Visión 360 conversó con María Luz Coca Luján
K’ancha, la estrella boliviana que conquista seguidores y elogios de The Washington Post
María Luz Coca Luján, más conocida como K’ancha, es oriunda de Cliza (Cochabamba) y radica desde hace siete años en Virginia, Estados Unidos. No migró por el “sueño americano”, pero parece que lo consiguió. Se convirtió en una estrella en las redes sociales con su programa digital y su característica forma de reivindicar el quechua, y hoy conquista miles de seguidores de todo el mundo y hasta elogios del prestigioso diario estadounidense The Washington Post.
“No importa de dónde seamos o dónde estemos, lo más importante es ser uno mismo. Cuando eres tú, nunca olvidas tus raíces”, asegura María Luz.
Cuando llegó a Virginia, donde actualmente reside, la vida no fue tan sencilla para ella, estuvo llena de dificultades que tuvo que vencer una a una, desde no saber dónde vivir, dónde buscar trabajo y estar sola, sin familia ni amigos. “Llega un momento de desesperación, porque debes pagar la comida, el alquiler y se hace complicado. Para mí fue muy difícil, pero con el tiempo se aprende”, dice.
Llegó a Estados Unidos mediante un programa de intercambio cultural, en ese momento sintió que debía salir del país. “Estaba mal emocionalmente”, cuenta. Debía alejarse solo por un año, pero ya permanece siete.
Relata que tenía una especie de padrino que debía darle una colaboración en su nuevo destino; sin embargo, la dejó “colgada” y desde entonces tuvo que avanzar sola en una realidad que para ella era desconocida.
Pero agrega que nunca fue “tras el sueño americano”, nunca tuvo ese anhelo de vivir ese sueño; más bien aprendió a vivir su vida, a amarse, a valorarse, a confiar en ella y lo que hizo el país de residencia fue enseñarle a vivir sus sueños.
Para salir adelante, María Luz se empleó en el rubro de la construcción, labor que combinó muy bien con el uso de las redes sociales desde donde realiza hasta hoy su programa K’ancha. Así la conocen sus miles de seguidores y oyentes de diferentes países del mundo.
Con los años dejó el trabajo en el sector de la construcción y se dedicó netamente a las transmisiones y a las redes sociales. Montó un estudio al que nombró “Imaynalla”, que en español significa “¿cómo estás?”, con la ayuda y la participación de su hermano y su esposo, también boliviano, de Tiraque, Cochabamba, con quien ahora tiene una bebé de cuatro meses de edad.
“Ahora estoy más enfocada en mi hija de cuatro meses, mi rutina es muy diferente. Sigo trabajando, haciendo mis eventos los fines de semana, como maestra de ceremonias y todo tipo de evento”, relata.
K’ancha, su pasión
Su programa, que se emite por redes sociales, tiene un carácter ameno, combina la locución con la música propia de los valles cochabambinos o ritmos alegres, además que recurre, muchas veces, a temáticas que se prestan a compartir y a que la gente emita sus opiniones; es decir, interactúan con ella, la protagonista de la K’ancha.
Por ejemplo, una de esas tardes, en uno de sus “en vivos” o lives, preguntó a sus seguidores y oyentes ¿quienés son casados? ¿tienen citas? y le llovieron los mensajes como respuestas, a los que ella daba lectura y combinaba con comentarios pícaros a ratos y más serios en otros.
Eso sí, no faltaron palabras y frases en quechua, que al escucharlas en su delicada y cálida voz se asemejaban a “aguita clara” que fluía con bastante espontaneidad.
Cuenta que para sus padres el programa que dirige no significa “algo grande”, como mucha gente lo ve, porque para ellos lo más importante es verla contenta, feliz y logrando sus objetivos. Claro está que hay personas que les dicen que su hija sale en periódicos o canales; incluso, una vez su mamá la vio en un canal de televisión cuando acudió a un banco, “esas experiencias para ellos han sido gratas”.
Según cuenta María Luz, mediante su programa en redes sociales, busca afianzar el quechua en las nuevas generaciones, idioma que ella habla y escribe muy bien, en el afán de mantener vivas sus raíces; incluso, dice que, pese a que su hija nació en Estados Unidos, conocerá su idioma nativo porque ella se encargará de enseñarle.
La joven boliviana también es contratada para diversos eventos, como cumpleaños y aniversarios, entre otros, tanto para hacer transmisiones, animarlos o para dirigirlos porque también se desempeña como maestra de ceremonias.
María Luz viste habitualmente la pollera característica de las cholitas cochabambinas, una falda corta y vaporosa, con pliegues, pero no tiene ningún problema en vestir pantalón o falda para las actividades que desarrolla y que así lo requieren, porque según su visión no necesariamente una debe usar pollera para hablar quechua. “Con pollera o pantalón puedes hablar igual”.
“Yo, cada vez que me vestía de cholita me sentía más cerca de mi mamá y poder hablar quechua es sentirme más cerca de ella. Yo siempre me he vestido como cholita de Cochabamba; mi mami es de un pueblo de Cliza, más allá, es de pollera. El mismo hecho de salir de casa, ir al exterior, generó en mí la necesidad de sentirme cerca de mi mamá”, indica.
Cuando habla de su familia recuerda que su madre vendía desayunos en Cliza y que ella recorría las calles ofreciéndolos y distribuyéndolos a los eventuales comensales.
