viernes 10 de abril de 2026

Entrevista

Jeannette Arévalo Angus: “Quiero mostrar propuestas de artistas mexicanos en Bolivia y expresiones artísticas de bolivianos en México”

"En mis recorridos por la ciudad pude encontrar muy pocas galerías de fotografía, y esa poca oferta me dio luz para poder imaginarme mi propio espacio"
Jeannette Arévalo Angus. Foto: Ignacio Vera de Rada
Jeannette Arévalo Angus. Foto: Ignacio Vera de Rada
domingo 21 de diciembre de 2025

Jeannette Arévalo (Ciudad de México, 1986) es una galerista mexicano-boliviana, nacida en México de padres bolivianos, se crió en Bolivia, donde estudió diseño gráfico y comunicación y se especializó en fotografía. Interesada en conocer la cultura de su país natal, emigró a México y ahora reside en la capital de aquel país desde 2018, donde gestó la idea de que podía abrirse un espacio en el mundo de las galerías y el arte en el gran país norteamericano.

Tras establecerse en esa gran capital, la pandemia del coronavirus la mantuvo sin poder regresar a Bolivia, y en ese momento, en el encierro y lejos de su familia y amigos, sacó provecho de las circunstancias y pudo informarse acerca de lo que, a nivel virtual, estaba pasando en el arte mundial, y en especial en el arte mexicano. Y quizá sin saberlo, de forma inconsciente, ese momento echó la semilla para el proyecto que se convertiría, años después, en la galería Claroscuro, que ella fundó.

Cuéntame un poco sobre tu perfil profesional y tu amor por las artes plásticas y visuales…

Una vez terminada la pandemia, y ya formalmente establecida en la Ciudad de México, me dediqué a visitar museos y galerías de ese lugar. La Ciudad de México es la segunda ciudad en el mundo con más museos, 160, solo debajo de Londres, y a esa oferta cultural se suman galerías de arte, centros culturales y casas de cultura tanto públicas como privadas que ofrecen muestras de todo tipo: pintura, escultura, grabado, performance, fotografía… Sin embargo, para esta última disciplina se cuenta con pocos espacios especializados, y este hecho fue uno de los detonadores para crear la galería.

El espacio arrancó en septiembre de 2024 con una exposición de fotografía y, paralelamente, con una de escultura; la respuesta de parte del público y los patrocinadores fue muy interesante, una gran cantidad de público acudió tanto a la inauguración como a los días de exhibición.

Desde ese momento y con un ritmo vertiginoso, la galería ha presentado 19 exposiciones en poco más de año y medio, dando cabida a muestras de fotografía análoga y digital, pintura, escultura y arte objeto, así como a conversatorios y diálogos entre artistas y público, así como subastas. Esto ha interesado a diferentes medios de comunicación (prensa impresa, televisión, blogs y sitios especializados) los cuales han posicionado a Claroscuro como un lugar que se caracteriza por tener un buen nivel de propuestas visuales y por tener un trato cálido y amable entre todos los actores participantes, donde impera la política de ganar-ganar entre todas las partes involucradas: el espacio, los artistas, los medios, los patrocinadores y el público. Varias notas periodísticas acerca de las diferentes exposiciones han parecido en medios nacionales y extranjeros y hay planes muy interesantes para el 2026.

¿Cómo fue el inicio de la galería Claroscuro que estás gestionando en Ciudad de México?

Este inicio se da a partir de una pasión por materializar un deseo propio que tiene que ver tanto con la fotografía como con mis orígenes. Cuando me establecí en Ciudad de México quise exponer mis fotografías y ahí fue donde me di cuenta de que, a pesar de ser una ciudad tan grande y con mucha oferta cultural, casi no había espacios especializados en esa disciplina; sin embargo, pude exponer mis imágenes en un par de galerías privadas y en un espacio junto a un lugar donde venden libros de muchos temas. En mis recorridos por la ciudad pude encontrar muy pocas galerías de fotografía, y esa poca oferta me dio luz para poder imaginarme mi propio espacio.

Como todo inicio, no fue nada fácil, en un principio establecí mi galería en una zona de la ciudad, la colonia Roma, que se caracteriza por tener una gran cantidad de cafés y restaurantes y oferta cultural, además de una creciente gentrificación, pero hace unos meses decidí buscar una zona menos caótica y donde hubiera poca oferta, y tras una búsqueda intensa la encontré en el sur de la ciudad, donde, de las 19 exposiciones que se han montado, las dos más recientes, específicamente de fotografía, han tenido lugar.

