domingo 5 de abril de 2026

Hubo varias fallas

¿Dónde se quebró el sueño de producción de Lliquimuni?

En 2016 YPFB declaró no comercial el pozo luego de años de tareas exploratorias y una millonaria inversión. Hoy se discute por qué no se priorizó Mayaya.
El entonces presidente Evo Morales, el 30 de diciembre de 2014, inicia la perforación en Lliquimuni. Foto: ABI
El entonces presidente Evo Morales, el 30 de diciembre de 2014, inicia la perforación en Lliquimuni. Foto: ABI

A la luz del reciente anuncio del éxito en la perforación del pozo Mayaya Centro-X1, se ha vuelto a discutir el fracaso de la exploración en Lliquimuni Centro - LQC–X1, un proyecto con el que La Paz aspiraba a gozar de ingresos y regalías, ya que el gobierno de Evo Morales anticipaba reservas de al menos un trillón de pies cúbicos (TCF), además de una refinería, pero que fue declarado no comercial en 2016.

Solo quedaron las imágenes de cuando el entonces gobernador César Cocarico y personal de Petroandina SAM visitaban e inspeccionaban las obras en la localidad de Caranavi, antes de iniciar las operaciones, o las del entonces presidente Morales el 30 de diciembre de 2014 cuando inauguró la perforación del pozo.

“Hoy día estamos acá para iniciar la perforación, esperamos y estamos convencidos que va a haber buenos resultados”, señalaba en un acto en esa localidad en el norte de La Paz.

Morales ese día también adelantaba: “Si encontramos petróleo en el norte paceño no vamos a llevar el petróleo a refinar a Cochabamba ni a Santa Cruz; es nuestra obligación instalar una refinería aquí en el norte paceño. Los estudios definirán dónde va a ser, en qué lugar la refinería”.

Un análisis de la Fundación Jubileo recuerda  que en 2008, YPFB y Petroandina (conformada por YPFB 60% y la empresa Petróleos de Venezuela PDVSA 40%), suscribieron los contratos de servicio para realizar trabajos en 12 áreas de interés hidrocarburífero.

Infografía: Diego Gonzáles

De estas 12 áreas, la de Lliquimuni representaba la de mayor expectativa del Gobierno para encontrar petróleo y, con ello, encaminar una solución a  la insuficiencia de diésel.

Desde el año 2011 se vino anunciando con insistencia, tanto desde YPFB como desde el Órgano Ejecutivo, un potencial de 50 millones de barriles de petróleo y 1 TCF que podría contener esta área. Un aspecto de suma importancia que debe ser comprendido, y es que en la actividad exploratoria no se puede hablar de la existencia de gas y petróleo en tanto no se haya realizado una perforación que permita confirmar la existencia o no de hidrocarburos.

Sin embargo, diferentes autoridades del Gobierno de entonces se aventuraron  a lanzar valores de las posibles reservas que pudiera contener esta área, puesto que, para ello, debería perforarse no solamente uno, sino tres pozos que permitan establecer la cantidad de reservas hidrocarburíferas, señala el análisis de Jubileo.

Desde 2008 durante casi cuatro años Petroandina  estuvo  anunciando la realización de estudios sísmicos a fin de determinar el objetivo exploratorio y la ubicación del primer pozo exploratorio. Posteriormente se dilató por meses la construcción de la planchada debido a que las condiciones de acceso, según la empresa, eran muy difíciles.

Después, desde finales del año 2012, YPFB Corporación y su socia, en reiteradas ocasiones, informaron sobre el inicio de las operaciones de perforación del primer pozo; dichos anuncios se fueron postergando por el transcurso de un año y unos meses.

Finalmente, el 30 de  diciembre de  2014 se inició la anhelada  perforación del primer pozo exploratorio en el área Lliquimuni. Para entonces, las autoridades de YPFB y del Ministerio de Hidrocarburos y Energía ya habían anticipado que el campo podría contener importantes reservas de hidrocarburos líquidos que podrían solucionar los problemas del país en materia de importación de combustibles, a tal punto que el entonces presidente Evo Morales  anunció la posible construcción de una refinería. YPFB preveía  perforar otros dos pozos en esa zona e invertir en el desarrollo de gasoductos, oleoductos y una planta de procesamiento para que La Paz reciba regalías petroleras, si había resultados.

Personal de YPFB y PDVSA inspeccionaron las obras en 2018. Foto: GADLP

Según Jubileo, cuando se inició la perforación del primer pozo (denominado Lliquimuni Centro - LQC–X1) se mencionó que se utilizaría un equipo con una capacidad de 2.000 caballos de fuerza a fin de llegar a la “formación tomachi” con una profundidad de 3.897 metros.