La joven migrante, como se dice a sí misma, estudió Lingüística en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), en Cochabamba, aunque ella vivió su infancia y adolescencia en Cliza, donde actualmente se encuentran sus padres, con quienes mantiene comunicación fluida haciendo uso de las nuevas tecnologías; sin embargo, no deja de extrañarlos, y precisamente una manera de tenerlos presentes es su vestimenta y su idioma.
“El quechua para mí tiene mucho significado, tiene mucha energía; cuando hablo o comparto con otras personas, es más allá de una simple lengua, aparte que mediante el quechua inspiro a los jóvenes o a los padres a que lo mantengan”, refirió.
También está involucrada en las actividades de la comunidad boliviana en Virginia; por ejemplo, muchas personas requieren su ayuda, pues le preguntan, por ejemplo, dónde acudir para encontrar trabajo, y siempre que puede o se informa, ella les transmite los datos que podrían servirles.
“Todos estamos lejos, pero realmente cuando se requiere de trabajo y de ayudar a alguien, la comunidad boliviana acá trabaja bastante para poder colaborar”, dice. A la vez está ligada a las actividades culturales que se desarrollan en ese estado, tiene contacto con grupos folklóricos, y tiene la necesidad de dar a conocer a las futuras generaciones lo que es Bolivia.
The Washington Post
En febrero de 2023, el periódico The Washington Post, uno de los más importantes en Estados Unidos, elaboró un reportaje de la vida y logros de María Luz, titulado “Cómo una trabajadora de la construcción boliviana se convirtió en una estrella en línea desde su garaje en Virginia”. La publicación asegura: “Esta ‘cholita’ intenta preservar la lengua y cultura indígena quechua, una transmisión en vivo a la vez”.
En ese reportaje, se expresa Karen Vallejos, una boliviano-estadounidense que creció en el norte de Virginia y ahora dirige una organización sin fines de lucro de la zona para jóvenes indocumentados y dice: “No se lo está presentando a un forastero, lo está adaptando a la gente que forma parte de la cultura. Está usando jerga, usa apodos, cosas que la gente de la comunidad entendería... (los jóvenes) la ven vestida con la ropa que usaría su abuela y quieren saber más”.
“Todos nos sentimos muy orgullosos de ver a María Luz usando la pollera”, dijo Carlos Claros, fotógrafo y trabajador de la construcción que ayudó a la K’ancha a emprender su camino en solitario. “Lo vemos como algo familiar. Ella mantiene viva una tradición”.
Consultada sobre esa publicación, María Luz considera que fue uno de sus logros personales más grandes, porque nunca imaginó o pensó poder salir en la primera plana del The Washington Post, y todo lo atribuyó a su trabajo con la comunidad boliviana que le permitió “resaltar”. “Fue uno de los mejores logros gracias a la comunidad boliviana, gracias a ellos mostré actividades, gracias a esas actividades pude resaltar, a través también de mi trabajo en redes. Me siento feliz y orgullosa”, destaca.
Entre sus desafíos, dice, se encuentra seguir incursionando en programas radiales con el uso de la lengua quechua, porque si bien ahora muchos la hablan, el momento en que no lo hagan desaparecerá y eso es lo que no se quiere. “Entonces mi objetivo, mis próximos proyectos siempre van a estar relacionados con el idioma”, menciona.
Desde su mirada, tomando en cuenta los años que lleva en Estados Unidos, María Luz asegura que existe tristeza por los acontecimientos y situaciones por los que atraviesa Bolivia. “No nos sentimos contentos, tenemos miedo por el cambio que se pueda venir, no depende de nosotros. Cada boliviano, por más que estemos fuera, sentimos mucho”, explica.
En un mensaje a la población boliviana y a todos quienes la escuchan y conocen manifiesta: “Creo que les podría decir: no importa de dónde seamos, lo más importante es ser uno mismo, así sales adelante, brillas cuando eres tú, nunca hay que olvidar las raíces, lo que uno es. No importa si salimos de Bolivia, nunca hay que rendirse, sin miedo al éxito, un día nos caemos y al otro nos debemos levantar”, concluye.
Comentarios y halagos, la interacción con sus fans
Los programas de K’ancha, que se emiten mediante las redes sociales, por espacio de una hora y media, son muy amenos, pero sobre todo se caracterizan porque los oyentes y seguidores interactúan con la conductora, María Luz Coca Luján.
Realizado el primer comentario sobre un determinado tema, los mensajes comienzan a entrar en la red desde distintos puntos de Estados Unidos, pero también desde diversos lugares del mundo, en especial de Bolivia.
Estos van desde saludos, respuestas a las preguntas lanzadas, halagos a la conductora, felicitaciones y, según ella relata, hasta le piden trabajo o por lo menos le solicitan referencias.
“Saludos, cholita, eres muy divertida, saludos desde Londrés, Inglaterra”, señala uno de los mensajes.
“Hola, amiga, me gusta tu programa, desde Argentina, Jujuy, lindo humor que tienes”, se lee en otro de los comentarios.
“Es muy importante salir solos los dos para fortalecer el matrimonio, no importan los años de casados”, un mensaje sobre el tema de casados o solteros.
“Hola, risueñita”, “Tienes lindo programa K’anchita”, dice otro de los mensajes.
K’ancha matiza con música alegre su programa en el que generalmente se presenta con el atuendo de cochalita, además que combina el español con el quechua.
Actualmente, la cochabambina tiene más de 100 mil seguidores, pero eso no le hace sentir como una “celebridad”.
Está muy feliz por todo ese apoyo y asegura que más bien siente el apoyo de quienes nunca olvidan su país, de donde salieron para buscar mejores horizontes.