lunes 23 de febrero de 2026

Producción

Decreto 5547 devela diferencias entre organizaciones relacionadas con la producción e industrialización de soya

Mientras la Anapo considera innecesaria la norma, la Caniob observa que la producción anual del grano no satisface la capacidad productiva de las industrias que procesan derivados, mientras que los productores del Norte Integrado de Santa Cruz consideran que el gobierno busca favorecer a los grandes productores.
El Decreto Supremo 5547 que establece el arancel cero para las importaciones de soya, genera polémica entre la Anapo, la Caniob y entre los productores del Norte Integrado de Santa Cruz. Foto El Diario
El Decreto Supremo 5547 que establece el arancel cero para las importaciones de soya, genera polémica entre la Anapo, la Caniob y entre los productores del Norte Integrado de Santa Cruz. Foto El Diario

El Decreto Supremo 5547, que establece el arancel cero para la importación de soya, devela las diferencias existentes entre la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), la Cámara de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob) y los productores de soya del Norte Integrado, cuyos representantes tienen posiciones distintas sobre esta norma.

El presidente de la Anapo, Abraham Nogales, considera que es innecesaria la norma que establece el arancel cero para las importaciones del grano, vigente hasta el 31 de diciembre de 2026, con el argumento de que el país solo consume el 20% de su producción.

En este sentido, consideró que existen excedentes suficientes para cubrir la demanda interna y abastecer mercados externos, pero advirtió que aún persisten cupos que limitan la exportación, según Unitel.

El representante de la Caniob, Jorge Amantegui, por su parte, aclaró que el mercado interno también lo componen las industrias que utilizan la soya como materia prima para producir harina, torta, aceite refinado, aceite crudo y cascarilla, productos que son consumidos por los sectores avícola, porcicultor y lechero del país.

Este año habrá una buena producción de soya, que estará por los 3 millones de toneladas; sin embargo, las industrias que procesan ese grano cuentan con una capacidad instalada para producir subproductos de soya de 5,5 millones de toneladas, dijo en una entrevista con radio Fides.

“Lo que quiere decir que, a las industrias nacionales, que son parte del mercado interno, todavía nos falta 2 millones de toneladas” y, si se considera que el sector primario de la producción tiene un decreto que le permite la exportación de 880.000 toneladas de grano, existe un déficit de 2 millones de toneladas”, afirmó.

Por su parte, Eliezer Arellano, productor del grano del Norte Integrado de Santa Cruz, advirtió que esta medida afectará a los pequeños productores, lo que muestra que “estamos siendo gobernados por un gobierno que no quiere a los productores”, dijo a radio Compañera.

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La posición de la Anapo

Para la Anapo, que agrupa a las grandes empresas productoras del grano, la aprobación del DS 5547 demuestra que la producción nacional excede la demanda en más del 80% y, por ello, considera innecesaria la medida gubernamental.

“Hemos sido muy claros en que la producción nacional excede la demanda en más del 80%, y vemos innecesaria la medida que ha tomado el gobierno, pero es decisión de ellos”, afirmó Nogales, quien enfatizó que el sector espera la norma que libere la exportación sin restricciones ni cupos.

Según el representante, la producción anual ronda los 3 millones de toneladas y, de ese total, alrededor de 600.000 toneladas, equivalentes al 20%, se destinan al consumo interno. “El resto está libre para exportar. Entonces, tenemos excedentes”.

Resaltó que, si bien hubo un avance parcial en las exportaciones, este no es suficiente, y se espera “la promulgación del decreto de liberación plena e irrestricta de granos de soya”, sin restricciones ni cupos vigentes.

La Caniob tiene otro punto de vista

Amantegui, por su parte, aclaró que el grano de soya es la materia prima que el sector industrializa para poder elaborar sus productos derivados. Sin embargo, sostuvo que la producción anual no alcanza para que las industrias de ese rubro puedan utilizar toda la capacidad instalada.

Dijo que el sector procesa cada año alrededor de 3 millones de toneladas, a veces 2,8 o 2,6, y exporta entre 1,2 y 1,5 millones de dólares. Añadió que las divisas provenientes retornan al país, en cumplimiento de la normativa vigente.

Por otra parte, aclaró que cada año deben adquirir todo el grano de soya producido, que bordea los 3 millones de toneladas. Para ello, este año requieren 1,2 millones de dólares para pagar al sector primario, y eso hay que tener.

El representante de la Caniob sostuvo que existe una confusión cuando se habla de que el mercado interno solo es del 20% y se afirma que lo demás son exportaciones, como si las exportaciones no fueran beneficiosas para el país.

“Si nosotros pudiéramos producir con toda la capacidad (de) 5,5 millones de toneladas, tendríamos duplicadas las exportaciones de 1.6 millones a más de 3 millones de dólares, que ingresarían al país (…)”, dijo.

Para Amantegui, la aprobación del DS 5547 lo que trata es de compensar a las industrias que procesan el grano. “Si los 3 millones de toneladas que produce el sector primario no alcanzan para la industria (…) démosles algún aliciente (…)”.

Obviamente, es mejor que el gobierno le dé condiciones al sector primario para que pueda producir 5 o 6 millones de toneladas. Hace 10 o 12 años atrás, Paraguay producía 3 millones de toneladas de soya y Bolivia también producía 3 millones; ahora Bolivia sigue produciendo 3 millones y Paraguay 12 millones, puntualizó.

Productores del Norte Integrado rechazan la norma

Por su parte, Arellano expresó su molestia con la aprobación del DS 5547, porque consideró que el gobierno no quiere a los pequeños productores. “No quiere a la gente de a pie (…) nos ha dado un hachazo (…)”, protestó.

Sostuvo que al presidente del Estado no le interesa el sector productivo. “Más le interesan los empresarios grandes (…)”, afirmó.

Arellano sostuvo que los pequeños productores hacen todo lo posible para salir adelante, pese a que los insumos son caros. Señaló que el precio de la soya está en Bs 360, cuando antes valía Bs 600.

Ahora que van a importar soya las empresas, dijo que esto afectará al sector productivo. “Sinceramente nos mató al sector productivo (…)”, afirmó.

El Gobierno justifica la medida

El viceministro de Coordinación y Gestión, Julio Linares, en respuesta a los cuestionamientos por la aprobación del DS 5547, se refirió a las explicaciones brindadas por autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo Rural y de Agua, en Red Uno.

Dijo que, según esa explicación, la medida precautela el abastecimiento y garantiza que no haya un aumento en el precio de la soya, además de favorecer la producción final de sus derivados.