Desde sus inicios, el espacio ha sido y sigue siendo un reto ya que cada exposición tiene sus propios “detalles”: el número y tamaño de las obras, el montaje, la iluminación, la curaduría, la museografía, la comunicación, la inauguración… Un reto que nos hemos planteado es que cada nueva exposición debe, de alguna manera, superar a la anterior y salir adelante con los recursos materiales, humanos, físicos y de espacio con que cuenta la galería.

¿Cómo fue iniciar un proyecto así es una ciudad tan grande y con tanto movimiento cultural como es Ciudad de México?

Fue emocionante y arriesgado, y creo que quien no arriesga no gana, y por ganancia me refiero no exclusivamente a la parte económica, sino

a la experiencia, al aprendizaje que conlleva un nuevo reto. Así nació este proyecto. Le dije a mi esposo: "Abriré una galería, un espacio donde quiero que habiten el arte y las emociones", y él respondió: "Y luego ¿qué pasará?". Creo que ese fue el detonante, la motivación para que este proyecto crezca, para que existan más conexiones, y creemos que rendirse no es una opción para dos individuos que le apuestan a los artistas, a sus obras y a quienes habitan y apoyan el espacio y el proyecto de Claroscuro.

Invitación Claroscuro y Museo Nacional de Arte

Poca gente se imagina, al momento de la inauguración o de la muestra, todo lo que hay detrás: contacto con artistas, comunicación acerca del proyecto, una parte conceptual y otra de logística que implica formas, número y tamaño de piezas, tiempos de entrega y montaje, curaduría, diseño gráfico de textos de pared, hojas de sala, catálogos de obra, boletines de prensa, comunicación para medios impresos y digitales, contacto con medios, contacto con patrocinadores y hasta “sorpresas” que incluyen la inclusión de bailables típicos de Bolivia o música en vivo para amenizar las inauguraciones; cada una de ellas es diferente y han tenido muy buena recepción. Aunque prácticamente el equipo es de dos personas, el proyecto no podría funcionar sin la colaboración de amigos, familiares y medios.

Dices que quieres ser un “puente para el país [Bolivia]”, para que los artistas bolivianos puedan exponer afuera. ¿Qué artistas expondrán allá, con qué obra y cuándo?

Ya vamos por el segundo año de ser una galería atípica en Ciudad de México, y con atípica me refiero a ir más con nuestras propuestas; a las inauguraciones asiste mucha y muy variada gente: artistas, coleccionistas, colegas de otras galerías, amigos, familiares y mucha gente que se entera de las exposiciones, ya sea por boca a boca o por medios especializados.

En la segunda fase del proyecto, que inicia en el 2026, Bolivia y sus artistas no pueden quedar ajenos a ello, por lo que seguiremos con exposiciones de artistas nacionales a la par de expositores bolivianos. Abriremos el 2026 junto al reconocido fotógrafo Michael Dunn Cáceres, siguiendo con el pintor Cristian Laime y, sin estropear otra de las sorpresas que vendrán, solo diré que la gran historiadora y artista Elvira Espejo también estará exponiendo junto a nosotros en Ciudad de México.

¿Cómo se hará el traslado de las obras hasta México y la gestión de la estadía de los artistas mientras duren sus exposiciones?

Estamos gestionando una alianza entre varias instituciones amigas (una con el Museo Nacional de Arte, uno de los museos más importante de Bolivia), además de la integración y trabajo con ambas embajadas: la boliviana en México y la mexicana en Bolivia. Hay un esfuerzo importante para que las piezas lleguen con un sello de aprobación por parte del Museo Nacional de Arte; el próximo lunes 22 de diciembre daremos la noticia a nivel nacional, conjuntamente con autoridades y medios invitados. Deseamos sumar todo el apoyo posible para apoyar el envío y recepción de piezas, así como los gastos de boletos aéreos y estadía de los artistas que expondrán.

Intentamos darles la comodidad y atención que se merecen, pero por el momento no es posible. Por ser un proyecto de índole particular e individual no existe el apoyo gubernamental o de instituciones mexicanas, es por ello que queremos sumar todo el apoyo posible en favor de los artistas de uno y otro país.

