martes 31 de marzo de 2026

Alimentos

Del chairo al ají: todo el sabor de Bolivia a un hervor de distancia

Desde hace  menos de una década solo se necesita una caldera de agua hirviendo para poder disfrutar de manjares como lawas y chupes tradicionales.
Tres comidas nacionales producidas en Bolivia. Foto: Paulo Lizárraga / visión360
Tres comidas nacionales producidas en Bolivia. Foto: Paulo Lizárraga / visión360

El chairo es una de las sopas más representativas del país. Contundente y caliente, es ideal para los meses de invierno y calmar el hambre más feroz. Pero también es un platillo que requiere de bastante tiempo de preparación, por lo que el creciente mercado de alimentos bolivianos instantáneos es una gran ayuda para los golosos sin tiempo.

Aunque la creación de sopas instantáneas ya tiene una larga historia en Bolivia, la oferta de lawas y chupes más consistentes es relativamente reciente. Tal es el caso de las empresas Sabrosito, Cocinero y Sabor Andino, que en menos de una década expandieron su oferta de refrescos y cremas a platillos más complicados y “llenadores”.

“Lo que pasa es que en la vida moderna la rutina no permite tener mucho tiempo para preparar la comida. Especialmente si una persona vive sola y es estudiante, por ejemplo”, explica la gerente comercial de la marca Sabor Andino, Rossana Huaillani.

Comodidad, palabra clave

Los alimentos en oferta de las empresas nacionales fueron creados con el objetivo de facilitar la vida de sus clientes. “No toma mucho tiempo prepararlos. Quizá algunas de las sopas más complejas requieren el remojado de algunos de los ingredientes previo a verter el agua hirviendo, pero  no toma mucho tiempo”, asegura el gerente de la empresa sucrense Sabrosito, Milton Rodríguez.

Bajo esa premisa es que empresas ya establecidas y  nuevas comenzaron a explorar el potencial de la comida instantánea. En algunos casos reemplazaron a los productos que, anteriormente, eran los más vendidos.

Es lo que ocurrió con Sabor Andino. Antes, la empresa alteña tenía preferencia por los refrescos instantáneos. Pero hace unos cuatro años comenzó con la sopa de quinua, entre otros productos de ese tipo. “A la gente le gustó mucho y las ventas subieron rápidamente”,  revela Huaillani.

Uno de los grandes atractivos de esta comida es que es muy fácil de preparar, ya que no viene empaquetada en un sobre, como otros de sus productos, sino que repite la fórmula ganadora del ramen instantáneo: la sopa de quinua viene en vaso.

“Simplemente se hierve el agua y se vierte sobre el preparado deshidratado que está en el vaso. Se espera cinco minutos y ya se puede comer. Otras comidas, como la quinua con manzana, tardan aún menos. Todo esto es ideal para quienes no pueden dedicarle muchas horas a la cocina”, agrega la gerente comercial de Sabor Andino.

De hecho, tanto Huaillani como los representantes de los otros emprendimientos prevén que, cada vez más, aparecerán nuevas iniciativas similares, precisamente por el cada vez más escaso tiempo.

“Nuestras comidas son muy ricas, nutritivas y consistentes... Pero no son de preparación simple o rápida, incluso cuando consigues simplificar la preparación de algunos de los ingredientes, como el ají en polvo o el mote precocido. Para un buen chairo paceño, una cazuela de maní chuquisaqueña, una lawa de choclo o un picante de lengua, la o el amo de casa debe pasar mucho tiempo en la cocina, algo que ya no es factible”, considera Wálter Torrico García, de Productos Cocinero, de Sucre.

Así, la opción de los alimentos instantáneos es muy atractiva. “Incluso la persona más atareada podrá comer bien, tardando hasta 20 minutos como máximo”, agregó.

El beneficio se presenta en el costo de los productos. Desde cinco bolivianos a un máximo de 30, las ofertas de las empresas buscan llegar a la mayor cantidad posible de bolsillos.

“Nuestra intención no es desangrar a los consumidores nacionales. Todo lo contrario, especialmente considerando que muchos universitarios están entre los que más recurren a los alimentos deshidratados”, complementa Rodríguez.

Alimentos de gran duración

Otra de las grandes ventajas es que no son productos de corta vida. La mayoría pueden durar hasta poco más de un año antes de tener que ser desechados.

“Al ser comida deshidratada su duración es mayor que la de los productos frescos. Esto permite que se pueda tener una gran cantidad en reserva para momentos de emergencia o para reducir la compra de otros productos perecederos, que tienen que ser consumidos lo antes posible”, agrega Torrico.

La  validez de la comida es definida por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag). En promedio, los alimentos instantáneos pueden conservarse en perfecto estado por un año, quizá un poco más si se conservan en ambientes secos. En el caso de lugares de temperaturas más altas, la fecha límite es ocho meses.

Respecto a la  calidad de las comidas, los responsables de las empresas aseguran que los alimentos deshidratados no pierden mucho en valor nutricional. Los ingredientes son todos naturales y se trata de usar lo mínimo en conservantes artificiales.

Eso sí, si  bien no dudan en garantizar el valor de sus productos, reconocen que no pueden ser los únicos alimentos en una dieta. Son un apoyo, pero tampoco reemplazan a un chairo o una cazuela de maní preparados de forma tradicional.

Pero, incluso en esos casos el procesamiento que utilizan ayuda, ya sea con ingredientes clave en polvo como el maní, caldos de res y de pollo, y los condimentos como sal, hierbas y pimienta, entre otros.

Cocinero, por ejemplo, tiene todo lo necesario para agregar al pollo, lengua o colita de cordero para los picantes.

Cambio de enfoque

Las tres empresas consultadas por Visión 360 ya tienen años en el mercado, aunque el enfoque en los platillos más contundentes como productos instantáneos es más reciente.

Tal es el caso de Productos Cocinero, empresa que este año cumple seis décadas de existencia. Cuando comenzaron sus operaciones en la capital boliviana, se enfocaron principalmente en la venta de uno de los principales productos de su departamento: el ají. Sea amarillo o rojo, el picante en polvo llegó a las cocinas del país.

Con el tiempo ampliaron su oferta al tradicional api, compitiendo con Sabrosito, entre otras marcas nacionales, y refrescos tradicionales como la famosa horchata de coco sucrense.

Pero hace cuatro años que ampliaron  su oferta. De igual manera, sus competidores como Sabrosito y Sabor Andino comenzaron a deshidratar el mote, chuño, papa y charke por las mismas fechas, todos con buenos resultados comerciales.     

Actualmente, cada una de las empresas tiene un catálogo de entre 50 y más de 250 productos a la venta. Llegan a todo el país y se pueden hallar en los  supermercados y tiendas de barrio.

“Tenemos la ventaja que todo puede deshidratarse. De esta forma vamos estudiando cómo transformar nuestras recetas en nuevos productos para el país”, informa Rodríguez.

“La gente gusta mucho de  nuestros sabores nacionales. Claro que algunos venden más que otros y cada uno tenemos nuestro producto estrella, pero le aseguro que el futuro se viene en sobres”,  agrega Huaillani.

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