2024-05-09

Presidenta de la ANPB

Zulema Alanes: “El periodismo no está al servicio del poder, está al servicio de la gente”

Zulema Alanes considera que en Bolivia se requiere “avanzar mucho” en el desarrollo de tecnologías, para mejorar los servicios de los medios de comunicación.

Zulema Alanes, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), sostiene que el periodismo debe estar al servicio de la gente y no del poder. Además, recomienda a los periodistas apasionarse por su labor y realizar un trabajo bajo cánones éticos estrictos.

En entrevista con Visión 360, también analiza la situación de los medios y periodistas, habla del desafío que deben afrontar en el marco del “ecosistema digital” y subraya el valor de la autorregulación en el ejercicio periodístico.

¿Vivimos tiempos difíciles para los medios y el periodismo? ¿Qué análisis hace de por qué los medios y el periodismo llegaron a esta situación?

Creo que son múltiples factores. Uno tiene que ver con el desarrollo acelerado del ecosistema digital, que es un proceso, no tan reciente, pero creo que después de la pandemia hubo como un boom de los medios digitales. Entonces, fue un movimiento más activo de los medios en el ecosistema digital y eso, indudablemente, ha generado nuevas dinámicas.

Se está acabando el papel en términos concretos y la gente, pues, accede más fácilmente a la información, a través de su smartphone. Entonces, no hay conciencia también en las audiencias respecto de que, para recibir información confiable, veraz, que efectivamente le permita tomar decisiones informadas, valga la redundancia, pues hay que sostener a los medios de comunicación.

Ya no tienen necesidad de comprar el papel y acceden fácilmente a la información a través de múltiples redes sociales y consideran, entonces, que es un servicio gratuito.

A eso contribuyen políticas que, en el caso de Bolivia y en América Latina, podemos coincidir que son ciertamente perversas, porque tienen que ver con esquemas de poder que se resisten a ser fiscalizados por los medios de comunicación, que es, en buenas cuentas, uno de los fundamentales roles que tiene que cumplir un medio, porque el periodismo no está al servicio del poder, está al servicio de la gente.  

¿Cuál diría que es el principal desafío para los periodistas y los medios en esta realidad de digitalización?

En Bolivia todavía necesitamos avanzar mucho en la implementación de las tecnologías, en el desarrollo de las tecnologías para mejorar los servicios de los medios de comunicación en general. De hecho, este proceso tiene que estar acompañado de políticas públicas.

Se habla hace mucho tiempo de gobierno abierto, pero el gobierno abierto no se concreta. Seguimos teniendo una burocracia de papel, que indudablemente impide avanzar a un periodismo más dinámico, más ágil, más a tono con las exigencias de inmediatez, por ejemplo, que exigen las redes sociales. Y entonces, eso no contribuye a que se acompañe el esfuerzo por llegar más rápido a las audiencias con una mejor calidad de periodismo, por ejemplo.

Así, creo que hay dinámicas que debieran combinarse. Un esfuerzo, por cierto, de quienes son empresarios privados que están metidos en impulsar medios de comunicación o el propio emprendedurismo del medio freelance, en el que estamos embarcados muchos periodistas en este tiempo, y paralelamente en políticas públicas que fomenten aquello.   

Ante la irrupción con fuerza de las RRSS, ¿qué pasos deben dar los medios para reconquistar al público y su confianza?

Algo que no es nuevo, y que debemos afirmarlo, es un trabajo muchísimo más consistente, más serio, más comprometido con trabajar bajo cánones éticos estrictos. Los medios de comunicación no tienen que informalizarse en ese sentido y tienen que dotarse de códigos de ética, que le digan a la audiencia “esto es lo que nosotros hacemos, bajo estos criterios, bajo estos principios, así trabajamos”, que transparenten la manera en cómo hacen periodismo y que tengan confianza sus públicos y sus audiencias de que efectivamente están haciendo un periodismo a su servicio, por un lado.

Y, paralelamente, ponerse a tono de las tecnologías, la inteligencia artificial. O sea, ahora no puede haber un periodista que no tenga nociones sobre cómo  la inteligencia artificial puede contribuir a mejorar su trabajo; tener conciencia, no asustarse frente a lo que pueda significar la inteligencia artificial, sino utilizar esos recursos importantísimos, creo a esta altura, para mejorar su trabajo.

Creo que la inteligencia artificial puede ser un buen recurso, no hay que asustarse ante ello, porque no va a reemplazar la forma de hacer periodismo. Puede ayudarnos a resolver instrumentalmente algunas dinámicas, pero finalmente el trabajo del periodista, la investigación, la contrastación de fuentes, la verificación de fuentes, incluso la posibilidad de que nos equivoquemos, pero tengamos también la capacidad de admitir que nos hemos equivocado y rectificar cuando lo hagamos.

