viernes 10 de abril de 2026

Arte

Una nueva muestra explora el trabajo de Inés Córdova en sus inicios

La estrella de la muestra será el horno que utilizaba para cocer la cerámica que elaboraba. "Este es el primer horno para cerámica que llegó a Bolivia en los años 60", explicaron los organizadores de la muestra.
viernes 28 de noviembre de 2025

Pintiura, cerámica, textiles, metales... Inés Córdova fue una artista que hizo de la innovación y capacidad para asumir nuevos retos y materiales una de sus características centrales. Y la nueva sala que inaugura la Casa Museo Inés de Córdova-Gil Imaná (avenida 20 de Octubre, esquina Aspiazu)mostrará cómo trabajó en sus inicios.

Con el nombre de Taller de Arte Popular, la muestra será la primera que se exhibirá en el nuevo espacio del respositorio, dependiente del Museo Nacional de Arte y la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. Allí, los asistentes podrán ver los instrumentos que utilizaba la artista plástica para crear sus obras, además de algunas de sus piezas menos conocidas.

Pero la estrella de la muestra será el horno que utilizaba para cocer la cerámica que elaboraba. "Este es el primer horno para cerámica que llegó a Bolivia en los años 60", explicaron los organizadores de la muestra, que se inaugurará el 5 de diciembre.

El horno de Córdova. FOTO: MNA

 

Inés Córdova nació en Potosí, en 1927. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA) de La Paz en la década de los 40, así se sumó a las corrientes academicistas e indigenistas.

En su juventud desarrolló una pintura indigenista que expuso en varias ciudades posicionándose como una figura de segundo plano en una escena ya dominada por pintores sociales y abstractos tempranamente ensalzados por la incipiente historiografía artística.

Ante este panorama, a mediados de los 50, dio un giro a su carrera decidiendo dedicarse por entero a la cerámica,  un medio que en la época se encontraba asociado a la artesanía popular pero que llevaba al menos una década siendo revalorizado en sus aspectos estéticos y técnicos por las investigaciones arqueológicas y por la emergencia de repositorios estatales.  

Así, con el objetivo de especializarse en las complejas técnicas del medio, entre 1956 y 1961 estudió becada en instituciones del extranjero como la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad del Trabajo en Montevideo, la Escuela de Cerámica “La Moncloa” de Madrid y la prestigiosa Escuela de Artes Suntuarias de Barcelona. 

A su retorno al país, en 1962, presentó varias exposiciones de su obra convirtiéndose acaso en la primera artista boliviana especializada en cerámica.  Su obra, lejos de evocar las formas funcionales o antropomorfas de las culturas andinas o de seguir la estilización de la escultura indigenista, llamó la atención por su adscripción a corrientes abstractas, presentando formas geométricas irregulares perforadas por orificios  circulares o complementadas con cilindros de contornos orgánicos, pero sobre todo, esmaltes y texturas aplicados con gran maestría.  En muchos casos, estas obras también incluyeron formas alusivas a los órganos sexuales masculinos y femeninos, aspecto que debería llamar la atención por su irrupción en un contexto mucho más conservador que el actual.  

La sala habilitada. FOTO: MNA

 

También en 1962, Córdova fundó el primer taller de cerámica artística en la ANBA del cual sería docente por un par de años. Fue precisamente en esta institución donde se reencontró con el pintor Gil Imana a quien había conocido en su juventud en Sucre y con quien se casaría poco después.  En los siguientes años ambos desarrollaron un extraordinario trabajo colaborativo produciendo murales cerámicos para la Facultad de Ingeniería de la Universidad Mayor de San Andrés, los edificios del City Bank de La Paz y Lima, la Mutual La Primera y la Casa del dirigente minero Juan Lechín.