Caminando
De suma urgencia
Las secuelas de mas de cincuenta días de bloqueo inmisericorde, insensible y criminal son dolorosas para Bolivia. En lo económico, las perdidas millonarias tardarán mucho en recuperarse y muchas cifras quedarán en la simple perdida. En la salubridad, mas de una veintena de muertos por los bloqueos, varios pacientes muriendo en ambulancias que los insensibles no dejaban pasar y muchos enfermos más languideciendo en hospitales con la carencia de medicinas y oxígeno.
Y la libertad de locomoción herida de muerte, pese a que la constitución lo garantiza. Miles de ciudadanos que viajan entre ciudades y pueblos, no siempre por placer o turismo, sino por necesidades urgentes de trabajo, o negocio para su propia subsistencia, se vieron afectados en gran manera.
Cuesta imaginar el sufrimiento de centenares de choferes de camiones de alto tonelaje y cisternas. Más de cincuenta dias, sin recursos alimenticios, durmiendo en sus cabinas (de hecho, algunos murieron ahi), mendigando alimentos en algunos casos y en otros hechando mano de esos alimentos (productos perecederos) que, a la vez, se iban dañando irremediablemente al paso de los días, sin agua para el aseo personal, etc.
En otras palabras, la guerra y sus consecuencias. Pero, ¿estuvimos en guerra?. En cierta forma si. No en el sentido clásico de guerra, con ejercitos enfrentandose en campos de batalla. Pero si una guerra interna entre gobierno y sectores sociales.
Acaso una guerra de baja intensidad, porque no hubieron, afortunadamente, los miles y miles de muertos y heridos que arroja una guerra. Si hubieron fallecidos que nos duele a todos, algunos del bando bloqueador que, seguramente , sabían de los riesgos en este tipo de acciones. Y, los otros, mas de veinte victimas inocentes, algunos niños, que no sabian los motivos o las razones de los bloqueadores y sólo sufrian su enfermedad. Perdieron la vida sin haber vislumbrado una chispa de humanidad en los protestantes.
SENTIDO COMÚN
Entre los Convenios de Ginebra (que Bolivia ratificó en diciembre de 1976 y elevo a Ley de la República en mayo de 1990) esta el Derecho Internacional Humanitario, cuyo objetivo es limitar la barbarie de la guerra y proteger a las personas que no participan en la misma. Protege al personal medico, los hospitales y las unidades sanitarias, por ende las ambulancias.
Aca, huelga decirlo, el gobierno obro con mucha displicencia y lenidad al olvidar más de cincuenta dias a los inocentes, sean enfermos, o ciudadanos simples, pero con plenos derechos.
Aún si no fueramos firmantes de convenios internacionales humanitarios, ¿Dónde quedó el sentido común?. Un sentido común que hizo mucha falta entre ambos bandos en disputa.
Los bloqueadores no lo tuvieron, pero el gobierno tenía que haberlo puesto en práctica, además de utilizar con firmeza las herramientas que le confiere la Constitución, mostrando el poder del Estado, pero no lo hizo. Prefirió jugar al desgaste y, aparentemente ganó, por ahora.
En ciertas circunstancias parece ser que el sentido común es el menos común de los sentidos
¿Se reactivaran los bloqueos en algunas semanas?. Ya varios dirigentes amenazaron que solo estan en un cuarto intermedio y que volverán al conflicto.
URGENTE
Se hace pues urgente la promulgación de una Ley Antibloqueos. Algo en lo que ya vienen trabajando (aparentemente) varios diputados oficialistas. El sentido común indica que se tendría que hacer con celeridad. Sin concesiones, consultas y consensos con grupos dirigenciales que, pueden representar a algunos centenares de miles de habitantes, pero no a los 11 millones de bolivianos. Ojala que tampoco haya influencia de algunos opinadores, influencers o analistas que critiquen la nueva Ley. Hay que romper esta tradición bloqueadora de 60 años. Entonces si, estaremos en un verdadero tiempo de cambio.