domingo 31 de mayo de 2026

Editorial 10-11-2024

Transición necesaria

En todo caso, el desafío está lanzado y resta ver si los bolivianos transitan a mayor velocidad al uso de vehículos eléctricos.
domingo 10 de noviembre de 2024

La transición hacia el uso de vehículos eléctricos (VE) no es una moda pasajera ni una iniciativa idealista. Se trata de una necesidad urgente que está siendo impulsada en el mundo por la amenaza tangible del cambio climático, la contaminación atmosférica y la inminente escasez de recursos naturales. Adoptar los VE no solo implica un cambio de tecnología, sino una transformación en la forma en que nos desplazamos y cómo gestionamos los recursos energéticos de nuestro planeta. 


En el caso de Bolivia, la urgencia tocó las puertas este año, pero fundamentalmente debido a la acelerada declinación de producción de gas natural y líquidos asociados, el peso asfixiante de la subvención a los carburantes, el desabastecimiento que se agravó en estos días como consecuencia del brutal bloqueo de caminos en Cochabamba y la toma de conciencia de que las cosas tienden a empeorar si no se aplican medidas fuertes, y seguramente impopulares, algo que suele estar fuera del cálculo de un Gobierno que busca la reelección.


La transición al uso de vehículos eléctricos dejó de ser un asunto de charla pasajera y ahora se presenta como una seria alternativa frente al oscuro panorama para el futuro de los vehículos a combustión en el país, cuyos propietarios, en estas últimas semanas, ya se acostumbraron a realizar inmensas filas y perder mucho tiempo para poder llenar el tanque. Entonces, se trata de resignarse a vivir con estos sobresaltos o de apostar a la transición.


En su edición del pasado domingo 3 de noviembre, Visión 360 presentó a sus lectores un reportaje que revela que la compra de vehículos eléctricos va en aumento, aunque aún con cifras muy moderadas, debido a varios factores como, por ejemplo, las dudas que existen sobre el rendimiento de este tipo de transporte y la poca cantidad de centros públicos de abastecimiento de energía eléctrica. Son apenas 14 los que existen en todo el país, muchos de los cuales no presentan movimiento o no cuentan con el equipamiento completo para cargas rápidas.


Tener políticas para incentivar la circulación de estos vehículos tardó años. La primera llegó con la promulgación del Decreto Supremo 4539, del 07 de julio de 2021. La norma estableció una estrategia integral destinada al ahorro y eficiencia energética a través de incentivos tributarios y financieros para la fabricación, ensamblaje, importación y uso de vehículos automotores y maquinaria agrícola de tipo eléctrico e híbrido.


De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, tras la reglamentación y aplicación se logró el ingreso de 3.388 motorizados eléctricos al parque automotor del país, solo contando a los importados. Entre julio y diciembre de 2021 se importaron 601 motorizados eléctricos, en 2022 la cifra subió a 894 y en 2023, a 1.893. Aún no se tiene la cantidad de 2024. Con todo, las cifras son muy pequeñas en relación con el parque automotor de vehículos de combustión, que en 2023 llegó a 2.470.622 unidades.


Solo en La Paz, hasta septiembre, la Alcaldía registró 112 vehículos eléctricos -radicados en el municipio- que decidieron acogerse a los incentivos impositivos para este tipo de transporte. Esto sin contar a los usuarios que aún no se han registrado o que están radicados en los municipios vecinos.
Pese a todo, la transición es muy lenta y se debe, entre otras cosas, a los mitos que existen sobre este tipo de vehículos como, por ejemplo, la seguridad, la potencia, la velocidad del tiempo de carga de la batería y la duración de la misma.


Ante ello, los conocedores sostienen que estos vehículos pasan por los mismos exámenes de seguridad que los autos de combustión interna, que suben sin problemas las empinadas cuestas de La Paz y que existen modelos que pueden realizar recorridos de hasta 200 kilómetros con una sola carga, que se puede realizar en solo unas horas.


En todo caso, el desafío está lanzado y resta ver si los bolivianos transitan a mayor velocidad al uso de VE.

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