Líbero
Un fantasma recorre el mundo: el tiki-taka recargado
Tras la final, el entrenador español Luis de la Fuente ha declarado que la escuadra española se ha mantenido “fiel a la idea”. Es decir, la Roja tiene una identidad futbolística desde hace largos años, que se fundamenta esencialmente en la posesión y que se conoce en términos simplificados como tiki-taka.
Es evidente que en la etapa previa que ha conducido a este onceno al segundo título mundial se ha agregado al tiki-taka una elevada presión contra el rival de turno, ejecutada por jugadores que se conocen hace mucho y que son como piezas de refinada relojería.
La idea española es una filosofía de juego en la cual cada integrante piensa más en el equipo. De la Fuente ha declarado que siente “mucho orgullo. Orgullo por esta generación de futbolistas que han ido creciendo con esta idea, fieles a la idea, haciéndola mejor, dando un ejemplo de grupo, de equipo, de familia, de grandes futbolistas, con un potencial y un talento excepcional…”, ha remarcado, según EFE.
La posesión como apuesta constante -y casi única- deriva en partidos de un promedio de más de mil pases cortos, lo cual hace que los contrincantes tengan pocas posibilidades de robar un balón y que a veces sólo vean fantasmas, como ocurrió en el cotejo que España le ganó a Francia.
En el partido del domingo 19, los españoles llegaron al 65% de posesión. Ese control le ha permitido tanto atacar como defenderse, para llegar a 20 tiros al arco, 11 de los cuales fueron entre los tres palos para poner en apuros al portero Emiliano Martínez: fue la mayor cantidad en finales de la Copa del Mundo. En el otro extremo, la escuadra de Scaloni pasó a la historia por no haber realizado ni un tiro bajo los tres palos durante los primeros 90 minutos. Mientras los peninsulares sumaron 852 pases, los argentinos llegaron sólo a 464…
Como si esto fuera poco, el portero Unai Simón, el central Cubarsí y el volante Rodri acapararon los premios a los jugadores más destacados del Mundial. Rodri, con 101 pases, y Cubarsí, con 121, superaron la marca de tres jugadores que sumaron 100 pases en una final.
Impresionan las estadísticas constantes de España, pero es indudable que también reflejan el fútbol aburrido y previsible del tiki-taka, aunque esta versión se ha renovado con variantes que contrarrestan su falta de profundidad -es más ancho que largo- y de ofensiva. En lo esencial, sin embargo, España sigue “fiel a la idea” de la posesión como carta de triunfo. Es un tiki-taka recargado, versión 2.0, pero tiki-taka al fin.
Si antes, por lo general, el premio al mejor del Mundial era conferido a jugadores de la talla de Messi, Zidane, Maradona o Ronaldo Nazario, entre otros, ahora este galardón ha llegado a manos de Rodri, un mediocampista defensivo, pero que toca y toca hasta la extenuación. Tiene arte, es eficiente en los pases, pero otros han llevado al fútbol hasta su límite con la épica. Es imposible, en pocas palabras, que Rodri marque un gol como el de Maradona a los ingleses en México 86…
La idea española produce resultados, pero la posesión carga de monotonía al espectáculo. Es como que te cuenten el final de la travesía de Odiseo -ahora que está nuevamente de moda, tras el estreno de la película de Chris Nolan-, sin disfrutar cómo los de Ítaca derrotan a Polifemo, se libran de los hechizos de Circe que los convierten en cerdos, pero no de la furia vengativa de Zeus. Si no te cansa el mismo menú todos los días, durante años, tal vez no sea difícil aceptar que España puede haber llegado a la cima futbolística para quedarse por largos -y aburridos- años.
Tomando en cuenta esta segunda estrella para España y el fin de ciclo de Argentina, con un reprochable cierre boxístico que afirman que se someterá a una investigación, ¿estamos frente a una nueva hegemonía del fútbol eficiente pero que no despierta grandes emociones? Tal parece que Alemania y Brasil así lo han entendido y se han sometido a los preceptos de profetas como Pep Guardiola.
Si así fuera, es hora de alertar que un fantasma recorre los estadios del mundo: es un tiki-taka recargado que al menos gobernará hasta 2030. Y ese año volveremos con esta columna mundialista, siempre que así esté dispuesto. Muchas gracias por su paciencia, amables lectores.