Ante una vorágine de “información” que hay sobre todo en las redes sociales, ¿considera que está perdiendo valor la información contrastada, elaborada?

Creo que sí. Estamos entrando en una dinámica de intentar siempre ser los primeros y en esa dinámica a veces cometemos errores, muchas veces muy frecuentes. Nos dejamos llevar por esa dinámica medio sensacionalista, que lo que pretende es captar simplemente audiencias, sin esta valoración ética que te decía.

Yo le otorgo mucho valor al tema de la autorregulación, lo dice la Constitución Política del Estado. Para mí, la autorregulación es uno de los mecanismos más importantes para protegernos de los abusos del poder. En la medida que tengamos conciencia de la importancia de nuestro trabajo, de que hagamos bien nuestro trabajo, de que utilicemos la contrastación, la verificación que acabas de mencionar en tu pregunta, pues nadie va a poder refutar nuestro trabajo, nadie va a poder poner en cuestión nuestro trabajo. Entonces, hay que ser muchísimo más estrictos en ello.

Felizmente, como asociaciones de periodistas, tenemos un Tribunal Nacional de Ética y el Tribunal Nacional de Ética no es un ente que está buscando culpables. Es una instancia que existe para recordar a los periodistas que tenemos la responsabilidad de cada vez cometer menos errores.

¿Qué riesgo corre la sociedad si se “informa” por datos no contrastados, desinformación, o fake news que es lo que abunda en las redes sociales? 

Yo siempre digo que la libertad de expresión, que es el marco para la libertad de prensa, tiene una condición que es mucho más importante, que es el derecho de acceso a la información y el derecho a la información de la ciudadanía. Y esto es clave, porque si estás embarcado en la actividad periodística y estás cumpliendo la tarea de informar, lo tienes que hacer bien, porque una mala información puede tener consecuencias catastróficas para colectivos, para familias, para personas en todos los ámbitos, en la educación, en la salud.

Imagínate que por mala información ha habido todo un debate en el tiempo de la pandemia. Mucha gente se murió por pensar en experimentos improvisados, que supuestamente garantizaban una cura para el Covid 19. Entonces, en cualquier ámbito de la actividad de la gente, de la actividad empresarial, la toma de decisiones financieras, económicas, en materia de salud, reitero, educación, en el tema de los precios, en el mercado, etcétera, en cualquier ámbito, es importante contar con buena información. Ahí está nuestra responsabilidad. Ahí está el desafío que tenemos que cumplir como profesionales que estamos haciendo este trabajo.

Es diferente del denominado periodismo ciudadano, porque no es cuestión de agarrar una cámara y captar el momento de un accidente, por poner un ejemplo, sino el periodista tiene que aproximarse a las fuentes, a quien ha provocado el accidente, a quien pueda haber sido damnificado por aquello, a quien está investigando las causas, las consecuencias, etcétera, de un hecho determinado.

Entonces, eso no lo va a hacer el ciudadano de a pie, que tiene el celular, y que puede sacar una fotografía o captar un video de unos cuantos minutos.

¿Por qué, al parecer, el modelo de suscripción se pone cuesta arriba en el país?

Ya lo decía, no estamos acostumbrados… Estábamos acostumbrados a pagar por el papel, pero ahora hay tal oferta en el ecosistema digital que consideramos que la información es gratuita. Entonces, si bien algunos medios de comunicación, algunos periódicos, fundamentalmente periódicos, han habilitado sistemas de suscripción, la gente dice para qué voy a pagar si tengo por montones, o sea soy bombardeada por información, porque hay muchos portales, muchos servicios que están ofreciendo, que están compitiendo por capturar audiencias.

Entonces, es también necesario generar conciencia ciudadana respecto de que aquí hay un colectivo que está trabajando, hay una redacción, hay trabajadores que están haciendo todo su empeño por entregar información verificada, de calidad, ampliada, contrastada.

Paralelamente a eso, creo que necesitamos políticas públicas, lo hemos reiterado, pero hasta el cansancio. Hay, al contrario del fomento que se debe dar al desarrollo de medios de comunicación plurales, independientes, etcétera. Hay mecanismos perversos que castigan, por ejemplo, con la distribución desequilibrada de la publicidad estatal.

