lunes 23 de febrero de 2026

Editorial 18-05-2025

Los bolivianos que ahora se necesitan

No podemos esperar que haya funcionarios públicos que ingresen a sus puestos de trabajo sin conocer lo básico, esgrimiendo únicamente buenas intenciones.
domingo 18 de mayo de 2025

El boliviano cae en picada, los productos de la canasta familiar suben constantemente al igual que el dólar, y nuevamente se presentan filas en las gasolineras. Salir el mes sin deudas ya es un premio para miles de familias bolivianas… imposible pensar en el ahorro. Además, ¿quién ahorra en una moneda que mañana valdrá menos? Hasta cansa repetirlo, pero es lo que vivimos. El paciente está con diagnóstico reservado.

¿Y cómo salvas a un paciente con diagnóstico reservado? Pues llamas a una junta médica con los mejores especialistas que tiene el hospital y pones a la cabeza del equipo de trabajo al que tenga capacidad de liderazgo para organizar y ejecutar las medidas que sean necesarias para reponer la salud del paciente en el menor tiempo posible.

No llamas a los médicos más populares o los más “buena gente”. La situación requiere conocimiento y capacidad, antes que cualquier otra cosa. Se trata de salvar una vida.

Y lo que hoy necesitan 11 millones de bolivianos es el mejor equipo posible para sacar al país del foso en el que se encuentra, sean hombres o mujeres, jóvenes o viejos, del oriente u occidente, indígenas o citadinos. Lo importante es que sean los mejores y, lo más importante, los más honestos. Gente que verdaderamente ame al país y que al sentarse al puesto de trabajo sepa lo que tiene que hacer y cómo ejecutarlo sin perder el tiempo.
No obstante, como siempre, esa no es la lógica que siguen las listas de candidatos y tampoco gran parte de los votantes, que generalmente deciden por emociones, por simpatías o antipatías. Y mientras gran parte del electorado hace valoraciones alejadas del concepto de capacidad, los partidos, como lo hemos constatado en las últimas semanas, continúan tomando decisiones basados en cálculos de cuotas, soporte económico y otros factores.

Un frente quiere poner en la presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) a un hombre que desconoce cuál es el curso que debe seguir la aprobación de una ley. Es como meter a jugar un partido de fútbol profesional a un delantero que no sabe lo que es una posición adelantada. Es una falta de respeto al país, más allá de los otros méritos y valores que pueda tener el candidato.

No podemos esperar que haya funcionarios públicos que ingresen a sus puestos de trabajo sin conocer lo básico, esgrimiendo únicamente buenas intenciones. “Para eso hay asesores”, es la respuesta recurrente de quienes ocupan cargos para los que su perfil no es el adecuado. Cierto, los asesores pueden ser buenos pilares, pero también pilares desastrosos. Además, sabemos, muchos de ellos llegan al puesto por compromiso partidario más que por capacidad.

Durante la semana se conoció que Samuel Doria Medina decidió llevar a la Vicepresidencia, y en consecuencia a la presidencia de la ALP, a José Luis Lupo, un economista con una dilatada trayectoria en la administración pública y en organismos internacionales, que antes de sus 40 años fue ministro cinco veces. Hubo reacciones de aprobación, pero también muchos cuestionamientos de internautas.

¿Qué cuestionaron? Que es tecnócrata, que es un desconocido, que es un candidato que no suma, que es parte de la vieja política, que no tiene cercanía con los sectores sociales, que fue ministro de Hugo Banzer y de Tuto Quiroga y que tiene perfil para ministro de Economía antes que para Vicepresidente.

Esto último es cierto y tiene que ver con el cargo que pretende ocupar, pero seguramente podremos ver sus condiciones cuando se realicen los debates. Sabremos si conoce de gestión legislativa y si tiene el perfil negociador que seguramente necesitará la próxima ALP para avanzar en la aprobación de leyes.

Por eso la importancia de los debates. Tenemos que ver la talla de los candidatos para ver si son los hombres y mujeres que en este momento necesita el país. Y ojalá que los debates lleguen más allá de los candidatos a la Presidencia y a la Vicepresidencia. Y ojalá eso baje la cantidad de electores que votan por emociones.

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