domingo 5 de abril de 2026

Perfil

El paceño es resistente, diverso, desordenado y con mirada nacional

CINCO expertos consultados por Visión 360 caracterizaron al habitante de la urbe paceña desde diferentes ángulos. La Paz conmemora este 16 de julio 215 años de la revolución que permitió su libertad.
Una vista del Illimani y de una de las calles de la ciudad de La Paz. Foto: Juan Quisbert
Una vista del Illimani y de una de las calles de la ciudad de La Paz. Foto: Juan Quisbert

¿Cuáles son las peculiaridades que identifican a un joven paceño?  Es resistente porque está forjado en la montaña, diverso, desordenado y con una mirada nacional. Estas son cuatro de las muchas características que pueden describir a un habitante de entre 20 a 40 años de la ciudad de La Paz, que este 16 de Julio cumple 215 años de la liberación del yugo español.

De acuerdo con el sociólogo Carlos Laruta, un paceño de 20 a 40 años es una   persona fuerte, “de montaña”, lo que significa que es “resistente” ante todo tipo de adversidad que se le presente, como los problemas económicos o simplemente el clima.

Claro está, agrega, si se habla del auténtico paceño, aquel que es de padres y abuelos nacidos en la ciudad de La Paz, ese es el habitante que batalla por mejores condiciones de vida para él y su familia.

Laruta también encuentra que el paceño es una persona informada, justamente porque vive en la sede de Gobierno donde se concentran los acontecimientos más variados que hacen a la realidad del país; es instruido pues al menos cursó la primaria o bien llegó hasta la secundaria; sin embargo, pese a contar con estas singularidades, es desordenado, porque sucumbe a su contexto y a su entorno.

“Intenta ser ordenado, pero es bastante desordenado”, afirma el sociólogo, quien hace notar que esta característica se refleja en que bota basura en la calle, sube y baja del minibús en cualquier lugar, no respeta los pasos de cebra y recurre al tradicional “aprovecharé”.

No obstante, si se trata de reivindicar al paceño, según Laruta, este “tiene un gran sentimiento nacional”; es decir, piensa en el país, en su conjunto, más que en su región, lo que no significa que la desconozca, pero su mirada es más nacional, más global.

En este punto existe cierta coincidencia con lo que señala el antropólogo Milton Eyzaguirre de cómo es un paceño. Para él, es integrador, lo que se explica porque La Paz recibe a muchos habitantes de diferentes lugares del país y fuera de las fronteras, que hablan distintos idiomas; por tanto, cuando el habitante de La Paz “rompe las barreras” es muy cordial, conversador y ameno con sus interlocutores.

En el ámbito gastronómico, Emilio Garnica, más conocido como el Chef sin fronteras, explica que el paceño que día a día se enfrenta a un trabajo de gran desgaste físico opta por una comida en lugar de un desayuno, precisamente porque considera que le dará energía hasta casi entrada la tarde, cuando volverá a servirse un alimento.

De esta manera también combate el frío; por eso elige entre un chairo, jakonta, thimpu o wallaque, porque son comidas que tienen caldo.
No ocurre lo mismo con quienes desarrollan un trabajo “más liviano”, que prefieren un café con llaucha, marraqueta con queso o con palta.

Garnica explica que, si bien hay una marcada diferencia con el ciudadano cochabambino -al que le gusta comer abundantemente y casi todo el día-, el paceño “no se limita en su alimentación, no come poco”, aunque no lo hace muy seguido durante una jornada.

Considera que los platillos más demandados por los paceños son la sajta, el thimpu y los pescados.

“Para el paceño de a pie, para aquel que hace un trámite o está de paso están las tucumanas y los sándwiches de chola, más que la salteña”, indica Garnica.

La gestora cultural y periodista Mabel Franco, consultada sobre los rasgos del paceño en cuanto a sus preferencias de consumo cultural, explica que es muy complicado encasillar a todos los paceños en determinadas preferencias, porque si se quiere hablar de características, precisamente la diversidad es una de ellas.

“La cualidad del habitante de la ciudad de La Paz es su absoluta diversidad, no creo que pueda encontrarle un patrón único”, indica, además porque va cambiando según el sector en el que habita.

Sin embargo, considera que la gente más joven, al menos hasta hace un tiempo, era más “arriesgada” para explorar nuevas representaciones, mientras que las personas entradas en años se resisten a las novedades y es que atesoran lo que amaron en un determinado momento como, por ejemplo, la música.