En un país como Bolivia, lamentablemente, no tenemos un sector privado ampliamente consolidado y desarrollado que tenga necesidad de colocar anuncios en los medios. A eso se suma que en Bolivia, y en todas partes del mundo, ahora es más fácil colocar anuncios, es más barato colocar anuncios a través de las redes sociales. El Facebook es un competidor que se beneficia del trabajo de decenas y cientos de personas que están haciendo periodismo, porque tenemos que colocar nuestra información en las redes sociales, en el Facebook. Se alimenta de esos contenidos, pero se beneficia cobrando publicidad.

Entonces, por eso hablo de la necesidad de políticas públicas. Hay que tener claridad de cuáles son las reglas de juego para insertarnos también como Bolivia en el gran debate que se está dando en América Latina y en el mundo respecto de que estas grandes redes, pues, compensen a los medios de comunicación por la información que aprovechan y por la que al final de cuentas cobran. 

En ese marco, ¿considera que es necesaria una ley de distribución de la pauta publicitaria estatal?

Como ANPB tenemos una propuesta. Es una propuesta bastante acotada. Es una propuesta bastante modesta. No es una propuesta rimbombante. Simplemente, consideramos que hay que tener ciertos parámetros. Creo que, por ejemplo, hay que terminar con esta lógica de crear falsos medios de comunicación, a través de los cuales se distribuye publicidad estatal, simplemente para beneficiar a ciertos adherentes políticos.

Creo que en el mecanismo de distribución más equitativo nunca hay un modelo perfecto, pero por eso decimos una distribución más equitativa de la publicidad estatal tiene que estar en función de criterios que sean coherentes y que sean sostenibles en cuanto a su explicación. Por ejemplo, que sea un medio donde tú puedas verificar el impacto en las audiencias, cuál es el rating de los medios de comunicación, medir también cuál es la importancia del mensaje que estás queriendo difundir, propagar, publicitar desde los diferentes niveles del Estado. A qué poblaciones quieres beneficiar, porque es diferente pensar en un programa que quiere alcanzar a poblaciones rurales y contratar un medio privado que tiene 1.000 seguidores en el Facebook y citadino. Entonces, es ahí donde descubres que hay mala intención, hay otros intereses que no condicen con el propósito que quiere cumplir la publicidad estatal.

Paralelamente a eso, se tiene que acabar con algunos mecanismos que obligan a los medios de comunicación a transmisiones gratuitas, pongamos el ejemplo del discurso presidencial.  Felizmente ya no están en vigencia las 11 leyes que obligaban a los medios de comunicación a colocar mensajes escritos de diferentes temáticas y el compromiso de los medios se debe dar de otra manera, con información, con reportajes, con investigaciones, con visibilización de causas que están en la sociedad, con visibilización de las agendas sociales, políticas, económicas, lo que sea que está siendo demandado por los colectivos que son nuestras audiencias, pero no porque hay que beneficiar a determinado partido político, a determinado régimen que está transitoriamente en el Gobierno o a determinado sector. 

¿Qué consejos puede dar a los periodistas para hacer una labor que los diferencie?

Primero, hay que apasionarse por lo que uno hace. Si uno le pone pasión, uno le pone compromiso, uno asume que esto no es como elaborar panes. Esto es realmente un trabajo que lleva mucho tiempo, que lleva mucha paciencia, que lleva mucho compromiso, que exige mucho profesionalismo, que te centra en unos códigos éticos que no puedes soslayar, porque en buenas cuentas, reitero, la información tiene un valor añadido que es fundamental: garantiza el ejercicio de derechos, contribuye a la toma de decisiones, puede salvar vidas, puede permitir a las familias a tomar decisiones que eventualmente le pueden garantizar salir de una situación de crisis económica.

Es decir, tiene un valor adicional innegable y si tomamos conciencia de que es así, que ese es el valor de nuestro trabajo, pues seguramente le vamos a incorporar un valor añadido que va a ser valorado por nuestras audiencias. 

PERFIL

Formación: Zulema Alanes es licenciada en Comunicación Social de la UCB. Cursó maestría en Ciencia Política en el Cides/UMSA.

Trayectoria: Se inició en radio Fides y trabajó en TVU, PAT, RTP, periódico HOY, ANF y como corresponsal, en IPS.  Creó y dirigió el suplemento Equidad, el primero que incluyó el enfoque de género en un diario de circulación nacional. 

Consultorías: Trabajó como consultora en comunicación en ONG y agencias de cooperación internacional.

Representación: Fue secretaria de Prensa de la COB e integró la Federación de Trabajadores de la Prensa. En cuatro gestiones fue parte del directorio de la Asociación de Periodistas de La Paz y actualmente es presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB).

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