2024-07-30

Los niños lideran esta labor

Huertos urbanos: proyectos que ayudan a ahorrar y alimentan

El reciclaje de baldes, llantas, envases y hasta de zapatos ya forma parte de las iniciativas para plantar alimentos en el hogar, en escuelas y en pequeños emprendimientos.

El consumir productos naturales, cuidar el medioambiente y, de paso, ahorrar, es posible con la instalación de un huerto en casa. Esta tendencia gana terreno gracias a iniciativas que promueven la creación de cultivos en espacios pequeños y dirigidos principalmente a niños, familias y a pequeños emprendedores.

Tener una maceta en casa ya es una buena señal para producir, además de plantas ornamentales, alimentos nutritivos, según el gusto y las necesidades de las familias. Esto puede permitir un ahorro de más del 50 por ciento de los gastos, según el tipo de verduras que se cosechen y la cantidad que se obtenga.

Una de las limitaciones es el terreno o el no contar con un jardín abierto, pero, por ello, las iniciativas que promueven esta práctica recomiendan usar cualquier espacio que se tenga en la casa, incluso en muros, y plantar alimentos en envases, baldes, botellas recicladas y hasta en zapatos viejos, como lo hicieron los alumnos de una unidad educativa que forma parte del programa Escuelas Sustentables, de la Secretaría de Gestión Ambiental y energías renovables del Gobierno Municipal de La Paz.

Las verduras, en un huerto urbano de una unidad edutativa. Fotos: Escuelas Sustentables

Iniciativa para la familia

El ingeniero agrónomo Juan José Saravia, voluntario del programa, comenta que esta iniciativa pretende utilizar áreas de las unidades educativas donde no hay mucho espacio y se implementa especialmente en escuelas y colegios que no cuentan con parques o áreas verdes.

Afirma que los mejores receptores para este tipo de educación son los niños más pequeños, quienes captan rápidamente el trabajo, se apropian de la actividad y aprenden paso a paso, desde el preparado de la tierra hasta la cosecha.

Es más, parte del programa también consiste en enseñar a los niños, y a quienes deseen participar, las propiedades que tiene cada alimento que se produce.

La encargada de Procesos Educativos del programa, Denis Mendoza, explicó que “el objetivo del programa es promover hábitos, actitudes y valores para el cuidado del medioambiente. Lo que queremos es que los niños se eduquen para la vida, vayan interiorizando la clasificación de residuos, de depositar los residuos comunes en un contenedor, no botar la basura en cualquier lugar, empezar  a tener espacios verdes en sus unidades educativas y comprender el sentido de tener una planta, de la forestación, de tener estos espacios verdes que sí son importantes, para que vayan creciendo con ese hábito, con esa mentalidad y sobre todo asumir esa actitud como nueva generación”.

Hasta la fecha, en el tercer año de su implementación, 154 unidades educativas se sumaron al proyecto y muchas de ellas mantienen sus huertos urbanos, y hasta realizan ferias alimenticias y comerciales con los productos que obtienen. 

Baldes y botellas recicladas también se usan para plantar.

El paso a paso

La ingeniera agrónoma Sandra Foronda Llanque, también voluntaria de Escuelas Sustentables, explica que lo primero que se debe hacer es un diagnóstico del lugar donde se pretende implementar el huerto.

En las unidades educativas, por ejemplo, se observa si hay el espacio horizontal o vertical.

“También vemos la predisposición del colegio; además, hay que ver el compromiso del director, profesores y estudiantes”.

Infografías: GAMLP

Si se define hacer un huerto en carpa, lo que se hace es:

  • Instalar dicha carpa o limpiar el espacio para el huerto para que tenga el diseño adecuado.
  • Luego se prepara la tierra o el sustrato, para lo cual se utilizan restos orgánicos que toda familia genera, como las cáscaras de frutas. En este punto, recomiendan no utilizar cáscaras de cítricos, porque no permiten lograr este objetivo (ver cuadro).
  • Luego se planifican los tiempos de riego, y eso dependerá del tipo de planta que se sembrará, ya que algunas requieren más agua que otras y es un punto importante para su desarrollo.
  • El siguiente paso es el observar el control fitosanitario, por si hay alguna plaga en los alrededores y proteger el cultivo de las más comunes.
  • En un hogar, quienes se hagan responsables deben tener una agenda para recordar, por ejemplo, cada cuánto se aplica algún pesticida casero, como los que recomienda el ingeniero Saravia (ver cuadro), como el uso del locoto y el ajo.
  • La cosecha es la etapa final, y dependerá del producto y de la extensión, las formas de identificar si está listo para sacarlo.