El 18 de mayo de 2015, la empresa informó que la perforación del pozo LQC-X1 había alcanzado los 1.740 metros y que los resultados serían anunciados en octubre de ese mismo año. No obstante, en el citado mes no hubo ningún anuncio. Posteriormente, el 21 de enero de 2016 se informó  que las pruebas de producción en Lliquimuni habían sufrido cierta demora, por lo que se realizarían a finales de ese mes.

El 21 de marzo de 2016, mediante un comunicado, el entonces presidente de YPFB, Guillermo Achá, informó que el proyecto de perforación exploratorio, Lliquimuni Centro X-1, culminó con el hallazgo de volúmenes de hidrocarburos en cantidades no comerciales.

“Al terminar las operaciones de este proyecto y tras realizar actividades 100% de exploración, se ha llegado a concluir que el área de exploración que lleva su mismo nombre, registra la presencia de volúmenes de hidrocarburos que lamentablemente se encuentran en cantidades no comerciales”, indicó.

¿Qué falló?

Hugo del Granado, analista del sector hidrocarburos, explicó que es muy probable que a pesar de todas las proyecciones que se hicieron, hubiesen fallado los estudios geológicos, que las pruebas de los pozos estratigráficos hayan sido mal realizadas o con resultados equivocados. Por eso se insistió en continuar con la perforación a pesar de no contar con la información adecuada y el resultado fue un fracaso.

Un  pozo estratigráfico es una perforación usualmente de entre 100 y mil metros, aunque puede ser de mayor profundidad. Su propósito es el reconocimiento y muestreo de la columna estratigráfica (estratos de rocas), sin el objetivo de producir hidrocarburos a partir de ese pozo, según el Manual Básico de los Hidrocarburos, publicado por la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía.

Del Granado también observó que las rocas madre posiblemente no fueron bien clasificadas o estuvieron  mal interpretadas y eso llevó a errores en la información y queda la duda de la calificación que tenía PDVSA para realizar la exploración por la poca experiencia en este tipo de estructuras.

Dudas

El presidente de YPFB, Armin Dorgathen, cuando anunciaba hace poco los resultados de Mayaya Centro-X1, indicó que este proyecto comenzó en un estudio realizado por la empresa Beicip-Franlab, consultora del Instituto Francés del Petróleo. “Se recomendó que se pudiera estudiar un poco más Mayaya, pero en esa época se toma la decisión de perforar Lliquimuni; no se hace caso a la recomendación de los expertos. Es la misma empresa que recomendó no perforar Boyuy y se perforó”, manifestó.

Explicó que  el costo de Lliquimuni fue de 500 millones de dólares y no se encontró nada. “¿Cuál fue el costo de Mayaya? 50 millones y tenemos un descubrimiento de una nueva cuenca, esa es la diferencia”, subrayó.

Los trabajos para abrir caminos en Lliquimuni, en 2018. Foto: GADLP

Morales, el 15 de julio, en  sus redes sociales se jactó de que en 2019 fue su gobierno el que  anunció la inversión de más de 70 millones de dólares para la exploración del pozo Mayaya Centro-X1.  “Nos alegra mucho que nuestro trabajo siga rindiendo frutos”, escribió.Así como en su momento, con Lliquimuni se anunciaron reservas de 1 TCF y 50 millones de barriles de crudo, en  julio de 2019, Morales anunció una inversión de 76 millones de dólares para la exploración de Mayaya y calculó reservas de al menos de 5,9 billones de barriles de petróleo y 15 TCF de gas natural.

No obstante, el mismo 15 de julio cuando el presidente Luis Arce comunicó el éxito inicial de los trabajos en Mayaya, se conoció que los trabajos exploratorios permitieron verificar que en la estructura hay un potencial de 1,7 TCF.

Luis Constatini, geólogo que trabajó en Beicip-Franlab y participó en la intervención en Lliquimuni, en una entrevista con Los Tiempos, dijo que quienes  tenían poder de decisión optaron por la opción más arriesgada y menos visible como estructura y prospecto. “El riesgo de no hallar hidrocarburos era muy grande y, de hecho, el pozo Lliquimuni Centro no encontró nada”, dijo. La mejor opción era Mayaya por entonces.

