martes 24 de febrero de 2026

Futuro incierto

Acaso el señor Jaime Dunn sea el único que se pintaba como outsider, pero le faltó cálculo político y un partido confiable o, en su defecto, una agrupación ciudadana.

El futuro siempre es incierto, aún cuando tengamos algo programado o calculado. El futuro solo nos arrojará certeza cuando hayamos ejecutado aquello que planificamos, pero para  entonces, el futuro  ya será pasado, y a recomenzar el ciclo. Asi es el transcurrir del tiempo, quizás por eso aquella frase de “se vive día a día u hora tras hora”.

Y vivimos en horas y días previos con ansiedad, con expectativa, con noticias gratas respecto a nuestros candidatos favoritos, con rabia si nuestros ídolos políticos son vetados u observados con riesgo de no ingresar en la gran contienda de agosto.

Con mucha fe en que se avecina un cambio de timón, si las encuestas nos indican aquello, pero también con una tensión y nerviosismo si asumimos que las encuestas son solo eso, encuestas, más llenas de dudas que certezas, cambiantes y distintas según las empresas u organizaciones que las realizan y, muy cambiantes también, según las regiones y / o ciudades donde son aplicadas.

Candidatos con sabor a poco

Por cierto, entre los candidatos, los tenemos para todos los gustos, algunos con acciones ilegales, declaraciones rimbombantes, otros con predicciones apocalipticas, marchas de presión ante el organismo electoral, amenazas de convulsión si algunos  pudieran ser vetados, etc.

 A la vez tenemos  sorpresas en las listas de posibles futuros asambleistas. Sorpresas en los vicepresidenciables, muchos de los cuales no llenan las expectativas o no hacen pareja al candidato principal ( aquí entra el marketing y, al parecer, todos se aplazaron, excepto uno, pero…), es que algunos vicepresidenciables no son conocidos o tienen oscuros pasados y carecen totalmente de carisma. A todo esto sumemos la  escasa o nula participación femenina, recordandonos en este tercer milenio que somos nomás una sociedad machista y patriarcal.

Si bien, hace algunos meses algunos se presentaban con imagen interesante, esto se fue diluyendo en el tiempo  mientras hablaban y/o prometian incoherencias, fantasías, exageraciones y siempre creyéndose la salvación de la patria, cual elegidos o predestinados divinos.

Caprichos infundados

A lo anterior se suma el capricho. Es que en Bolivia muchos sectores de la población ya no respetan la legalidad institucional y ante la falta de argumentos coherentes para el reclamo, simplemente se procede a atemorizar a autoridades y, por ende, a un país.

Amenazas de nuevas marchas furibundas, bloqueos, ultimatums y plazos fatales, algo típico de nuestra Bolivia y de nuestro folklore político.

Los caprichos están a la orden del día. A una inhabilitación le siguen declaraciones de discriminación, bloqueo de carreteras, paros escalonados y, claro está, gran presión al TSE, organismo que, aguardemos, no se resquebraje hasta  llegar al día de la elección.

¿Outsiders?

A similitud de la aparición de candidatos como Milei y Noboa en Argentina y Ecuador, respectivamente, en Bolivia no tenemos aquella categoria de candidato o candidata. Todos los presidenciables son conocidos en si mismos y en sus ideas politicas. Despiertan simpatías en grandes sectores, pero también generan dudas o antipatia en otros sectores. Asi la división está garantizada y nos vuelve más incierta la era post agosto.

Acaso el señor Jaime Dunn sea el único que se pintaba como outsider, pero le faltó cálculo político y un partido confiable o, en su defecto, una agrupación ciudadana. Y un vicepresidenciable outsider pudiera ser el capitán Edman Lara, pero quizas no está al lado de quien debiera. En fin, Bolivia se merecerá al candidato que elija  y que Dios nos libre.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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