Para el economista Peter Maldonado, el paceño es una persona emprendedora, de gran iniciativa y muy trabajadora; además, porque el 80 por ciento de los habitantes es independiente, lo que significa que no trabaja para el Estado, no tiene un salario asegurado; por tanto, se las ingenia para llevar el pan de cada día a su hogar.

Indica que en los años 80, uno de cada cuatro vehículos que se tenían en La Paz era un camión, lo que demuestra que el paceño es trabajador; de ahí que fácilmente se puede ver cómo las personas ya trajinan desde las cinco de la madrugada o incluso más antes, para armar su puesto, su punto de venta o para trasladar mercadería.

Sin embargo, en su criterio, la gestión edil, liderada por el alcalde Iván Arias, no ayuda al crecimiento y engrandecimiento de la urbe paceña, donde el habitante debe desarrollar su actividad diaria y como ejemplo, solo hace falta comparar la infraestructura de la ciudad con la de Cochabamba o Santa Cruz y queda muy relegada.

 

Conflictividad 
Una característica bastante peculiar de la ciudad de La Paz es la conflictividad, porque la gran parte de las manifestaciones, exigencias y demandas de diversos sectores -desde las más relevantes hasta aquellas catalogadas como nimiedades- confluyen en su seno, lo que de acuerdo con el sociólogo Laruta marca la forma de ser del habitante de la hoyada.

“El paceño está acostumbrado, entiende que ser sede de Gobierno tiene ese costo, ese es el precio, los conflictos. Se da cuenta que es la identidad de La Paz”, dice.

Según el antropólogo Eyzaguirre, esta conflictividad “no le afecta para nada” al paceño porque, pese a las constantes protestas, él tiende a continuar con su vida.

Además, está acostumbrado a vivir en medio de grandes aglomeraciones, fruto de variadas actividades desde deportivas hasta culturales como son la festividad del  Gran Poder y las fiestas zonales. Más bien, Eyzaguirre ve una “gran capacidad de adaptación” del habitante de La Paz.

“Un paceño tiene ese tipo de actividades, esta capacidad del paceño de tener apertura, adaptarse, integrarse. Creo que viene justo con todo lo que viene con este conglomerado de conflictividad”, indica el experto.

Es más, recordó que en 2007 el paceño tenía la oportunidad de que al trasladar la sede de Gobierno a la capital, como se había planteado, se liberaría de los tumultos y las protestas, pero no lo hizo; por lo contrario, defendió su título en unidad entre todos los habitantes, en una multitudinaria concentración, en la que se demostró que no se aceptará que la ciudad deje de ser la sede del Gobierno de Bolivia.

Laruta: El desafío del paceño es desarrollar un espíritu más regional

Uno de los principales desafíos del habitante de La Paz, de acuerdo con el sociólogo Carlos Laruta, es desarrollar un espíritu regional, que le permita recuperar a la ciudad el sitial preponderante en la economía y en el liderazgo político, que los perdió a manos de Santa Cruz, que ahora tiene ambas características.

“Debe entender, ese es su desafío, que debe desarrollar su espíritu regional sin dejar ser nacional; ya no puede seguir considerándose el paceño el papá del país”, dice.

Manifiesta que muchas empresas y emprendimientos eligen a Santa Cruz como el centro de sus operaciones porque es pujante y porque cuenta con un modelo económico propio que le está dando resultados, lo que no sucede en La Paz, donde no hay un modelo de desarrollo; más bien es una mezcla “desordenada” de comercio, industria y profesionales.

Para el economista Peter Maldonado, la gran mayoría de los paceños se dedica al comercio o al transporte, en el marco de la informalidad y la independencia del Estado.

Además, indica que La Paz cada vez va perdiendo mayor competitividad porque produce menos y está rezagada, por lo que si bien dada su geografía, carece de espacio para montar grandes industrias, puede optar, por ejemplo, por el turismo, que le puede generar buenos ingresos económicos.

Referencias

OCUPACIÓN. La gran parte de la población de la ciudad de La Paz se dedica al comercio y al transporte, según el economista Peter Maldonado.

ORDEN. El paceño intenta ser ordenado, pero le gana el contexto y su entorno, dice el sociólogo Carlos Laruta.

ALIMENTO. El ciudadano paceño que tiene un gran desgaste físico prefiere servirse en la mañana comida en lugar de café con pan, según el chef Emilio Garnica.

Datos

764.617 es el número de habitantes que tenía la ciudad de La Paz, según los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda que se realizó en 2012.

Nueve son los macrodistritos en la urbe paceña, siete corresponden al sector urbano y dos al área rural. 

Tres de los cuatro órganos del Estado son albergados por la ciudad de La Paz: Ejecutivo, Legislativo y Electoral.

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