viernes 3 de abril de 2026

Editorial 07-09-2025

Corrupción verde olivo

Ya es hora de que la corrupción sea extirpada de raíz en la Policía y eso depende de los jefes y de las autoridades del Ejecutivo.
martes 09 de septiembre de 2025

Una de las principales banderas electorales del candidato a la Vicepresidencia por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), Edman Lara, es la lucha contra la corrupción y, en particular, la lucha contra la corrupción en la Policía Boliviana, institución que conoce desde dentro porque fue formado en sus aulas.


Y no es exagerado decir que este planteamiento debe ser uno de los motivos principales, sino el principal, que explica su exponencial crecimiento en la preferencia ciudadana. No es para menos, los bolivianos estamos cansados de los policías corruptos, de los que te cobran para pasar por alto una infracción de tránsito, los que encuentran hasta el más ridículo motivo para obtener una “mordida” antes de otorgar la inspección técnica vehicular, los que ponen sus números personales en la boleta de infracción cuando inmovilizan un vehículo, para que luego el arreglo sea entre dos.


Los bolivianos estamos cansados de policías que en lugar de garantizar la seguridad ciudadana aparezcan formando parte de bandas de narcotraficantes, contrabandistas y traficantes de autos indocumentados, cansados de jefes antidroga que son narcos. Estamos cansados de que la institución encargada de proteger nuestra seguridad, la que alimentamos todos con nuestros impuestos, esté infectada de este cáncer.


Y no es que la metástasis se haya extendido a toda la institución, porque hay policías de honor, sin duda, pero todo indica que no son la mayoría absoluta. Además, seguramente muchos policías que comenzaron la carrera con el pie derecho, a la larga sucumben ante estas prácticas corruptas, de las que se habla mucho en distintos círculos de la sociedad y sobre las que Lara dio detalles reveladores durante esta semana.


Dijo que lo que existe es una espiral de corrupción que comienza en los policías de base y llega hasta el Comando General y luego hasta una cartera de Estado, el Ministerio de Gobierno. Explicó que los primeros deben entregar una renta cada lunes al comandante de la unidad a la que pertenecen, quien luego pasa su parte al comandante departamental y luego al comandante general, hasta terminar en la cartera de Gobierno.


Dijo que, además, se paga para ocupar ciertos puestos en la Policía Boliviana, especialmente los que se prestan para hacer mejores “recaudaciones”, como por ejemplo la Unidad de Tránsito o la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico. Contó que incluso se alquilan las camionetas para hacer patrullajes y que los efectivos negocian hasta los vales que reciben para la gasolina.


Temerarias las acusaciones que hizo, en parte probablemente alentadas por sus afanes electorales, pero lo cierto es que no es la primera vez que se conocen. Los periodistas han recibido innumerables denuncias de este tipo, en esta y en anteriores gestiones. Policías recolectando dinero fruto de la corrupción para sus superiores, haciendo volteos al narcotráfico, extorsionando, etc. Esto debe acabar.


Solo en el primer mes de este año 10 policías fueron dados de baja por corrupción, por lo que el entonces ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, anunció la conformación de una comisión especial para investigar estos casos. Entonces dijo que en lo que iba de su gestión 1.394 policías fueron dados de baja. 


Ese mismo mes la justicia ordenó la detención por 90 días en la cárcel de Palmasola para el capitán de la Policía, Jaime Humberto F. C., acusado de liderar una banda de atracadores que secuestraron y robaron autos en diferentes partes del país. No era un desconocido en el mundo del crimen; en 2012 había sido enviado a Palmasola junto a otros tres policías de la Interpol, acusados de secuestrar a una mujer y exigirle  20 mil dólares por su liberación.


Hombres como este no pueden vestir uniforme, a no ser que sea uno a rayas y detrás de los  barrotes. Son un peligro para la sociedad. Ya es hora de que la corrupción sea extirpada de raíz en la Policía y eso parte de la formación y de la voluntad de la institución y del Ejecutivo. 

 

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