El analista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, explicó que el área de exploración denominado Lliquimuni es extensa y la perforación del pozo del mismo nombre respondió a estudios realizados por Petroandina; se hicieron trabajos de aerofotogrametría, magnetotelúrica,  de sísmica 2D. Luego se perforó el pozo, se encontraron hidrocarburos, pero en poca cantidad. “Muchas veces se perfora, se halla hidrocarburos, pero el reservorio es pequeño y no justifica hacer la inversión, monetizarla y recuperar la inversión”, apuntó.

Agregó que en Lliquimuni se perdió dinero del Estado, recursos que pudieron invertirse en salud, educación; porque al tratarse de un área de exploración nueva, cuando se interviene un pozo, la inversión y gasto es a cuenta y riesgo del operador. En cambio, si una empresa privada invierte, y un pozo no da resultados, las pérdidas son asumidas por la compañía.

Velásquez remarcó que ahora que anunciaron los resultados de Mayaya, no es correcto anticipar reservas probadas de 1, 7 TCF, porque aún debe investigarse y al menos realizar la perforación de dos pozos de delimitación para validar el potencial.

El pozo Mayaya Centro - X1 donde se anunció un éxito. Foto: YPFB

YPFB concentra inversión, cae participación privada

Entre 2006 y 2023, la mayor parte de la inversión global en hidrocarburos estuvo en manos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y las empresas subsidiarias.

La inyección de capital  de las empresas privadas ha ido en descenso, según revelan cifras de YPFB expuestas en sus informes de rendición pública de cuentas.

Por ejemplo, en 2023 se programó una inversión total de 539,7 millones de dólares  en las actividades de toda la cadena de hidrocarburos: exploración, explotación, distribución, transporte, plantas e industrialización, refinación, almacenaje, comercialización y otros.

De este valor las empresas privadas solo ejecutaron el 7% , es decir 35,3 millones de dólares.

Mientras que YPFB casa matriz invirtió  el 49%, unos 265,7 millones de dólares y las empresas subsidiarias 238,6 millones de dólares.

El pico de inversiones en el sector fue en 2013 con 2.114,6 millones de dólares.  En ese año, las operadoras privadas ejecutaron 562,6 millones de dólares, YPFB casa matriz 538,6 millones de dólares y las subsidiarias 718 millones de dólares.

YPFB estima invertir ahora  aproximadamente 400 millones de dólares en facilidades y la perforación de tres pozos adicionales en el sistema petrolero descubierto recientemente con la perforación del pozo Mayaya Centro-X1 de Investigación Estratigráfica (MYC-X1 IE).

La estatal, con la Gerencia Nacional de Exploración y Explotación, invirtió hasta el momento aproximadamente  80 millones de dólares.  

Para la entrada de producción temprana de hidrocarburos , se plantea transportar una planta existente y construir un ducto desde Mayaya hasta Senkata, así como también evacuar los líquidos a Sica Sica.

Ríos: Se perforan 15 pozos al año, YPFB no puede sola

Al ingresar con exploración a una zona potencial, se deben perforar 15 pozos seguidos, no uno o dos, para encontrar reservas de hidrocarburos, pero Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no puede hacer sola ese trabajo, debe dar paso a las operadoras privadas, opinó Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos y analista del sector.

“A YPFB no le da los recursos para hacer 46 nuevos proyectos exploratorios, es una cantidad enorme de plata. Hasta en Arabia Saudita en la exploración se comparte el riesgo con empresas privadas”, dijo.

Por eso es que hace mucho que se pide a YPFB ingresar en estas tareas exploratorias con el sector privado, pero el problema es que las empresas petroleras en Bolivia  no cuentan con los suficientes incentivos, solo se les remunera con 27 dólares por barril producido en lugar de 85 dólares.

Según Ríos, se necesita ingresar en las zonas con potencial de hidrocarburos con la perforación de 15 pozos para tener resultados, pero YPFB no puede hacerlo sola. Yacimientos ha invertido, 100, 80, 50 millones de dólares en pozos y no hubo descubrimientos de reservas.

Añadió que en la industria petrolera es normal que la exploración arroje como resultado pozos secos; por eso lo que se critica es que se haya dejado solo en manos de YPFB toda la tarea de búsqueda de reservas de hidrocarburos.

Ríos explicó que fuera de Lliquimuni tampoco hubo éxito en proyectos exploratorios como Sararenda Boyuy, Astillero y otros. “La esperanza de y oportunidad existe, por eso Mayaya es bienvenido. Lo que pasa es que no podemos perforar tan poco para reponer la cantidad de hidrocarburos que hemos ido produciendo y quedarnos como un país importador de gasolina, diésel o GLP pronto”, remarcó Ríos.