martes 2 de junio de 2026

Mundial 1998

Footix, el gallo campeón del mundo

Adidas Tricolore, el espíritu francés hecho pelota para el último campeonato del Siglo XX organizado por la FIFA

Footix, la mascota de Francia 1998, y Tricolore, el nombre de la pelota oficial del torneo, fueron creados para mostrar aspectos del país galo, que albergaba por segunda vez el torneo.

Ambos emblemas son muy reconocidos en la actualidad, pues tuvieron un buen recibimiento, no solo por parte de los franceses, sino de amantes de este deporte en todo el planeta.

La mascota

Footix, un gallo azul, símbolo nacional, con cresta roja y pelota en mano. Tenía una figura visual efectiva, reflejaba modernidad, pero además fue de las más exitosas y reconocidas en la historia de los mundiales, tanto por su diseño como por su presencia mediática global.

El gallo ha sido durante siglos un símbolo de Francia. Presente en escudos, uniformes deportivos y representaciones culturales, representa coraje, orgullo y tradición.

El nombre “Footix” surgió de un concurso público en Francia en los años previos a la Copa. Es una combinación de “football” y el sufijo “ix”, en homenaje humorístico a los nombres galos de los personajes de Astérix.

La elección reflejaba tanto el sentido del humor francés como la conexión cultural del personaje con sus raíces.

La pelota

Adidas quiso rendir homenaje al país anfitrión y lo hizo creando un balón que mezclaba lo clásico con lo vanguardista. Así nació el “Tricolore” que usaba, por primera vez en la historia, los colores nacionales de una sede mundialista.

Con este balón se marcó un hito: el cambio definitivo de los balones monocromáticos a los diseños multicolores que dominarían las próximas décadas.

Inspirado por el gallo galo, símbolo nacional francés, el diseño presentaba formas onduladas en rojo y azul que se entrelazaban sobre el fondo blanco. Esto le daba un efecto de dinamismo y movimiento incluso en reposo.

El resultado fue un balón con presencia televisiva potente, ideal para la nueva era del fútbol globalizado.

Estas impresiones reflejaban el espíritu técnico del Tricolore: un balón pensado para favorecer la circulación rápida, los pases rasantes y el espectáculo ofensivo.