lunes 23 de febrero de 2026

Editorial 11-5-2025

Grupos de choque

Nadie tiene derecho a usar la fuerza y la violencia para imponer sus puntos de vista.
domingo 11 de mayo de 2025

En los últimos 10 días, grupos de choque protagonizaron un violento ataque a las instalaciones del Concejo Municipal de Santa Cruz y agredieron en esa misma urbe al expresidente y ahora candidato Jorge Tuto Quiroga; también atacaron a un grupo de funcionarias municipales y a dos periodistas en Cochabamba; y, en La Paz, amedrentaron al vicepresidente del Comité Pro Santa Cruz, Agustín Zambrana.

Con diferencias en su nivel de agresividad, algunos de ellos ya son grupos delincuenciales y deben ser calificados y tratados como tales. No debemos permitir que continúen actuando y creciendo en la impunidad. Nadie tiene derecho a usar la fuerza y la violencia para imponer sus puntos de vista.

Son grupos parecidos a los que acosaron por meses a la expresidenta Jeanine Añez cuando comenzó a ser procesada en La Paz; iguales a los que dejaron sin respiro a la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, Amparo Carvajal; o a los que corretearon en un aeropuerto al exministro de Gobierno, Carlos Romero. Grupos como los que rondan la plaza Murillo y se activan cada vez que quieren hacer callar a alguien que no es de su línea política mientras realiza declaraciones a la prensa. Gente organizada, seguramente pagada, para amedrentar. Veamos los últimos días.

El caso del ataque a las funcionarias municipales y a la periodista ocurrió en medio del conflicto por la oposición al traslado de basura desde Cercado hacia la localidad de Cotapachi. Una vez identificadas, cinco trabajadoras de la Alcaldía de Cercado fueron golpeadas, les quitaron sus zapatos y celulares y les cortaron el cabello. Los responsables aún no fueron identificados y menos sancionados.

A una de las periodistas la golpearon y la despojaron de sus equipos de trabajo cuando protegía a otras dos mujeres en medio del conflicto, y a la otra la golpearon y atacaron con un arma blanca para luego quitarle sus pertenencias.

“Mientras cumplía con su labor periodística, Paola Cadima fue violentamente agredida por un grupo de choque que actuó con saña, brutalidad y con una clara intención de intimidarla y silenciarla. A pesar de haberse identificado como periodista, Cadima fue golpeada, tocada en sus partes íntimas, despojada de sus equipos de trabajo y sufrió un desmayo producto de la agresión”, reportó la Unidad de Monitoreo de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), en el primer caso. Los responsables continúan en la impunidad.

En el caso de Santa Cruz, esos grupos delictivos atacaron con petardos, puñetazos y palos a concejales de la oposición que intentaban ingresar a las instalaciones del Concejo Municipal para renovar la directiva. Fue un ataque político cuidadosamente organizado, en el que los protagonistas actuaron como delincuentes, pintando las cámaras de seguridad para no ser reconocidos.

Un día después, el candidato Jorge Quiroga era increpado en el aeropuerto por un “grupo de choque” encabezado por el dirigente “evista” Reynaldo Ezequiel.

Algo parecido ocurrió el viernes 2 de mayo en La Paz, cuando el vicepresidente del Comité Pro Santa Cruz llegó a los tribunales para acompañar una audiencia en el caso del gobernador Fernando Camacho. Un grupo de personas lo siguió en la calle y comenzó a tirarle cosas mientras lo insultaba.  Era un grupo de choque organizado, con petardos y megáfonos en mano.

Lamentablemente, esta práctica, que no es para defender un punto de vista, sino para imponer con la fuerza el punto de vista de un grupo, se ha convertido en el pan de cada día en el país y, en muchos casos, ha desplazado al diálogo, a la concertación y a todas las prácticas democráticas.

Esta no es la ruta, los grupos de choque deberían desaparecer y algunos de sus miembros terminar procesados y, si corresponde, tras las rejas. Lo que debería abundar, en cambio, son los argumentos, los grupos de diálogo y de concertación.

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