Interés y cariño

Foronda recuerda que, en una ocasión, en la unidad educativa Nazario Pardo, un colegio en general de niños de primaria, habían llegado a la época de cosecha. “Ellos les pusieron nombre a sus plantitas, a sus hortalizas, entonces tenían nombres bien curiosos. Una se llamaba Atenea, recuerdo, le puso así y decía: yo la tengo que cuidar, es una diosa, es mi diosa. Pero, al momento de la cosecha el niño se puso triste y dijo: la voy a sacar y se va a morir”.

Fue necesario explicarle sobre sus beneficios y Atenea fue parte del “festival de la ensalada”, en el que los niños se vistieron de hortalizas, así como los profesores y los voluntarios.

Justamente en este colegio, las comerciantes ya no venden “comida chatarra” y, por iniciativa de la comunidad educativa, ahora ofrecen jugos de frutas y de verduras, queques de zanahoria y de zapallo, y otros productos que apoyen la nutrición de los niños.

Ahorro

Con estos ejemplos, los agrónomos explican que, si bien este tipo de proyectos pueden ser adoptados por emprendedores, familias y hasta grupos de vecinos, el trabajo se intensifica con los niños para que asuman una conciencia medioambiental, con el cuidado del agua y de la Madre Tierra.

Coinciden en que son necesarios pocos recursos y un cuidado constante, con lo que se logran beneficios, no solo para la salud, sino también para la economía familiar.

Y si los niños son capaces de realizar interesantes estructuras con huertos verticales, en macetas o carpas, los adultos podrían emplazar estas iniciativas de mejor manera para su beneficio.

“Con el tema de la pandemia, se ha generado como un desapego hacia las personas y con otros componentes del ecosistema, pero con el programa sí estamos desarrollando este contacto con el cuidado de las plantas, de los jardines, el tema del cuidado del agua”, sostiene Saravia.

Foronda comenta que actualmente se prepara un proyecto que pretende elaborar carpas para promover los huertos en los hogares, de fácil manejo y asequibles, pero aún no cuentan con una fecha para su implementación.

Por otro lado, Saravia explica que el cultivo hidropónico, con el uso exclusivo del agua, es también una opción que pretende diversificar la producción, pero sin tierra. “La planta está colgada en un medio líquido; es efectivo, hermoso, pero es un tipo de cultivo de manera extensiva, es muy intensa, porque se requiere además de los nutrientes, motores para hacer la articulación del agua, bombas de agua; requiere sales minerales que se ponen al agua. Entonces, para un huerto urbano no es muy recomendable, solo en países donde no hay espacios de tierra, pero en Bolivia todavía podemos comprar tierra a bajo precio y de buena calidad”, señaló.

Premios

Actualmente, la Alcaldía realiza un concurso para premiar a las unidades educativas con los mejores huertos urbanos. De diez seleccionados, ya quedaron cuatro finalistas, los cuales se someterán a una evaluación en la primera semana de agosto.

Según Mendoza, “han implementado buenas iniciativas, en cuanto al armado de la estructura de sus jardines verticales, han utilizado material reciclado como botas de los niños; otros han hecho tipo fuentes, las han pintado y una va descendiendo con puro plantines… cosas muy bonitas”.

Recetas para el control de insectos

  1. Ajo y locoto. Hervir en 4 litros de agua 250 gramos de locoto, por 15 minutos. Agregar 250 gramos de ajo machacado y hervir por otros 5 minutos. Luego de colarlo, disuelva en 12 litros de agua. Sirve para pulgones y larvas pequeñas.
  2. Ajo y jabón. Machaque una libra de ajo en 10 litros de agua y añada 200 gramos de jabón. Se aplica a las partes más tiernas o brotes de las plantas. Ataca a los insectos y actúa contra bacterias, hongos y nematodos.
  3. Cerveza y sal. Si necesita controlar caracoles, entierre una vasija hasta el nivel del suelo, coloque cerveza y sal, mezclando una cucharada de sal por cada vaso de cerveza. Los caracoles son atraídos a la trampa.
  4. Tabaco. Mezclar 60 gramos de tabaco con un litro de agua, luego diluirlo en 3 litros de agua y agregar una cucharada de jabón blanco rallado. Este preparado controla cochinillas, pulgones, arañuela roja y trips.
  5. Jabón, vinagre y ajo. Machacar una cabeza de ajo en 125 mililitros de vinagre. En otro recipiente, 250 ml de agua caliente con 30 g de jabón. Vierta ambas mezclas (coladas) en 15 l de agua. Es para pulgones, larvas y otros.

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