martes 7 de abril de 2026

Los músicos no ganan por las regalías

Covers y shows en vivo: la receta para la actual cumbia en Bolivia

La necesidad de capturar el interés del público en las presentaciones y fiestas obliga a los artistas a trabajar más en crear covers de temas exitosos y a arriesgarse con propuestas novedosas.
Agrupación actúa en vivo en una fiesta. Esta es la principal fuente de ingresos. FOTO: Grupo Cumbia Boliviana en Facebook
Agrupación actúa en vivo en una fiesta. Esta es la principal fuente de ingresos. FOTO: Grupo Cumbia Boliviana en Facebook
lunes 30 de septiembre de 2024

En  cuanto comienzan a sonar las primeras notas, la audiencia, atenta, reconoce acordes familiares, pese a lo “tropicalizado” del ritmo. Lo más seguro es que la música que hace bailar en la fiesta es una versión en cumbia chicha o villera de algún éxito del pasado.

“Puedo asegurar que todos los músicos quieren crear un gran hit. Queremos que la siguiente canción que escribamos se convierta en un clásico... Pero no siempre se logra. Por eso muchos talentos prefieren hacer covers de algo que sí probó que funcionaba”, explica a Visión 360 el reconocido cantante David Castro.

La audiencia de estas presentaciones está más interesada en bailar, y para ello busca lo conocido. FOTO: Grupo Cumbia Boliviana en Facebook

 

En los últimos años se han manifestado varias críticas hacia los grupos de música tropical respecto a la falta de originalidad. Se cuestiona que más que presentar ofertas nuevas, lo que se hace es adaptar los trabajos de  otros compositores a los ritmos tropicales.

“Yo no soy nadie para criticar cómo trabajan otros artistas, pero es cierto que, en los últimos tiempos, hay colegas que se han enfocado en solo un tipo de música tropical, ignorando otros. Se van a lo seguro, dejando de lado otras iniciativas más arriesgadas”, complementa Rubén Luna, cantante y compositor del grupo Veneno.  

De esta forma, en los recitales de muchas de estas agrupaciones se escuchan más los covers, ya sean de las cumbias más clásicas, tanto nacionales como internacionales, como Pasito tun tun, a adaptaciones de piezas de otros géneros.

Un afiche publicado en Facebook en el que se promocionan agrupaciones nacionales de música tropical para fiestas de todo tipo. FOTO: Grupo Cumbia Boliviana en Facebook

 

Puro negocio
Óscar García, productor, compositor y docente del Conservatorio Plurinacional de Música, indica que lo que pasa es que varias de las agrupaciones tropicales del país tienen como objetivo ganar la mayor cantidad posible de dinero. Para eso necesitan de algo que sí saben que pega con su público, en vez de correr riesgos con propuestas  que, quizá, no logren contactar con la audiencia.

“Al final es un cálculo de costo-beneficio bastante claro: una versión en cumbia chicha o villera de, por ejemplo, un tema de Hombres G, es más rentable que  presentar algo desconocido”, explica a Visión 360 el experto. Remarca que esto se debe a que la gran mayoría de las orquestas y agrupaciones no vive de las regalías de la venta de discos.

A esto se suma que la industria de la música cambió mucho en los últimos años. Principalmente en lo que se refiere al consumo de las composiciones y al acceso de la audiencia a ellas.

“Estos músicos no esperan vivir de las ventas de sus discos, menos aún de la cantidad de reproducciones en las plataformas. Ellos saben que su principal ingreso económico son las presentaciones en vivo”, dice García.

Así, los grupos se forman para animar las fiestas particulares o de instituciones como colegios, empresas y otros. O también para presentarse en discotecas, como parte de una alianza en la que el local ofrece un grupo en vivo como su principal atractivo.

“Queremos que la siguiente canción se convierta en un clásico... Pero no siempre se logra. Muchos talentos prefieren hacer covers”.
David Castro

Eso  no quiere decir que la labor no sea dura. El productor destaca que esta opción también implica mucho trabajo, requiere de un buen sistema operativo y de producción,  pero que es de otra naturaleza a la que realizan quienes graban discos y quieren consolidar su propuesta a largo plazo entre la audiencia.

“Trabajan de forma agotadora, 24/7 como suele decirse. Actúan el lunes en un boliche, el martes tienen una graduación, el miércoles van a una discoteca para celebrar el cumpleaños de alguien, el jueves tienen que animar en otro lugar y el viernes tienen un matrimonio”, agrega.

Verbena oaceña 2023, donde reinaron los grupos tropicales. FOT: AMUN

 

Complementariamente, Castro recuerda que, como parte esencial de su oficio, los músicos que actúan en vivo están obligados a lograr que la gente quiera salir a bailar, que recuerde que es el grupo o cantante en específico el que les animó  a “mover el esqueleto” y, por tanto, quiera volver a contratarlos.

“Es por eso que es más sencillo para ellos tomar un éxito del pasado, o de otro género, darle su toque personal y así garantizar que sus clientes los sigan contratando en nuevos eventos”, explica el cantante.

Esto afecta incluso a la educación. Como docente del Conservatorio, García vio cómo varios jóvenes promesas aprenden solo lo necesario como para poder actuar bien en vivo y abandonan la institución. “La verdad es que para ganar un buen dinero no es que necesiten más”.

$us 6.000 
es uno de los costos mínimos para contratar un conjunto de música tropical en vivo en una fiesta en el país. El monto varía dependiendo del local y del evento en cuestión.

Es que la cumbia más solicitada en Bolivia no es un género muy complicado. “Es sumamente sencillo poder adaptar un tema al ritmo de la cumbia chicha o villera. Si no tienes a alguien con preparación, ahora cuentas con muchos instrumentos digitales. Y cuando ya tienes lista tu versión, vas para adelante”, dice Luna.

No es de extrañar, ya que estas iniciativas pueden llegar a ganar muy bien solo con  las fiestas privadas como de 15 años o matrimonios, sin contar con los eventos institucionales como graduaciones y otros.

Los costos de contratación varían de grupo a grupo y de evento a evento. Influyen desde el lugar de la celebración, la cantidad de invitados, la duración requerida de la actuación, si son más de un set y muchos otros factores. Tener una banda puede llegar a costar, mínimo, entre seis mil y ocho mil dólares por hora y media de show.

David Castro en concierto.  FOTO: David Castro

 

Luna explica que esto cambia la naturaleza de la relación entre el cliente y los músicos. “Te das cuenta de forma inmediata si los estás perdiendo. Eso incentiva a que los repertorios tiendan a quedarse en lo familiar”.

Y los intérpretes tienen que estar muy atentos a esas reacciones, ya que el más mínimo error puede llevar a que pierdan un cliente ante una competencia implacable: las redes sociales.

Debido a la acelerada digitalización de la música los grupos en vivo compiten, muchas veces, con sus trabajos registrados en plataformas que utilizan para promocionarse.

“Cualquiera con acceso a internet puede descargar uno de los  covers que el grupo colgó para hacerse conocer, lo que, obviamente, resulta más barato”, concluye García.