martes 24 de febrero de 2026

Servicio completo

Cremación, una opción para decir adiós al amigo de cuatro patas

El futuro proyecto de la empresa es extender el servicio a Cochabamba y Santa Cruz, y en esta última ciudad levantar un cementerio para que descansen los restos de los animales.
Dos dolientes en una de las salas destinadas al velorio de Angelitos de Dios. Foto: Leny Chuquimia / Visión 360
Dos dolientes en una de las salas destinadas al velorio de Angelitos de Dios. Foto: Leny Chuquimia / Visión 360

Cuando llega el momento de decir adiós a una mascota, considerada un integrante de la familia, la cremación de sus restos se convierte en una opción para una despedida digna.

Este servicio ya se ofrece en la ciudad de La Paz y es impulsado por varios emprendedores y empresas. Una de ellas es Angelitos de Dios, la que, sin embargo, marca la diferencia porque incluye dos salones velatorios y aplica un protocolo para dar una  atención cálida, empática y segura.

Cristhian Martínez, responsable de Marketing y Ventas, contó  a Visión 360 que este  servicio está disponible desde el pasado 12 de agosto; sin embargo, la iniciativa nació mucho más antes, casi un año atrás.

En esa oportunidad, los propietarios, que son tres, vieron la necesidad de brindar un servicio que garantice que los restos incinerados corresponden a la mascota. Además, de efectuar una despedida “honorable” en retribución a quienes en vida solo dieron alegrías y momentos memorables.

“No había un lugar donde llevar (el cuerpo de una mascota que perdió la vida), para velar y despedirse de buena manera”, indicó.

Un altar durante el velatorio.      Foto: Leny Chuquimia / Visión 360

Martínez contó que él perdió a su mascota llamada Balto, un perro mestizo; sin embargo, no tuvo la oportunidad de cremar sus restos o hacerle una despedida, solo guarda las fotos de cuando el perrito estaba vivo. “Este tipo de vivencias tristes nos vuelven más sensibles y empáticos”, indicó.

Por tanto,  explicó que cuando nació la idea de montar un crematorio para animalitos de todo tipo, no solo perros o gatos, había que iniciar la construcción de la infraestructura y tramitar todos los permisos de ley, tales como la licencia ambiental, permiso de funcionamiento y Número de Identificación Tributaria (NIT), entre otros, lo que demoró casi un año entero.

“Lo que sí recalcar es que somos una empresa legal y constituida”, señaló el representante de la empresa.

Martínez aseguró que el servicio está a disposición las 24 horas del día y contempla el recojo del cuerpo del animalito; su traslado hasta la infraestructura con tres acompañantes; el velatorio en el que se ofrece café, mate o refrescos; la urna que el cliente elige de una variedad de modelos; la toma de la huella de la mascota; un poco de su pelo en un frasco como un recuerdo del momento de la partida y la despedida. 
Además, Angelitos de Dios extiende un certificado que respalda la cremación y tiene todos los datos de la mascota, además ofrece una guía para el duelo.

Uno de los hornos de capacidad industrial.     Foto: Leny Chuquimia / Visión 360

En cuanto a las urnas, explicó: “Tenemos unas muy bonitas y amigables con el medioambiente”. Son unas vasijas que encima llevan una planta natural, con lo que se quiere simbolizar que después de la muerte hay vida.

Agregó que los costos del servicio varían de acuerdo con el peso del animalito, los que son de introducción al mercado, por inicio reciente.

La cremación de un animalito de uno a cinco kilos cuesta 700 bolivianos; de cinco a 10 kilos, mil bolivianos; de 10 a 15 kilos, 1.300 bolivianos; de 15 a 20 kilos, 1.500 bolivianos y de 20 kilos en adelante tiene un precio de 2.300 bolivianos.

El representante de la empresa dijo que Angelitos de Dios cuenta con cuatro hornos de capacidad industrial para la cremación, proceso que demora entre seis y ocho horas.

Además, los dos salones velatorios pueden albergar hasta  15 personas cada uno.
Este emprendimiento dio empleo a 10 personas, entre quienes se cuenta personal que opera los hornos, se encarga de la limpieza, las ventas y la secretaría.

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Los proyectos futuros de Angelitos de Dios apuntan a extender el servicio de cremación a las ciudades capitales de Cochabamba y Santa Cruz, y en esta última región levantar un cementerio de mascotas.

Martínez indicó que se pensó principalmente en  la ciudad de Santa Cruz, por el espacio, porque en la sede de Gobierno es muy complicado ubicar un terreno que se preste para instalar un cementerio para que descansen los restos de las mascotas.
Reflexionó que los animales de compañía deben recibir mucho cariño, pero no solo eso, también los propietarios deben  cuidarlos; por ejemplo, en su alimentación y su vacunación.

Otras empresas que brindan este servicio son, por ejemplo, la Funeraria Valdivia, que también cuenta con un cementerio de mascotas Amigo fiel, ubicado en Chinchaya; Crematorio de mascotas Mestizo, cuyas oficinas están en la avenida Tejada Sorzano, en la zona de Miraflores; y Huellitas en el cielo, que está en Facebook, para algún contacto.

Uno de los hornos de capacidad industrial.  Foto: Leny Chuquimia / Visión 360

Una guía de duelo para la partida de un compañero

Afrontar el duelo por una mascota de compañía es un proceso emocionalmente duro al que muchas personas se enfrentan en algún momento de sus vidas. Los animales de compañía son miembros queridos de la familia, compañeros leales y una fuente constante de amor y alegría. Cuando llega el momento de despedirse, ya sea debido a la vejez, enfermedad o circunstancias imprevistas, es natural experimentar una amplia gama de emociones.

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De acuerdo con la guía de duelo de Angelitos de Dios, este proceso parte de una negación inicial; es como sentir incredulidad y negarse a aceptar la pérdida; puede haber sensación de shock, de aturdimiento donde cuesta entender que el animal no está presente.

Luego se pasa a la ira y culpa a medida que la realidad se asienta; existen sentimientos de enojo y frustración. Posteriormente viene la depresión que aparece conforme la partida de la mascota se hace más evidente, es normal sentir tristeza y sensación de vacío.

Conforme va pasando el tiempo surge la aceptación, lo que no significa que desaparece el dolor, pero las emociones se hacen más manejables. Finalmente está la fase del recuerdo y la reconstrucción, en la que se piensa en el animal y se valoran los momentos compartidos. En este punto se encuentran maneras de mantener viva la memoria del compañero, del peludito.  

La etapa del duelo es necesaria para los propietarios.   Foto: Leny Chuquimia / Visión 360 

La duración del duelo por la pérdida de una mascota varía de una persona a otra; también depende de la intensidad del vínculo. Aquellas personas que tuvieron una relación “más profunda” pueden demorar más tiempo en asumir la partida. Las circunstancias también influyen en este período.

Las mascotas, en el caso de los perros, viven unos 10 años en promedio, por lo que las personas deben estar preparadas para aceptar el proceso de la muerte y no negarse a adoptar.