Violencia
Cooperativistas mineros y maestros rurales causan destrozos con dinamita y piedras y agreden a periodistas a su paso
La Paz vivió una jornada de extrema violencia protagonizada por los cooperativistas mineros de La Paz y los maestros rurales, quienes causaron daños con la explosión de cachorros de dinamita y piedras; además, golpearon a periodistas en su ingreso por las calles del centro de la ciudad.
Después del mediodía, miles de afiliados a la Federación Departamental de Cooperativas Mineras de La Paz (Fedecomin La Paz) se movilizaron por el centro de la ciudad, haciendo explotar cachorros de dinamita, extremo prohibido por ley, para después intentar ingresar a la Plaza Murillo por las calles aledañas.
Mientras tanto, cientos de maestros rurales realizaban vigilia en las puertas del Ministerio de Educación y calles circundantes, impidiendo el normal tráfico vehicular. La violencia se desató alrededor de las 17:00 cuando se rompió el diálogo con el Gobierno e intentaron ingresar a las dependencias del Ministerio de Educación.
A consecuencia de las dinamitas, las piedras y los gases lacrimógenos, los transeúntes se vieron obligados a correr para ponerse a salvo, mientras que los comerciantes tuvieron que extremar esfuerzos para cuidar sus puestos de venta. El enfrentamiento con los mineros se extendió por aproximadamente dos horas y la Policía se vio obligada a utilizar el carro Neptuno para frenar la violencia.
Los cooperativistas mineros iniciaron su marcha desde primeras horas de la mañana, desde El Alto; en su recorrido hacían explotar cachorros de dinamita, generando temor entre los transeúntes que debían trasladarse a pie debido a la interrupción del tránsito vehicular.
Cuando se encontraban en inmediaciones de las calles cercanas a la Plaza Murillo, intentaron romper el cerco de seguridad, extremo que fue impedido por efectivos policiales que utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los movilizados e impedir que ingresen por la fuerza al kilómetro cero.
A su paso, provocaron miedo en los transeúntes y en las tiendas, cuyos dependientes y propietarios fueron obligados a cerrarlas bajo la amenaza de saqueo. A raíz de la violencia desatada, se reportaron varios heridos por piedras y explosivos; además, agredieron a varios periodistas que realizaban la cobertura de la marcha.
Los enfrentamientos entre policías y mineros se extendieron hasta la Plaza San Francisco, donde las detonaciones de dinamita continuaron, dejando la avenida Mariscal Santa Cruz y las calles aledañas totalmente vacías por la proliferación de gases lacrimógenos.
Una de las agresiones contra un reportero fue grabada cuando el trabajador realizaba la cobertura de la marcha; varios cooperativistas corrieron hacia él, uno lo golpeó con su casco y otro le propinó una patada, mientras se escuchaban voces de rechazo a ese acto de violencia. En respuesta, uno de ellos lanzó una piedra a un edificio.
En su recorrido por las calles aledañas a la Plaza Murillo, también lanzaron piedras a la oficina de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y empujaron las puertas tratando de forzarlas.
La FELCC logró detener a cinco cooperativistas, quienes se encuentran en dependencias policiales, mientras instituciones de defensa de los derechos humanos iniciaron los trámites para ingresar a esas instalaciones y verificar el estado físico y de salud de los detenidos.
La Fedecomin de La Paz exige al Gobierno la dotación de explosivos, combustible y la liberación de nuevas áreas mineras para su explotación. Cientos de mineros llegaron después de la medianoche de ayer e iniciaron una marcha desde la ciudad de El Alto hasta la Plaza Murillo.
El presidente de la Fedecomin La Paz, Ladislao Prado, anunció el martes que esa institución decidió romper el diálogo con el Gobierno, con el argumento de que el primer mandatario no asistió a una reunión programada que debía tratar sus demandas, y anunció que se sumarían a las movilizaciones de la Central Obrera Boliviana (COB).
Alrededor de las 17:00, tras una vigilia, los maestros rurales anunciaron la ruptura del diálogo con el Gobierno e intentaron ingresar por la fuerza al Ministerio de Educación, lanzando piedras y basura. Para evitar más desmanes, un reducido grupo de policías lanzó agentes químicos para dispersar a los manifestantes; al menos dos de ellos resultaron heridos.
Luego de la ruptura, frente al ministerio, uno de los dirigentes anunció que el sector seguiría en pie de lucha hasta lograr la renuncia de este “gobierno tirano”. “Este gobierno debe irse porque es un gobierno improvisado”.
A raíz de los ataques con piedras, los vidrios de esa oficina estatal quedaron rotos y se produjo la evacuación de los funcionarios ante el riesgo de que los profesores ingresen y provoquen más desmanes en el lugar.
Ante la falta de efectivos policiales, los movilizados continuaron apedreando el edificio y cometieron actos de vandalismo. Además, destrozaron las rejas de las jardineras y los contenedores de basura.
Tras los desmanes provocados en esa dependencia estatal, los profesores, que eran gasificados por la Policía, se trasladaron a las calles Sánchez Lima y Guachalla, en la zona de Sopocachi, donde proferían gritos contra el Gobierno, exigiendo la renuncia del presidente.
El magisterio rural se encuentra en La Paz exigiendo respuestas a su pliego de peticiones, entre ellas el incremento del 30% salarial, y exige al Ministerio de Trabajo que reconozca a una de las representaciones, debido a la existencia de paralelismo.