domingo 5 de abril de 2026

Editorial 9-02-2025

En la antesala del 17 de agosto

Lastimosamente ese es el panorama que vivimos los bolivianos en un momento tan decisivo para el futuro del país.
domingo 09 de febrero de 2025

Rumbo a las elecciones del domingo 17 de agosto, los bolivianos nos encontramos sumidos en una marea de incertidumbre y la única certeza que tenemos es que la economía va cuesta abajo. A poco más de seis meses de esa fecha decisiva, el modelo naufraga y no vemos con claridad cuál es la tabla a la que deberíamos aferrarnos para no tocar fondo y tampoco vemos a quienes podrían eventualmente conducir el salvataje.  


El panorama es muy delicado y los políticos de izquierda, derecha, centro y de todo lado lo que hacen es batallar en este momento por objetivos personales y corporativos, aunque todos con el discurso (de campaña) de que lo hacen por Bolivia, por el pueblo.


En el oficialismo, el histórico e “intocable” jefe masista se niega a renunciar a su obsesión por volver a la silla presidencial, pese a que hay un fallo constitucional que se lo impide y su popularidad se diluye a la par de su autoencierro en Lauca Ñ. Y su heredero político, Andrónico Rodríguez, lanza discursos para marcar distancia con el “viejo” MAS y camina de proclamación en proclamación cual suplente que se alista para entrar en cancha en caso de que el titular falle. 
En el bloque “arcista” la cosa no es diferente. El hasta hoy único candidato posible, el propio presidente Luis Arce, aparece en encuestas con porcentajes casi marginales y, pese a ello, mantiene un discurso de continuidad que no es bien recibido. Los bolivianos quieren cambios radicales porque saben que el país lo necesita. Así lo refleja la última encuesta encargada por el empresario Marcelo Claure, quien irrumpe en el debate político mostrando notables tropiezos como su admisión de que desconoce qué es el modelo de desarrollo cruceño.


En la oposición tampoco hay un candidato desequilibrante y menos una propuesta de modelo que sea alternativa clara al actual y que evite que el país pise fondo. Lo que hay son precandidatos para todos los gustos, con discursos y propuestas tan variadas como los colores de sus siglas, muchas de ellas sin personería jurídica, es decir, sin valor para presentarse en las próximas elecciones.


Así, tenemos a postulantes como Manfred Reyes Villa o Chi Hyun Chung, quienes aparecen bien ubicados en algunas encuestas, pero con respaldos focalizados solo en algunas partes del territorio nacional, por lo que no se podría decir, al menos en este momento, que son la alternativa de alcance nacional. 


En otro lado están los políticos que alientan la unidad de las fuerzas de la oposición, quienes además de no dar señales de renovación de liderazgos tampoco tienen una propuesta única que responda a esa demanda nacional de cambios de fondo. Algunos de ellos, por cálculo político, no se atreven siquiera a hablar directamente de un reajuste en la subvención de carburantes, cuando la población ya está consciente de que ello es necesario.


Hay también un grupo de aspirantes a la Presidencia que, con suerte, lo más que pueden conseguir es alguna representación legislativa, pero insisten con dispersar el voto sabiendo que ello únicamente llevaría al país a un escenario de ingobernabilidad que podría derivar en cosas peores. Claro, tal vez lo que esperan es negociar con algún otro precandidato más fuerte, tal como negocian los dueños de los “taxipartidos” ¿Lo que importa es el país? No, lo que importa es la tajada.


Lastimosamente ese es el panorama que vivimos los bolivianos en un momento tan decisivo para el futuro del país. El asunto no es tan fácil, sin duda, pero lo que debería estar en debate en las calles no es si Evo postula o no, si Andrónico lo deja o no o si Tuto o Samuel son los elegidos en el bloque de oposición; lo que deberíamos estar debatiendo es cuál es el modelo económico que sacará a Bolivia del atolladero en el que se encuentra, cuáles las reformas constitucionales urgentes para reconducir al Estado, cómo se recompone el sistema de justicia, qué posición debería ocupar Bolivia en el mundo, qué hacemos con el litio, con la educación, etc.

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