Diálogo
Magisterio y Gobierno sellan acuerdo tras protestas: habrá bono anual y se levantan las medidas de presión
El Gobierno y la dirigencia del Magisterio urbano alcanzaron este sábado un acuerdo que pone fin a las movilizaciones sostenidas durante las últimas dos semanas, tras una negociación en la que se definió el pago de un bono anual y la postergación del debate sobre el incremento salarial para octubre.
A este paso se suma el acuerdo al que llegaron horas antes el Ministerio de Educación y el Comité Ejecutivo, representantes de las federaciones y el Comité Nacional de Movilización de la Confederación Nacional de Maestros de Educación Rural de Bolivia (CONMERB). En este convenio se definen ocho demandas; una de ellas es la creación del Bono de Gestión de Aula de Bs 2.400 para docentes y administrativos, indexado al IPC, aprobado mediante Decreto Supremo y pagadero en junio.
Según Miriam Ayala, ejecutiva de Maestros urbanos de Cochabamba, dentro del pliego de negociaciones de los maestros urbanos se abordó el pago de un bono anual de Bs 2.400, mientras que el pedido central de incremento salarial será retomado en octubre.
“Se levantan las medidas de presión”, dijo Ayala en un contacto con los medios, aunque aclaró que el sector se mantendrá vigilante al cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno.
A la reunión asistieron la ministra de Educación, Beatriz García, junto al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quienes sostuvieron el diálogo con la dirigencia del sector y participaron en el proceso de negociación.
Tras la reunión con los maestros urbanos, la ministra de Educación, Beatriz García, anunció que el Gobierno prevé aprobar en un plazo de cinco días un decreto supremo que formalizará los acuerdos alcanzados con el Magisterio urbano y rural, tras una semana de movilizaciones protagonizadas por el sector. La autoridad hizo este anuncio al término de una reunión sostenida con representantes del Magisterio urbano en Cochabamba.
García señaló que tanto la dirigencia del Magisterio urbano como la del Magisterio rural aceptaron la propuesta presentada por el Ejecutivo, lo que permitirá la desmovilización de los maestros. “Esperamos contar con un decreto supremo en cinco días para que formalice aún más este acuerdo”, afirmó la ministra, quien además indicó que “se ha respondido a 16 puntos que tenían y los hemos ido viendo uno a uno”.
La firma del acuerdo entre el Magisterio urbano y el Gobierno se realizó tras la ejecución de un plan conjunto de policías y militares para desbloquear La Paz. El operativo avanzó durante la madrugada de este sábado en el desbloqueo de las carreteras hacia Oruro, Copacabana y Río Abajo. Durante las horas de la mañana, varios de los movilizados continuaban resistiendo en la zona de Río Seco, en el Distrito 7 de El Alto y en Huajchilla, lanzando piedras a los uniformados.
En las últimas dos semanas, la protesta tanto de los maestros urbanos como de los rurales se desarrolla en paralelo a las movilizaciones y bloqueos que protagonizaron sectores de campesinos “ponchos rojos”, con respaldo de dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), entre ellos Mario Argollo y el senador Nilton Condori. Este conflicto ha provocado problemas de abastecimiento de alimentos y combustible, además de afectar el tránsito de pasajeros y transportistas en distintas carreteras del país, principalmente en La Paz y El Alto.
El viernes, tras una marcha en la ciudad de La Paz, la representante del Comité Electoral del Magisterio Urbano de La Paz, Tomasa Durán, aseguró que el incremento salarial se ha convertido en una demanda prioritaria debido al contexto económico que atraviesa el país. Explicó que este pedido se debe al aumento constante de los precios de la canasta familiar y el encarecimiento del costo de vida, que afecta directamente la economía de las familias del sector.
Un día antes, el jueves, el magisterio rural informó de la ruptura del diálogo con el Ministerio de Educación. Posteriormente, los profesores procedieron a destrozar parte de la estructura de esa dependencia estatal, lanzaron piedras, destruyeron las jardineras y los contenedores de basura y agredieron físicamente a los efectivos policiales que resguardaban el lugar.