente, año sí y año también. Impulsaron la aprobación de la ley educativa durante el año 2010, priorizando los aspectos ideológicos por sobre la calidad. Han protagonizado paros, bloqueos, marchas, enfrentamientos, interrumpiendo –durante buena parte de todos los años– las labores educativas, presentando pliegos petitorios de un alto contenido político antes que conquistas pedagógicas o reivindicativas, mostrando una de las principales causas del fracaso educativo boliviano.

Mientras el rendimiento académico es más que deficiente en Bolivia, el magisterio bloquea por incremento salarial, priorizando agendas políticas por sobre el derecho a la educación, profundizando la crisis educativa que ellos mismos crearon. La actual casta de “maestros”, dista diametralmente con la figura de aquellos profesionales de la educación que infundían respeto y vivían comprometidos con el país, su gente y tenían propuestas para mejorar la calidad del sistema educativo nacional. Aquel selecto grupo de verdaderos maestros, estaban siempre dispuestos a hacer más de lo que era estrictamente necesario por transformar la realidad de la educación y no tienen punto de comparación con los actuales “educadores”.

Las transformaciones educativas en los países del primer mundo están cada vez más lejos de nuestra realidad, mientras los “maestros” en Bolivia sólo reclaman “incremento”. Han perdido de vista la necesidad que tiene la sociedad de formarse y profesionalizarse más y de mejor manera. Poco importa para los “nuevos educadores” que los jóvenes se instruyan y adquieran habilidades y competencias que les permita insertarse de buena manera al mercado laboral, están más preocupados en marchar, parar y protestar por su agenda política y por un incremento salarial que habrá que comenzar a cuestionarse sí verdaderamente ¿Lo merecen?

 “Estamos acostumbrados a ver al poderoso como si se tratara de un gigante, sólo, porque nos empeñamos en mirarlo de rodillas y ya va siendo hora, de ponerse de pie”.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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