Teniendo en cuenta que México es un país con tanta cultura y tanto arte, ¿crees que el arte visual y pictórico que se hace en Bolivia pueda tener interesados allá?

Apuesto mucho por ambos países; siento que las propuestas de los artistas de cada país generarán gran interés y aprecio. Aunque la cultura boliviana no es tan conocida en México como la de otros países, Bolivia ya emergió y seguirá emergiendo de muchas maneras, y ese nexo entre ambos países dará grandes resultados para ambas partes. En el mundo artístico boliviano hay exponentes con trayectoria a nivel mundial, así como otros emergentes con gran talento, pero que requieren de un escenario propicio para mostrar sus propuestas; la idea es esa: darles el espacio para ello.

Como comenté anteriormente, durante las inauguraciones hemos presentado bailes típicos de Bolivia y la gente se sorprende mucho tanto de los trajes como de la parte visual… Entonces, llevar propuestas de artes plásticas seguramente será de gran interés.

Teniendo en cuenta que además de galerista y gestora cultural, eres fotógrafa, ¿tienes proyectada alguna exposición de tu propia obra?

Creo que todo tiene su tiempo y su momento, y por ahora todo el esfuerzo está concentrado en Claroscuro, en el espacio que quiero seguir acrecentando y en apoyar a otros artistas, aunque no descarto la posibilidad de realizar una exposición propia, ya sea en Ciudad de México o aquí mismo, en Bolivia.

Parece que el 2026 será un año de muchas sorpresas y muchos proyectos en puerta, y quizá podría darse una exposición de mi obra.

¿Qué significa el arte para ti y cuáles son tus movimientos, estilos y tendencias preferidos?

Para mí, el hecho de estar viva ya es un arte. A pesar de que en mi familia nadie es pintor, escultor, grabador, fotógrafo o se dedica al arte de alguna u otra forma, desde pequeña el arte siempre estuvo latente en mí y este interés se acrecentó al estudiar diseño gráfico y comunicación. Ahí fue cuando pude empezar a conectar a nivel visual y profundo con lo que me transmite una imagen, desde la fotografía de una portada de revista, un cartel cinematográfico o el libro del artista Egon Schiele, que me regalaron en un cumpleaños… Percibo el arte desde que ingreso en una galería, en un museo, en una nueva exposición. Creo que es un lenguaje sublime que no trato de entenderlo o descifrarlo; solo quiero vivirlo.

¿Tienes planes de hacer exposiciones aquí en Bolivia?

Tengo mucho interés de hacerlo; quiero mostrar propuestas de artistas mexicanos en Bolivia y expresiones artísticas de bolivianos en México; crear, como ya lo había dicho, un puente que conecte ambas culturas. Por lo pronto, espacios y galerías aquí en Bolivia ya dijeron que sí, y me emociona mucho poder establecer alianzas y trabajar y colaborar con ellos para, próximamente, traer muestras de artistas mexicanos… Ya hay un par de propuestas en puerta que espero se concreten pronto.

¿Qué proyectos tienes para el futuro para Claroscuro?

Creo que ese futuro llegó antes, pues a casi dos años de la apertura de la galería no me imaginaba dónde ni cómo estaría donde estoy ahora. He avanzado mucho y muy rápido, y todo eso también se lo debo a mi familia, a mi esposo que es mi mayor pilar en este proyecto, a las amistades que creyeron y creen en este proyecto y a los patrocinadores que se han interesado en cada una de las exposiciones. Pero sobre todo a los artistas, que han confiado en una propuesta y un espacio nuevo, a las alianzas con medios especializados, a los coleccionistas con quienes queremos seguir estableciendo vínculos fuertes y al público que asiste a las exposiciones y con quienes existe un interés genuino en transmitirles y mostrarles nuevas propuestas, mostrar el valor que es adquirir una pieza única que va acrecentando su valor con el tiempo.

La adquisición de piezas de arte no es un tema de clase social o poder adquisitivo; el arte puede ser accesible para todos y constituye una inversión que, a diferencia de otros bienes, no se deprecia; al contrario, su valor va aumentando con el tiempo y con el interés que se va generado entre museos, galerías, colecciones de instituciones y colecciones privadas.

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